Columnas
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En Venezuela no hubo un golpe
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En Venezuela no hubo un golpe
Régimen dictatorial
09 Ene | 2020
Por: Rodrigo Salazar Elena
En Venezuela no hubo un golpe
Régimen dictatorial
Rodrigo Salazar Elena por: Rodrigo Salazar Elena
Ene 09, 2020
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El domingo pasado, un grupo de diputados de la Asamblea Nacional (AN) de Venezuela escogió como presidente del órgano legislativo a un señor Luis Parra, quien, así, sustituye en el cargo a Juan Guaidó. No extraña que Nicolás Maduro haya reconocido a Parra de inmediato. El 10 de enero de 2019, la AN había declarado que Maduro usurpaba el cargo de presidente y nombró como presidente encargado a Juan Guaidó, en su calidad de presidente de la AN. Si Guaidó dejase este último puesto, podría argumentarse que su cargo como presidente del país carece de sustento.

En los hechos, la presidencia de Guaidó carece de otros sustentos. Maduro controla al Ejército y el presupuesto, por mucho que el primero sea comandado por una banda de cleptómanos y el segundo esté denominado fundamentalmente en panchólares, dada la ineptitud de la política económica. 

Sin embargo, Guaidó es reconocido como presidente por más de 50 países, incluyendo a los Estados Unidos, y su posición le da una visibilidad que lo ubica en primera posición para ocupar la presidencia (la de verdad) si algún día la revolución bolivariana deja de parasitar lo que queda de los recursos de Venezuela (otra ventaja de Guaidó es que es joven).

Entonces, ¿cómo es que Guaidó fue tan descuidado? De hecho, no lo fue. Desde septiembre había alcanzado un acuerdo para que los partidos a los que correspondía el puesto por la práctica de rotación renunciaran a él. Según el periódico El País, Guaidó contaba con 93 votos para renovar su mandato cuando se cumpliera un año desde su primer nombramiento. 

Pero resulta que el régimen de Maduro también estuvo haciendo su trabajo. Primero se supo de sobornos a diputados para no votar por Guaidó. Después, tal vez porque las cuentas no daban, se envió a la fuerza pública a impedir el paso a la sede de la AN a Guaidó y a diputados de su grupo. 

En la sesión en la que fue nombrado Parra estuvieron presentes diputados del partido de Maduro (PSUV) y diputados de oposición “disidentes”, término que al parecer la jerga política bolivariana usa para referirse a diputados acusados de corrupción y tráfico de influencias (incluyendo al propio Parra), y que habían sido destituidos.

Es una movida cínica y artera por parte del gobierno de Maduro, que muchos comentaristas han caracterizado como un “golpe”. Pero hablar de un golpe es asumir que antes había algo parecido a una institucionalidad democrática en Venezuela, y que con este paso Maduro dio una suerte de fujimorazo para asumir poderes dictatoriales. Esto es totalmente falso, porque Maduro dio ese paso hace ya algunos años.

En las elecciones legislativas de 2015, la oposición obtuvo 112 de 167 escaños. La respuesta del gobierno a esto fue desmantelar lo poco que Chávez había dejado de apariencia de una democracia. Tras algunos intentos por despojar a la AN de sus facultades a través de la corte constitucional, Maduro convocó a una asamblea constituyente, bajo reglas y condiciones abiertamente destinadas a favorecer al partido del gobierno, lo que motivó a la oposición a boicotear la elección. La Asamblea Nacional Constituyente (ANC) se instaló el 4 de agosto de 2017. 

En sus casi dos años y medio de funcionamiento no hay para cuando veamos esa nueva constitución. Para hacernos una idea, el Constituyente mexicano de 1917 trabajó durante dos meses. En Venezuela, el Constituyente de 1999 se instaló el 3 de agosto y para el 15 de diciembre la constitución se había aprobado en referéndum.

La ANC ha funcionado como un congreso paralelo totalmente al servicio de Maduro. Ha despojado de inmunidad a unos 30 diputados de oposición, siendo instrumental para una campaña de persecución política constante. Asimismo, convocó a elecciones presidenciales siete meses antes de la fecha constitucionalmente marcadas, a fin de que Maduro no tuviese que enfrentar las consecuencias de una previsible profundización de la crisis económica. Esta última decisión fue la que motivó que la AN declara a Maduro como usurpador.

Por eso, hablar hoy de un golpe en Venezuela en realidad oculta la realidad abiertamente dictatorial que desde hace años vive este país. 

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