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1 de julio, fecha histórica. La utopía personal de AMLO
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1 de julio, fecha histórica. La utopía personal de AMLO
Una auto celebración
02 Jul | 2019
Por: Redacción
1 de julio, fecha histórica. La utopía personal de AMLO
Una auto celebración
Redacción por: Redacción
Jul 02, 2019
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Por: *José Antonio Crespo

¿Por qué eligió López Obrador el aniversario de su triunfo para dar su primer informe de gobierno, así haya sido informal? Esa fecha es la de la victoria de su partido, por lo cual la celebración puede considerarse como un acto de partido, sin embargo financiado con recursos gubernamentales

Para muchos, es una auto-celebración del propio presidente, pues la victoria del 1 de diciembre fue sobre todo suya. Pero más que un acto de megalomanía personal, es probable que la explicación sea la proyección de esa fecha como una de tipo histórico, a la altura de las que han dado inicio a las tres revoluciones históricas de México; 16 de septiembre de 1810, 5 de febrero de 1857, y 20 de noviembre de 1910. Todas en el calendario cívico. 

Y no se trataría de una fecha histórica por tratarse de la primera alternancia pacífica, porque no lo fue. Ese honor le corresponde al 2 de julio del año 2000. Pero dado que el PAN tenía un proyecto económico semejante al del PRI neoliberal, AMLO y los suyos consideran que aquello en realidad fue un cambio cosmético, no como el que actualmente tiene lugar, que será verdadero, profundo y definitivo. No se trata de un cambio de gobierno, ni de siglas, sino un cambio profundo de régimen. 

AMLO pretende que el 1 de julio quede como fecha histórica, de esa misma dimensión, el inicio de lo que sería la Cuarta Transformación, no solo equiparable a las otras tres, sino superior: resolverá todo aquello que quedó pendiente en las que le antecedieron. 

Es claro que López Obrador pretende cobrar la dimensión histórica de los héroes nacionales, los que encabezaron y llevaron a cabo las tres grandes revoluciones; Hidalgo, Morelos, Juárez, Madero, Cárdenas. Y eso mismo quedó de manifiesto en su primer informe. Dijo que nadie había hecho tantos cambios en tan poco tiempo; no dejó dicha evaluación a los historiadores, sino que ya lo decretó. 

De ahí la prisa con que ha actuado y que la reivindica como el único camino posible. No importa que ello conlleve improvisación, premura, falta de planeación, desorganización. Hay prisa por la magnitud del cambio y lo escaso del tiempo (seis años). Pese a lo cual, ha realizado ya la mayor parte de la transformación; en sólo siete meses ha cumplido 78 de las 100 promesas que hizo en diciembre del año pasado. Lo que falta quedará saldado en diciembre de este año. Los restantes cinco años de su gobierno servirán para consolidar dicha transformación. 

Al presidente le preocupa que los cambios y logros de su gobierno puedan ser revertidos por el Partido Conservador si éste llegara a retornar al poder (aunque habría que agregar que ese revés podría también darlo alguien de Morena que no participe de su misma visión histórica). De ahí que busque no sólo transformar al país profunda y radicalmente, sino de manera definitiva. Prácticamente una utopía propia del pensamiento revolucionario de antaño. 

¿Cómo hacerlo? A través del cambio de moral y conciencia de los ciudadanos, de tal forma que incluso si algún gobierno perverso quisiera dar marcha atrás en los logros de la 4T, no pueda hacerlo, pues el pueblo no se lo permitirá. De ahí la importancia que le otorga a la socialización moral y cívica, a través de cartillas y constituciones morales, difundidas incluso por diversas iglesias cristianas.

En realidad, los cambios que se logren, muchos o pocos, se podrían perpetuar no a partir de dicha revolución moral, que es parte de su utopía, sino del desarrollo institucional; fortaleciendo a las instituciones que sí pueden limitar el poder de cualquier gobierno arbitrario que surja. Pero dicha fortaleza exige también autonomía, algo que justamente es lo que están perdiendo muchas de las que tenemos actualmente. 

Los cambios logrados mediante la concentración personalizada del poder y el voluntarismo son justo los más fáciles de revertir en gobiernos sucesorios. Es obvio que López Obrador no lo tiene claro, pues está apostando su Cuarta Transformación a ese voluntarismo personal. 

*Profesor afiliado al CIDE

@JACrespo1

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