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Callaron como momias
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Callaron como momias
Muchas de esas voces hoy son críticas de AMLO
27 Sep | 2019
Por: Lev Strozzi
Callaron como momias
Muchas de esas voces hoy son críticas de AMLO
Lev Strozzi por: Lev Strozzi
Sep 27, 2019
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Es el argumento preferido. El presidente López Obrador lo usa con frecuencia para acusar hipocresía de sus críticos. Sus seguidores no se cansan de decirlo. Damián Alcázar, el actor, cristalizó así esta posición: “si los que ahora le exigen a AMLO como hienas, así le hubieran exigido a gobiernos anteriores, México ya sería otro”.

En breve: callaron como momias antes y ahora gritan como pregoneros. El supuesto de la autoridad y de quienes la apoyan es que, si no criticaste antes, ahora no tienes derecho de hacerlo.

Me llama mucho la atención como se ha asentado esta actitud entre tantas personas, como si la prensa crítica, si las voces de protesta, no hubieran no solo existido, sino que no han transformado a México.  Y muchas de esas voces hoy, en efecto, no están con López Obrador, por lo que automáticamente han dejado de tener valor.

¿Qué pasó con todas esas luchas de la izquierda en los setentas? No me refiero, por supuesto, a los guerrilleros – que son todo otro debate y merecen su propio artículo. 

Hablo de los partidos de izquierda que pelearon para existir en la legalidad. Que empujaron por tener representatividad.

Trotskistas, maoístas, socialistas; los sindicatos democráticos, los primeros movimientos feministas.

Miles de personas que marcharon, que lucharon, que exigieron, que le doblaron la mano al gobierno para crear un instituto electoral ciudadano, una Comisión de Derechos Humanos. Todas esas personas, mujeres, hombres, jóvenes, han hablado contra el poder durante décadas.

Han cuestionado al régimen, denunciado sus distintos tipos de violencia, su opacidad y corrupción a tal punto que allanaron el camino para que alguien como el actual presidente pudiera competir en igualdad de condiciones, ganar, ser reconocido y gobernar.  

Cuauhtémoc Cárdenas no tuvo esa suerte, pero al menos abrió el camino para que hoy AMLO sea, de verdad, el presidente legítimo de México.

Y si bien muchas de esas personas hoy apoyan al presidente, la verdad es que López Obrador dejó tanto daño en la consolidación de su propio poder, que también hay un grueso sector de la sociedad crítica que lo cuestiona.

Y sí, ha habido prensa vendida; ha habido chayotes; ha habido compra de conciencias. Totalmente cierto. El sistema priista logró corromper incontables almas. Y mucha gente se dejó corromper. 

Pero no, compañeros y compañeras. No es cierto que quienes hoy critican estuvieron callados antes. Si no supieron escuchar los gritos contra el autoritarismo, contra la corrupción, contra tantas cosas, es porque simplemente no estaban escuchando.

Sólo escuchaban una voz, como siguen haciendo: la de López Obrador. Y si para ustedes él es el único que ha hecho la democracia posible en México, no saben nada de historia.

Hoy, el defensor de Manuel Bartlett, parece ser el héroe que casi sin ayuda (bueno, fuera de Tatiana Clouthier) derrotó al sistema.

Me parece de una pequeñez increíble.  De una ingratitud a las generaciones que dieron todo por hacer de México un país mejor. Y sí: muchas de esas voces hoy son críticas de AMLO. Muchas no, muchos de otrora críticos, son adulares del poder. Son parte del sistema. 

Y al parecer eso es hoy un orgullo – lambisconear al poder – y cuestionarlo es un defecto.  Pero discrepo. Criticar al poder es siempre la responsabilidad de la prensa y de la sociedad. Hay que desconfiar del poder. Hay que ponerlo a prueba. Hay que exigirle. Siempre. 

Dejar de hacerlo, y descalificar a quienes sí lo hacen, es, en realidad, un acto de cobardía. Y de cobardes ya tenemos una larga historia.

No la repitamos. 

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