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Castigando a la corrupción con el voto
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Castigando a la corrupción con el voto
Los votantes pueden detenerlos
31 Oct | 2019
Por: Rodrigo Salazar Elena
Castigando a la corrupción con el voto
Los votantes pueden detenerlos
Rodrigo Salazar Elena por: Rodrigo Salazar Elena
Oct 31, 2019
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Pocas personas inspiran menos empatía en sus tribulaciones como Karime Macías y Javier Duarte. Incluso nos permitimos disfrutar de sus problemas porque, salvo la mejor opinión presidencial, a la mayoría de nosotros la aplicación de la ley nos sabe a justicia.

Pero, en términos generales, nuestros políticos aún tienen una expectativa razonable de que no serán privados del goce de la luz del sol si violan la ley. La impunidad hace que la política sea una actividad atractiva para quienes son unos bribones de primera categoría. 

En condiciones democráticas, cuando el sistema judicial no reacciona a la corrupción, los votantes podemos hacerlo negándonos a retener en el puesto a los legisladores o alcaldes corruptos. La perspectiva del castigo electoral podría motivar a nuestros políticos a moderar su amor por lo ajeno. No es lo mismo que ir a la cárcel, pero a los políticos normalmente les gusta mantener sus empleos, como al resto de la gente.

Hay quien duda de la disposición del público mexicano a comportarse de esta forma, bajo el rotundo argumento de “ni que fuéramos Suiza”. El recientemente premiado con el Nobel Economía, Abhijit V. Banerjee, ha realizado estudios experimentales en la India (país que, como México y muchísimos otros, no es Suiza). Una vez aislados los otros factores que influyen en la decisión del voto, resulta que los electores son muy propensos a castigar a los políticos acusados de corrupción, bajo la condición de estén informados sobre estas acusaciones.

La evidencia de estudios realizados en México indica que el público reacciona a la información sobre corrupción con abstencionismo. Sin embargo, actualmente la posibilidad de reelección inmediata permite a los votantes la posibilidad de castigar a personas específicas en vez de a un partido (que es como no castigar a nadie) 

Adicionalmente, otro experimento, también coordinado por Banerjee, muestra que los votantes no sólo castigan la corrupción. Si disponen de la información, los votantes premian a los legisladores activos en comisiones y que invierten en bienes públicos con sus recursos discrecionales. También favorecen a los opositores con mayor educación y menor opulencia que el titular del cargo.

Entonces, el voto se puede convertir en un incentivo para reducir la corrupción siempre que, uno, los votantes reciban información sobre las acciones de sus representantes electos,  y dos, la información debe ser sobre distintas actividades relevantes para evaluar el desempeño, no sólo aquella estrictamente relacionada con la corrupción.

Una campaña informativa de este tipo podría ser emprendida por organizaciones de la sociedad civil, aunque cabe anticipar problemas. Los políticos corruptos en México no sólo cuentan con impunidad judicial. También recurren a la demanda por difamación para que su reputación se mantenga impoluta, de modo que es quien informa sobre corrupción, y no el corrupto, quien precisa de los servicios de un abogado.

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