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Dudas y deudas del encuentro de AMLO con la mamá de El Chapo
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Dudas y deudas del encuentro de AMLO con la mamá de El Chapo
Detractores vieron a un presidente negociando
31 Mar | 2020
Por: Gabriel Pérez Osorio
Dudas y deudas del encuentro de AMLO con la mamá de El Chapo
Detractores vieron a un presidente negociando
Gabriel Pérez Osorio por: Gabriel Pérez Osorio
Mar 31, 2020
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El domingo ocurrió un hecho histórico y sin precedentes: el presidente de México detuvo el convoy de camionetotas en el que viajaba, se bajó, caminó unos metros y saludó de mano a la madre y abuela de los líderes de uno de los cárteles más poderosos del mundo. 

Ocurrió en algún rincón del legendario municipio de Badiraguato, en el estado de Sinaloa. Tierra de narcos. Tierra de Joaquín “El Chapo” Guzmán, el más célebre narcotraficante de nuestros tiempos, quien está encarcelado en Estados Unidos, sentenciado a cadena perpetua.

Esos fueron los hechos que quedaron registrados en un video que se viralizó en redes sociales.

Las reacciones iniciales, el mismo domingo por la noche, fueron de lo más variadas. Desde quienes aseguraban que el video estaba manipulado o era viejo, hasta quienes decretaron que México es un narcoestado y etiquetaban en sus mensajes a las cuentas de las agencias de inteligencia y antidrogas de Estados Unidos (la DEA, la CIA o el FBI) o al mismo presidente de ese país, Donald Trump.

Hubo un solo hecho visible: AMLO saludó de mano a la mamá de “El Chapo” (en plena contingencia por el coronavirus), la apapachó (“no te bajes”), la tuteó (“ya recibí tu carta”), dejó que el abogado de Guzmán Loera lo jalara del brazo, cruzó unas palabras con él y se fue.

Pero en México las personas vieron dos eventos distintos.

Unos, los seguidores a ultranza de AMLO que vieron a un presidente humano saludando a una tierna viejecita que no es culpable de los actos de su hijo.

Otros, los detractores que vieron a un presidente claudicando o negociando o a las órdenes del Cártel del Pacífico.

Extremos irracionales ambos. Inútiles e irracionales. 

Unos más que otros, claro, como don Federico Arreola o Epigmenio Ibarra, quienes hubieran hecho un escándalo si esto hubiera ocurrido en sexenios anteriores. Pero cada quien sabe para quién y por qué trabaja.

Dentro de toda la marejada de reacciones, gritos y sombrerazos, un comentario pasó casi desapercibido, pero fue tomando fuerza por contundente.

“Esta es una falta de respeto para las fuerzas armadas, los soldados, sus familias y las familias de las víctimas de la violencia generada por el narco”. 

Y sí. Lo es.

La estrategia iniciada por el gobierno de Felipe Calderón en 2007, la llamada “Guerra contra el narco”, ha dejado demasiadas bajas. Civiles y militares. De un lado y de otro. Claramente fue una mala estrategia. Los números rojos y la evidente falta de resultados en su objetivo ( no solo no frenaron a los narcos mexicanos y el tráfico de drogas, sino que ambos crecieron) así lo demuestran.

Pero eso no quiere decir que sea buena idea ir y saludar en la mano a la mamá de uno de los principales responsables de muchas miles de muertes.

Porque el presidente de todas y todos los mexicanos es, también, el comandante supremo de las Fuerzas Armadas. Fuerzas Armadas que están en la línea de fuego. Soldados, soldadas, marinos y marinas que han perdido vidas y familias por seguir las órdenes de sus superiores.

El presidente de la República admitió ayer que había saludado a doña María Consuelo, la mamá de Guzmán Loera. Dijo que no podía negarle el saludo. Y se lanzó contra los conservadores que lo atacan. Típico.

A doña Consuelo no le pudo negar el saludo. Pero sí a las feministas que le piden frenar la violencia contra las mujeres. Sí a Javier Sicilia y Julián Lebarón, activistas que perdieron a familiares suyos por las balas de los narcotraficantes (para no dañar la investidura presidencial, dijo). A ellos no. A la mamá de “El Chapo” sí.

Pero quedaron muchas preguntas sin respuesta: ¿Quién subió el video a las redes en primera instancia? ¿Y con qué intención lo hizo? ¿Es una cortina de humo? ¿El encuentro fue planeado o emboscaron al presidente? ¿Estaba el hermano mayor de “El Chapo” en el lugar? ¿Por qué no estaban los reporteros que cubrían la gira del presidente en Sinaloa? ¿Quién planeó así la gira del presidente? 

Muchas preguntas y una sola respuesta: la división. Nada bueno puede salir de esto.

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