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Bitácora de un mexicano en Finlandia
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Bitácora de un mexicano en Finlandia
Su mentalidad: se compondrá la situación
06 May | 2020
Por: Abraham Cano Alarcón
Bitácora de un mexicano en Finlandia
Su mentalidad: se compondrá la situación
Abraham Cano Alarcón por: Abraham Cano Alarcón
May 06, 2020
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Llevo un mes y medio en Finlandia, veo el periódico del domingo y, en un recuadro de estadísticas, observo que este país va conteniendo muy bien el COVID-19, comparado con otros países del mundo. Cuando llegué acá había más casos de COVID-19 en Finlandia que en México y ahora tiene muy pocos casos y muertes, mientras los números en México siguen subiendo.

Me pregunto: ¿Qué ha hecho bien Finlandia? ¿Por qué en Europa consideran que Finlandia es uno de los países que mejor ha enfrentado la pandemia del COVID-19? ¿Por qué se tiene uno de los menores índices de contagio y muerte en toda Europa? ¿Cuáles son las medidas o restricciones que el gobierno de Finlandia ha tomado? ¿Cuáles serán las diferencias entre estas medidas o restricciones entre México y Finlandia?

Cuando salí de México (el 17 de marzo) había 92 casos de COVID-19 en el país, mientras que en Finlandia eran ya 322 casos. Yo estaba preocupado porque, ese mismo día, el gobierno finlandés había de tomado la decisión de cerrar las fronteras y solo podían entrar ciudadanos o residentes. Mi familia ya se encontraba en Finlandia.

En el aeropuerto de México, para poder abordar, me pidieron acreditar que tenía familia en Finlandia. Bastó con acta de matrimonio y acta de nacimiento de uno de mis dos hijos, el que nació allá. Para mi sorpresa, fue en Amsterdam donde tuve problemas. No querían dejarme abordar el avión, pero en el Aeropuerto Helsinki-Vantaa, ya en Finlandia, no hubo nadie que me comentara algo, a pesar de que llegué 15 minutos antes de que se cerrara la frontera.

En Finlandia detectaron el primer caso de COVID-19 el 28 de enero de 2020, un mes antes que en México. El 16 de marzo, el gobierno finlandés aprobó una ley de emergencia, la cual le da al gobierno el poder de limitar derechos individuales. Pero, hasta ahora, solo se han limitado ha indicar algunas restricciones y recomendaciones.

Entre las restricciones están: prohibir reuniones mayores a 10 personas, limitar la venta en restaurantes y cafés, solo se puede comprar para llevar, cerrar las escuelas para los niños mayores a 10 años, cerrar las bibliotecas, la cual es una medida fuerte para un pueblo que lee mucho, en un país en el que encuentras una biblioteca pública en prácticamente cada colonia. Además, por un mes, prohibieron el flujo de personas entre la provincia de Uusimaa, donde se encuentra la capital del país, y el resto del país para que el virus no se dispersara.

Las recomendaciones que han hecho son: respetar la debida distancia, poner horarios de compra en víveres para las personas de mayor edad, realizar el trabajo desde casa, que la gente haga sus compras por internet. En el caso de las guarderías solo recomendaron que era mejor no llevar a las niñas y los niños.

Con pocas diferencias, creo que las medidas de Finlandia con respecto a otros países, en lo esencial, son similares. Pero los resultados son muy distintos. ¿Por qué?

Es obvio que saltan a la vista diferencias esenciales entre un país y otro, que Finlandia es un país desarrollado y nosotros uno subdesarrollado, diferencias que no deben dejarse de lado para entender los resultados, pero es necesario enumerar algunas.

Para empezar, la población: 6 millones en Finlandia contra 132 millones en México, con una gran concentración de personas en las áreas metropolitanas. 

En nuestro país, la gran mayoría de la población económicamente activa depende de la economía informal, hasta donde recuerdo, alrededor del 56%. En Finlandia abrieron instrumentos de apoyo económico para que las empresas pudieran desarrollar nuevos métodos de trabajo, lo cual no es un apoyo directo a las pérdidas de las empresas. Los dueños de pequeños negocios han podido recibir el seguro de desempleo, que en situaciones normales no sería posible sin cerrar su negocio

El nivel educativo en Finlandia es de los más altos y sus hábitos de alimentación y ejercicio muy distintos a nuestro nivel educativo y a nuestros altos niveles de sobrepeso, hipertensión y diabetes, por nombrar algunos.

En el momento que escribo estas líneas, me entero de lo sucedido en Ecatepec, en un hospital donde los familiares irrumpen y una personas dice que el COVID-19 es un invento y, otros, reclaman los cuerpos de sus familiares.

Me he enterado de grandes fiestas patronales o familiares, de mercados llenos, etc. 

De inmediato me pregunto,¡: ¿será una cuestión cultural o educativa? ¿Por qué los finlandeses sí toman en serio las recomendaciones y restricciones de su gobierno?

Creo que una gran diferencia es que en nuestro México, nuestra gente, dejó de creer en su gobierno desde hace décadas y, acá, los finlandeses le respetan y lo toman en serio, lo sienten propio, que está en función de ellos.

Quisiera ilustrar con dos ejemplos lo anterior, el primero es que los finlandeses pagan impuestos muy altos y se sienten orgullosos de que sus impuestos benefician a la comunidad, por ejemplo en salud, educación o desempleo (la actual Primer Ministra viene de una familia obrera) y, en el caso mexicano, con tanta corrupción de décadas, pues…

El segundo, es la recomendación de no llevar a los niños a guardería y es que, a pesar de que este servicio no se suspendió, casi el 80% de los niños están siendo cuidados en casa por sus padres. Solo van a las guarderías los hijos de personas que tiene trabajos prioritarios, con alguna que otra excepción

Sin duda, creo que también la educación influye, ya que en Finlandia nadie se cuestiona si el COVID-19 es o no un problema grave de salud pública. 

Esto no quiere decir que la gente deje de salir de sus casas. 

Después de pasar mi cuarentena, y estar el mayor tiempo cuidando a mis hijos en casa, ahora puedo salir con ella y con él una o dos veces al día. Casi en todos las zonas habitacionales hay un lugar para niños con arenero y juegos infantiles. Si no, salen en bicicleta, patín del diablo o patineta. Veo pequeños grupos de amigos en canchas de básquet o en parques. 

Al mismo tiempo he viajado en trenes y autobuses prácticamente vacíos y poca gente en las principales calles de la capital, incluso en los gimnasios hay poca gente.

En las tiendas departamentales  y de comida que no han cerrado, la gente guarda distancia, aunque la mayoría compra por internet ya que su infraestructura tecnológica se lo permite. También son mayoría quienes salen a correr, caminar o ejercitarse al aire libre.

Finlandia, al cerrar fronteras perdió muchos turistas en la región de Laponia (parte norte del país) paralizando parte de su economía, y aunque no ordenó el cierre de el comercio como salones de belleza, florerías, gimnasios, etc., las personas no van, por lo que igualmente están cerrados. 

Desde el final de la Segunda Guerra Mundial se han preparado para situaciones de crisis como esta. Han almacenado y renovado aparatos médicos y artículos de primera necesidad como comida, medicina, armas, equipos de comunicaciones, fuentes de energía, agua, etcétera. 

No les preocupa, relativamente hablando, parar a un sector de su economía para proteger la salud pública de su población. Su mentalidad es que se recompondrá la situación. 

Sin embargo, también ha iniciado una polémica con uno de sus países vecinos, Suecia, en donde no ha habido ninguna restricción fuerte y donde consideran no parar su economía por la actual pandemia, señalando que las medidas tomadas a nivel mundial son exageradas y, a la larga -cinco años-, se verán los resultados de parar las economías, ante los confinamientos obligatorios y la estrategia de focalizar la salud pública ante el COVID-19, sin tomar en cuenta las enfermedades causadas por el encierro y estrés o las desarrolladas por las pérdidas de empleo.

No quiero ser omiso y no me es indiferente la información en una página web de los contagios por zonas en la capital Helsinki, en donde el mayor brote se da en zonas populares y obreras, en donde sus trabajos son esenciales o, simplemente, no pueden darse el lujo de dejar de trabajar. Datos similares me parecen los del Bronx en Nueva York o Ecatepec y Nezahualcóyotl, en el Estado de México.

En fin, a corto, mediano y largo plazo se verán los resultados en cada país y se podrán valorar si las medidas que tomaron fueron eficientes y oportunas. Las responsabilidades recaerán en quienes dirigen las políticas gubernamentales y hacia que sector de la economía y de la población dirigen sus esfuerzos.

Si tomamos en cuenta que los contagios en Finlandia se dieron un mes antes que en México, por qué ellos tiene tan pocos (5,254) y, además, apenas 230 muertes. ¿Tú que opinas?

Solo para tener un marco de referencia, me gustaría dejar algunos números  de muertes por país, según el periódico Helsingin Sanomat del 2 de mayo: Italia 28,710; Gran Bretaña 28,205; España 25,100; Alemania 6,812; Holanda 5,003; Suecia 2,669; República Checa 245, Finlandia 230 y Noruega 211.

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