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Cabos sueltos del terrorismo
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Cabos sueltos del terrorismo
Por el delito de criticar
09 Nov | 2019
Por: Ricardo Pascoe Pierce
Cabos sueltos del terrorismo
Por el delito de criticar
Ricardo Pascoe Pierce por: Ricardo Pascoe Pierce
Nov 09, 2019
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La discusión interna en círculos gubernamentales sobre el terrorismo está adquiriendo niveles de paroxismo. Y está tomando alcances teóricos y prácticos alarmantes.

Los indicadores de esto, expresados como si fueran cabos sueltos de una conversación inconexa, están a la vista de todos. Primero vino el rayo en cielo despejado: había, informó el Presidente, la amenaza real de un golpe de Estado en México, urdido por conservadores y, aunque no lo refirió así, también de elementos castrenses. 

Después, el general en retiro Mauricio Ávila Medina, en video, le sugirió al presidente de la República una salida a su crisis de gobernabilidad generada por la debacle en Culiacán, Sinaloa, y que produjo un debilitamiento de la figura presidencial, además de provocar malestar en las filas castrenses. 

Buscando diferenciarse del general Gaytán Ochoa, que había expresado críticas al gobierno federal, este general avaló el proyecto “nacionalista y contra la inversión extranjera” de Morena. En su alocución, el general propuso invocar el Artículo 29 de la Constitución para declarar un Estado de excepción en México, lo cual le permitiría al Presidente de la República gobernar sin  legisladores ni jueces.

Acto seguido, el subsecretario de Gobernación, Ricardo Peralta, publico un artículo en el periódico Excélsior el 4 de noviembre recién pasado donde explicó la supuesta amenaza del terrorismo en México, equiparándolo con una amenaza a la seguridad nacional. Dijo el subsecretario que “El delito de terrorismo está considerado como un delito contra la seguridad de la nación…”. 

Definió causales de terrorismo: “Crear ambientes de duda entre colaboradores, difundir notas hirientes para dividir equipos de trabajo y hasta contar con toda una infraestructura mediática y de redes para generar noticias falsas se pueden configurar como terrorismo”.

Siguió el subsecretario con su escrito, ahora en tono amenazante: “Dada la trascendencia de este delito en la vida pública del país, forma parte del catálogo de los delitos que merecen prisión preventiva oficiosa. Pero si además, hay señales de vicios golpistas, podrán ser considerados como traición a la patria, sedición o motín…”. 

La amenaza de recurrir a las acusaciones “de oficio” de terrorismo con esta interpretación abierta y flexible del subsecretario Peralta llegó a la Cámara de Diputados. Ese cuerpo legislativo aprobó la reforma conocida como la “Ley Nieto” que legitima la facultad de la Unidad de Inteligencia Financiera para ordenar el bloqueo de cuentas bancarias cuando existan indicios de financiamiento al terrorismo o lavado de dinero.

Según ésta utilitaria y autoritaria interpretación del concepto “terrorismo”, resulta que escribir y publicar una nota, artículo o comentario en medios y redes que no esté de acuerdo con la opinión y/o interpretación del gobierno federal puede traer aparejada la acusación de terrorista, fundada en la supuesta amenaza a la seguridad nacional, la cancelación de cuentas bancarias y prisión preventiva oficiosa. Por el delito de criticar.

El gobierno está construyendo la narrativa legal y política para intimidar a la oposición y, eventualmente, empezar a encarcelarla. El siguiente paso va hacia el campo de concentración. 

 @rpascoep

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