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El lado bueno de la aprobación de GN
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El lado bueno de la aprobación de GN
Pero... Cuidado con las letras chiquitas
25 Feb | 2019
Por: Luis Enrique Pereda Trejo
El lado bueno de la aprobación de GN
Pero... Cuidado con las letras chiquitas
Luis Enrique Pereda Trejo por: Luis Enrique Pereda Trejo
Feb 25, 2019
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Quien diga que la política no es emocionante y que solo se trata de discusiones estériles, no ha estado al pendiente de la evolución de la iniciativa de reforma constitucional con la que se pretende crear la nueva Guardia Nacional. El nacimiento de esta nueva policía no ha concluido, pero ya puso al filo de la butaca a más de una organización de la sociedad civil, gobernadores, generales, diputados y, obviamente, al presidente de la República.

Algunos de los eventos de los que hablo son:

1.- Funcionó la idea de los frenos y contrapesos al interior del Poder Legislativo Federal. Es decir, que una cámara legislativa pudo detener o enmendar los yerros de su colegisladora. En palabras simples: la Cámara de Senadores le enmendó la plana a la Cámara de Diputados, cuyo dictamen no le gustó ni a tirios ni a troyanos (ni al presidente).

2.- La negociación, el diálogo y el consenso se sumaron para hacer política, pero de la buena. Se logró en el Senado la unanimidad respecto de un tema polémico, en un ambiente de polarización nacional. En un contexto donde TODO lo que se haga del otro lado de la reja está mal, así, sin contexto y sin matices, el que se haya logrado un punto de consenso no fundado en el capricho o la arbitrariedad, sino en criterios jurídicos internacionales, es muy bien recibido.

3.- Politizar este tema no fue sinónimo de empantanarlo indefinidamente. Para lograr la aprobación del dictamen del Senado también hubo discusión, negociación, argumentación, gritos, sombrerazos, amagos, reconciliaciones, etc. La diferencia fue que ese batiburrillo sí se transformó en acuerdos satisfactorios para todas las partes involucradas, dentro de un plazo razonable.

Pero la política es como la vida misma, no hay victorias ni derrotas definitivas. La historia de la nueva Guardia Nacional todavía no se termina de escribir. Falta que el dictamen del Senado regrese a la Cámara de Diputados y de ahí vaya a las legislaturas locales, y después al presidente de la República para terminar publicado en el Diario Oficial de la Federación.

La gran pregunta es ¿qué pasará con las letras chiquitas del acuerdo de los senadores? Por ejemplo:

  1. La Ley de la Guardia Nacional, que deberá nacer dos meses después de la publicación de la reforma constitucional, y que no necesitará de las mayorías calificadas que sí necesitó la reforma constitucional, ¿también se redactará con la misma métrica de consenso que existió para el acuerdo del Senado? O ya en legislación ordinaria, ¿se romperá el ya entonces innecesario hilo del consenso político?
  2. Cuando el presidente de la República designe al titular del órgano de mando superior de la Guardia Nacional, ¿designará a un integrante de las fuerzas armadas o designará a un civil?
  3. Una pregunta similar aplica a la proporción con la que se integrará la instancia de coordinación operativa interinstitucional, formada por las secretarías de Marina, Defensa y Seguridad, ¿cada una de las tres dependencias estará representada en partes iguales o sucederá que las dependencias militares estarán sobrerrepresentadas, conservando el poder de decisión?
  4. Durante los próximos cinco años –en tanto la Guardia Nacional desarrolla su estructura, capacidades e implementación territorial–, el presidente de la República podrá disponer de la Fuerza Armada permanente en tareas de seguridad pública, ¿hasta dónde llegará el uso de esa facultad?

¿Cuál será la consecuencia presupuestal para los estados si los gobernadores no presentan ante el Consejo Nacional de Seguridad Pública, dentro de los próximos seis meses, el diagnóstico de sus entidades y el programa para fortalecerlas en materia de seguridad, así como sus capacidades policiales? ¿Cuál será la consecuencia presupuestal si no hay los avances programados?

Como puede verse hay muchas caras felices por la aprobación del proyecto de reforma constitucional en el Senado de la República, pero las letras chiquitas de dicho proyecto todavía pueden borrar la sonrisa de nuestro rostro. Leamos con cuidado.

Twitter: @luis_e_pereda

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