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El Richard Nixon de Macuspana
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El Richard Nixon de Macuspana
Libertad de prensa, en peligro
25 Sep | 2019
Por: Gabriel Pérez Osorio
El Richard Nixon de Macuspana
Libertad de prensa, en peligro
Gabriel Pérez Osorio por: Gabriel Pérez Osorio
Sep 25, 2019
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“La prensa está para servir a los gobernados, no a los gobernantes”. Ese fue el razonamiento con el que la Suprema Corte de Estados Unidos decidió contra uno de los intentos de censura más famosos de la historia: el de la administración del muy nefasto presidente estadounidense, Richard Nixon, contra The New York Times y The Washington Post

Era la época en que nuestro actual presidente, Andrés Manuel López Obrador, llevaba un año en las filas del PRI, y gobernaba Luis Echeverría Álvarez. Estaba a punto de ocurrir la brutal represión contra estudiantes, orquestada desde el gobierno priista, conocida como “El halconazo”.

En Estados Unidos, el periódico The Washington Post (TWP), cuya dueña era Katharine Graham, atravesaba por una crisis financiera y de audiencia que lo mantenía aún lejos del plano nacional. El líder indiscutible del mercado era The New York Times (NYT), diario que, el 12 de junio de aquel 1971, comenzó a revelar documentos del Pentágono que mostraban que el gobierno de EU llevaba años mintiéndole al público sobre la guerra de Vietnam.

El presidente era Richard Nixon, quien se esforzaba en imponer su agenda, mantener en secreto lo que él creía que no debía saberse y que sostenía una muy tirante relación con la prensa, particularmente con el Post y el Times

Nixon demandó al NYT para evitar que siguiera revelando documentos. En ese momento, la dueña del TWP decidió apoyar a su director editorial, a pesar de la amistad que la unía con uno de los implicados en el caso expuesto por el diario neoyorquino y decidieron seguir publicando la información secreta que ya también había caído en sus manos, lo que llevó el caso a la Suprema Corte de EU, misma que resolvió a favor de la prensa y en contra del gobierno.

En EU tienen la famosa Primera Enmienda que garantiza el derecho a la libre expresión y a la libertad de la prensa. En México, los artículos 6 y 7 garantizan el derecho a la libertad de expresión y a la difusión de opiniones e información.

En EU tienen una más o menos efectiva separación de poderes: el Legislativo y el Judicial no están supeditados a la voluntad del Ejecutivo. En México, por lo menos el Legislativo, en esta era de Morena, está completamente supeditado al poder presidencial y el Judicial recibe todos los días los embates que de todos los frentes se abren para tratar de minar su autonomía.

En México, la libertad de expresión está en peligro.

Desde hace un par de semanas, el periodista mexicano Carlos Loret de Mola ha dado a conocer que Manuel Bartlett, actual director de la Comisión Federal de Electricidad “olvidó” declarar que posee un par de decenas de mansiones y unas cuantas empresas. Ante esta revelación, la reacción presidencial ha sido, cuando menos, preocupante.

López Obrador ha decidido no solo defender a su subordinado sino que, ahora, ha pasado a la ofensiva. En su conferencia mañanera del miércoles 25 de septiembre, el presidente dijo: “No le tengo confianza en la gente que hace estas investigaciones, porque no son honestos, siempre hay un interés económico y político, he padecido calumnias de parte de ellos (...) Es que existe la prensa fifí, ya no quería decirlo, pero existe, y existen grupos opositores”.

 Para el presidente de la República, dos revelaciones periodísticas de Loret son parte de una campaña en contra de su amigo Bartlett. Claro, al presidente le gusta la prensa que se “porta bien”, ya lo ha dicho. Le agradan esos personajes de la primera fila de su “mañanera” que lo comparan con un corredor keniano. A AMLO no le gusta nada que le incomoden, que le molesten. 

A Nixon tampoco le gustaban esos periodistas. En la película The Post, de Steven Spielberg, que narra los hechos aquí ya platicados, el presidente de EU le pide a The Washington Post que no envíe a su periodista habitual a cubrir la boda de la hija de Nixon. Luego del pleito en la Corte, le prohíbe la entrada a la Casa Blanca.

Poco tiempo después, TWP publicó el escandaloso reportaje sobre espionaje -conocido como Watergate- que terminó con la renuncia del propio Nixon.

En la película, un Ben Bradlee (entonces director del Post) magistralmente interpretado por Tom Hanks, debate con los directivos del diario sobre la necesidad y pertinencia de apoyar al NYT en su batalla contra la Casa Blanca con esta frase: “La única forma de defender el derecho a publicar es publicando”.

En estos tiempos difíciles para la libertad de expresión en México, es obligación de los periodistas seguir y seguir y seguir publicando… le guste o no a nuestro Nixon de Macuspana.

 

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