Violencia comienza a descender en CDMX, pero no para las mujeres

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Casi se cumplen dos años desde que Claudia Sheinbaum asumió la jefatura de gobierno de la Ciudad de México y durante ese periodo los temas de inseguridad y violencia en la capital han dado mucho de qué hablar.

En 22 meses de gobierno, Sheinbaum ya cambió de jefe de la policía, luego de la renuncia de su primer secretario de Seguridad Ciudadana, Jesus Orta Martínez -que actualmente es investigado por la FGR-, en octubre de 2019. Y su reemplazo, Omar García Harfuch, sufrió un atentado el 26 de junio pasado en pleno Paseo de la Reforma.

Además la jefa de gobierno ha tenido que enfrentar las manifestaciones de grupos feministas que exigen mayor atención a las agresiones de género, acoso y sobre todo, al grave problema de feminicidios.

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A pesar de ello, y considerando la crisis sanitaria y económica que atraviesa la CDMX, las cifras oficiales sobre violencia comienzan a mostrar resultados positivos. Sin embargo, una de las mayores demandas está lejos de cumplirse.

Y es que hasta septiembre, tres delitos considerados de alto impacto –homicidios dolosos, secuestros y extorsión– han ido disminuyendo de manera importante durante el año. Mientras, los feminicidios siguen creciendo.

De acuerdo con cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), en los primeros nueve meses de 2020 la capital del país acumula 972 víctimas de homicidio doloso, 303 de extorsión, 52 de secuestro y 58 feminicidios. De estos delitos, los feminicidios registran el número más alto desde que se lleva registro (2015). 

¿Qué tanto han variado estos delitos?

Para realizar un análisis más preciso de la evolución de estos 4 delitos desde 2015 a la fecha, consideramos los cambios de la población capitalina con el uso de tasas por cada 100 mil habitantes.

Como se muestra en la gráfica anterior, los homicidios dolosos presentan una disminución de 20% respecto al mismo periodo del año pasado, cuando se registró la tasa más alta desde 2015: 13.45 homicidios por cada 100 mil habitantes.

Las extorsiones disminuyeron en un año 56%, registrando entre enero y septiembre una tasa de 3.36 extorsiones por cada 100 mil habitantes. Por su parte, los secuestros disminuyeron 69% al pasar de una tasa de 1.86 por cada 100 mil habitantes en 2019, a una de 0.58.

Pero en lo que respecta a los feminicidios, las cosas son distintas. A pesar de las demandas ciudadanas de l ciudadanía, este delito no ha parado de crecer en la CDMX desde 2018.

En tan solo dos años, la tasa de feminicidios por cada 100 mil mujeres aumentó casi en 50%, al pasar de 0.72 delitos a 1.23.

¿A qué se debe?

Desde que asumió el cargo, Omar García Harfuch reconoció que existía una crisis de inseguridad que no se debe esconder, la cual se combatiría a través de una nueva estrategia que se basa en tres ejes.

El primero fue la realización de acciones directas y sistemáticas contra el crimen basadas en inteligencia policial. En segundo lugar se buscó generar cercanía con la ciudadanía. Finalmente, propuso enfocarse en la formación policial y brindar mejoras laborales a los elementos policiacos.

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A pesar de la disminución en las cifras de incidencia delictiva y algunos exitos como la implementación de la Operación Zócalo, que ocasionó el bloqueo de 1,352 cuentas bancarias relacionadas con 14 grupos delictivos que operan en la CDMX, Daira Arana Aguilar -directora del Centro Feminista de Investigación Social– explica que esta estrategia no tiene un eje de atención con perspectiva de género.

Para ella, las violencias contra las mujeres siguen incrementándose pues las autoridades no han “buscado entender las principales causas de la violencia”. Y advierte que para lograrlo es necesario “hablar de patriarcado o de masculinidades hegemónicas”, cosa que no sucede en la actualidad.

En otras palabras, las autoridades buscan resolver este fenómeno desde un sistema con reglas y mecanismos hechos por y para los hombres (patriarcado) en donde la posición dominante es ocupada por el género masculino y las mujeres se encuentran subordinadas a él (masculinidad hegemónica). Por tanto, las autoridades son conscientes de que se sigue asesinando a las mujeres, pero no se detienen a cuestionar el por qué.

Arana Aguilar también considera que, a pesar de que desde noviembre de 2019 se activó la Alerta de Violencia de Género contra las Mujeres (AVGM) en la CDMX, “los números siguen creciendo, lo que demuestra que se debe apostar a la prevención, lo cual tiene que ver con la cultura de respeto en general” que se debe promover desde las instituciones.

Finalmente, la entrevistada concluye que “mientras se discrimine a las mujeres cuando van a denunciar cualquier tipo de violencia y se les revictimice”, el problema de los feminicidios va a mantenerse sin cambios sustantivos.

¿Podrá la CDMX reducir también estos delitos?

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