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¿Cuántos más Andrés, cuántos más?
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¿Cuántos más Andrés, cuántos más?
Los muertos que sí cuentan
12 Nov | 2019
Por: Gabriel Pérez Osorio
¿Cuántos más Andrés, cuántos más?
Los muertos que sí cuentan
Gabriel Pérez Osorio por: Gabriel Pérez Osorio
Nov 12, 2019
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Hay muchísimas voces (unas más histéricas que otras) en redes sociales y medios de comunicación, que le reclaman al presidente López Obrador por los altos índices de inseguridad y violencia que hay en el país. También hay muchas y muchos que simplemente voltean al pasado y culpan de todo a Felipe Calderón y/o al neoliberalismo

Por supuesto, las visiones simplonas como esas siempre tienen un grave problema: pierden de vista los matices de la realidad y llevan a las personas a conclusiones cuando menos sesgadas, muchas veces y, otras, francamente equivocadas.

Si en algo tienen razón los defensores del presidente de México es en una cosa elemental: la violencia en México no inició el 1 de diciembre de 2018, cuando AMLO tomó posesión ni es el resultado de las decisiones de este gobierno.

La inseguridad es un fenómeno en crecimiento permanente, en nuestro país, desde finales de la década de los 70, que tuvo una aceleración importante en la década de los 90 del siglo pasado y que, finalmente, se desbordó durante los sexenios de los panistas VIcente Fox y Felipe Calderón

Terminar con un fenómeno que tiene tanto que ver con descomposición social, familiar, moral, como con falta de oportunidades, fenómenos de consumo de drogas globales, trata de personas, de armas… en fin, con algunas de las industrias más poderosas y siniestras del mundo, es tarea de titanes. Imposible hacerlo en un año. Ni Andrés Manuel ni nadie podrían con ese reto.

Ahora. Lo errores de AMLO sí que son de AMLO. Y si bien los muertos por violencia de este año difícilmente pueden registrarse como que son totalmente suyos, hay una muerte que sin duda, le pertenecería, en caso de ocurrir.

Luego del fallido operativo para detener al hijo de Joaquín El Chapo Guzmán, en Culiacán Sinaloa, el presidente -sin duda- pero, marcadamente, el personaje que cobra como secretario de Seguridad Pública, Alfonso Durazo, trataron de quitarse el golpe que representaba ese fiasco y decidieron trasladar la responsabilidad al Ejército Mexicano.

En su desesperación, cometieron un gravísimo error: dar a conocer el nombre del encargado del Grupo Especial del Ejército que se creó en el sexenio de Ernesto Zedillo para cazar y detener líderes del  narcotráfico. 

Ese mando militar, identificado con nombre y apellido por órdenes del Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas, o sea, el propio López Obrador, hoy está en peligro. Para muestra de que esto así es, basta recordar que la semana pasada, en Sinaloa, un elemento de la policía estatal fue acribillado de manera cruel y despiadada con más de cien balazos, en las calles de ese estado. Más de cien balazos. 

El hombre asesinado era uno de los policías estatales que participaron en el operativo de detención del hijo de Guzmán Loera. Y le metieron -repito- cien balazos. ¿Qué se puede esperar el mando militar que encabeza los operativos en contra del narcotráfico en México? Ese mismo soldado mexicano de alto rango al que López Obrador dejó en evidencia en una conferencia mañanera. El mismo que hoy debería estar escondido en un lugar más seguro, que el que le hayan asignado a Evo Morales, porque su vida está en inminente peligro

Y gracias a la irresponsabilidad presidencial, hoy, su vida está en riesgo. 

Andrés Manuel no puede responder por todos los muertos de su gobierno (como no deberían de exigirle a los demás expresidentes), pero ese, el militar al que señaló es, sin duda, una víctima de este gobierno. Ojalá no tengamos que contarla jamás.

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