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AMLO: ¿crecimiento o desarrollo?
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AMLO: ¿crecimiento o desarrollo?
Choque de modelos económicos
15 Ago | 2019
Por: Jose Antonio Crespo
AMLO: ¿crecimiento o desarrollo?
Choque de modelos económicos
Jose Antonio Crespo por: Jose Antonio Crespo
Ago 15, 2019
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Desde siempre el presidente López Obrador ha cuestionado al modelo neoliberal por varias razones, muchas de ellas válidas. Una en especial es el bajo crecimiento económico que, entre 1983 y 2018, fue en promedio de 2.4%. Insuficiente, sin duda. 

Más cuando se compara el crecimiento del PIB en los años felices del nacionalismo revolucionario, el desarrollo estabilizador y la sustitución de importaciones, de 1947 a 1982, que fue del 6.2%; casi tres veces más. De ahí que sea fácil suponer que era mejor aquel modelo de desarrollo, y que habría que rescatar lo posible de él para crecer nuevamente a ese ritmo.

Pero las cosas no son tan sencillas. Aquellas tasas de crecimiento son propias de la etapa de despegue del desarrollo. Se ha visto como tendencia mundial que conforme la economía va creciendo y el desarrollo industrial avanza, es más difícil lograr elevadas tasas de crecimiento

En todo caso, el modelo del desarrollo estabilizador se fue agotando, y en los sexenios de Echeverría y López Portillo, pese a haber registrado un crecimiento promedio de 5.9% y 6.5% respectivamente, se tomaron malas decisiones económicas, como el enorme endeudamiento externo a partir de los nuevos yacimientos de petróleo. Lo cual, combinado con el desplome del precio del petróleo, generó la crisis de 1982, cuando la economía decreció -.5%.

A De la Madrid le dejaron, como ahora se dice, un auténtico tiradero. Su primer año de gobierno el país decreció en -3.5%. Y en todo ese sexenio el crecimiento fue de apenas .4 %. Pero las medidas de austeridad tomadas entonces, más la apertura comercial del país, permitieron que Salinas de Gortari lograra un crecimiento promedio de 3.9%. Nada espectacular, pero mucho mejor que en el sexenio previo.

Y sí, a partir de entonces el crecimiento fue mediocre comparativamente al registrado en los años del desarrollismo. La crisis política de 1994 y decisiones equivocadas (el error de diciembre) provocaron en 1995 una caída de -6.2%. Pese a lo cual, Zedillo logró dinamizar nuevamente la economía, y en el año dos mil ésta creció al 6.6% (el crecimiento promedio en ese sexenio fue de 3.5%).

Con Fox y Calderón el país creció a tasas aún menores, del 2.3 y 1.9% respectivamente, si bien a Calderón le tocó enfrentar la crisis de origen externo de 2009 (en ese año el país cayó al -5.9%). Con Peña Nieto, hubo de nuevo un crecimiento mediocre: 2.4%. 

Si bien se generaliza al modelo neoliberal a partir del promedio de crecimiento en todos esos años, hubo diferenciales grandes en distintos años y en distintos gobiernos. Las decisiones concretas de cada gobierno influyen también en el mejor o peor desempeño económico, así como algunas variables externas

Aunque el modelo en general se respete, e incluso dos presidentes sean del mismo partido, sus decisiones concretas pueden no coincidir, y algunas podrán ser acertadas y otras no. No puede aplicarse tales decisiones concretas necesariamente al modelo vigente. Lo mismo ocurrió con el modelo desarrollista.

Sin duda lo deseable es registrar mayor crecimiento, como lo ha ofrecido López Obrador; 4% en promedio para a partir de ahí crecer a una tasa del 6% de manera sostenida, como en los buenos tiempos del milagro mexicano. Para eso es menester incrementar la inversión pública y, sobre todo, la privada. Pero justo el debate en esos meses es que las decisiones del gobierno, y la forma en que las toma AMLO, más bien han generado desconfianza. Ahora que el presidente empieza a percatarse que las cosas no cambian mágicamente, está forjando algunos pretextos para el caso de no crecer al ritmo que ofreció; que el crecimiento en realidad no es tan importante, sino el desarrollo, así como la distribución del ingreso. Pero el desarrollo exige crecimiento, y la distribución requiere de más tiempo para medirse. 

Y aun ésta, sin crecimiento, implica igualar a la baja, como en varios países socialistas, y no al alza, como sí ha ocurrido en los países escandinavos, que también López Obrador ha puesto como ejemplo a seguir. Y para eso, se requiere a su vez una profunda reforma fiscal, que el presidente no quiere siquiera mencionar.

@JACrespo1

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