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El COVID-19 y la Constitución
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El COVID-19 y la Constitución
Prevenir sin alertar
04 Mar | 2020
Por: Luis Enrique Pereda Trejo
El COVID-19 y la Constitución
Prevenir sin alertar
Luis Enrique Pereda Trejo por: Luis Enrique Pereda Trejo
Mar 04, 2020
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El COVID-19 –aka Coronavirus– llegó a México. Era solo cuestión de tiempo para que ocurriera, en eso no hay sorpresa. Tampoco cabe duda de que la primera línea de defensa en contra de este nuevo virus es la higiene personal. Aspectos básicos como lavarse adecuadamente las manos o cubrir nuestros estornudos con el antebrazo pueden librarnos de muchas angustias, pero si la situación de contagio fuese mucho más grave y estuviéramos ante una catástrofe sanitaria, ¿cuáles son las herramientas más importantes del Estado para hacerle frente a esta, hipotética, situación? 

Es importante que las y los mexicanos tengamos información lo más clara posible ya que ésta es el mejor antídoto contra el miedo y la discriminación. Un botón de muestra de lo que el miedo puede generar lo encontramos en el caso del 22crucero Meraviglia, con miles de pasajeros a bordo. Este navío fue rechazado en dos países previos antes de llegar a México, porque se creía que uno de sus tripulantes estaba infectado con el virus COVID-19. 

No fueron pocas las personas que manifestaron su negativa a que los pasajeros de este crucero desembarcaran en México, aun cuando esto implicara violar el Reglamento Sanitario Internacional de la Organización Mundial de la Salud. Aunque el miedo suele tener un volumen de voz más potente que la razón, afortunadamente este no fue el caso y se cumplió con la normatividad nacional e internacional, pero ¿y si hubiese sido un crucero con bandera de China? ¿La razón se hubiese impuesto al temor? ¿Qué mecanismos e instituciones jurídicas tenemos en México para poder hacer frente este nuevo virus? ¿Quién es la máxima autoridad en materia de salud en el país? ¿Es el presidente? ¿Es el Secretario de Salud? 

La máxima autoridad en materia de salud en el país es el Consejo de Salubridad General, cuyas disposiciones que emite son de carácter general y obligatorias en todo el país. Y depende directamente del Presidente de la República. 

El Consejo de Salubridad General está presidido por el secretario de Salud en turno, que en este caso es Jorge Alcocer; un secretario y 13 vocales titulares, entre ellos, las personas titulares de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y de la Secretaría de Economía, además de quienes presiden en el momento la Academia Nacional de Medicina y de la Academia Mexicana de Cirugía.

La idea es que el Consejo de Salubridad General pueda tener una visión holística, para analizar todos los aspectos relevantes que afectan las materias de su competencia, es por eso que también participan funcionarios castrenses y personas de la sociedad civil, como por ejemplo el director General de Sanidad Militar de la Secretaría de la Defensa Nacional, el director General Adjunto de Sanidad Naval de la Secretaría de Marina, el presidente de la Cámara Nacional de la Industria Farmacéutica, así como el presidente de la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación

En este Consejo también tienen un asiento las entidades federativas representadas en regiones (noroeste, noreste, centro y sureste) y cuenta con una Junta Ejecutiva que tiene como función atender los casos de emergencia que en materia de salubridad general sean de la competencia del Consejo. 

Ahora bien, nuestra Constitución establece que en caso de epidemias de carácter grave o peligro de invasión de enfermedades exóticas en el país, la Secretaría de Salud tendrá la obligación de dictar inmediatamente las medidas preventivas indispensables, incluso sin esperar instrucción previa del Presidente de la República. Además, por mandato de la Ley General de Salud, las autoridades no sanitarias tienen la obligación de cooperar en el ejercicio de la acción para combatir las enfermedades transmisibles, estableciendo las medidas que estimen necesarias. 

Finalmente, la propia Constitución establece que en los casos que la sociedad esté en grave peligro, solamente el Presidente de República, con la aprobación del Congreso de la Unión o de la Comisión Permanente, podrá restringir o suspender en todo el país o en lugar determinado el ejercicio de los derechos y las garantías que fuesen obstáculo para hacer frente, rápida y fácilmente a la situación. Es importante mencionar que esta facultad no se ha utilizado en más de 70 años. 

La restricción o suspensión del ejercicio de los derechos y garantías no es cosa menor. Debe estar fundada y motivada en los términos establecidos por la Constitución y ser proporcional al peligro a que se hace frente, observando en todo momento los principios de legalidad, racionalidad, proclamación, publicidad y no discriminación

En conclusión: comencemos por cuidar nuestros propios hábitos de higiene, no dejemos que el miedo silencie nuestra razón individual y colectiva, no utilicemos la situación actual como un pretexto para dar rienda suelta a actos de discriminación basada en prejuicios. Informémonos en fuentes confiables (no, el departamento de Salud de Canadá no emitió un documento en español donde dice que para combatir al COVID-19 es aconsejable tomar té como si fuera café después de las comidas). Pero sobre todo, conozcamos las herramientas con que cuenta el Estado Mexicano para proteger nuestra salud sin violar nuestras libertades

Todos moriremos algún día, pero no este año y no por el COVID-19. Cuidémonos tod@s para estar bien tod@s.

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