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Entre la amnistía y el garrote
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Entre la amnistía y el garrote
Busca la pacificación del país
18 Sep | 2019
Por: Lev Strozzi
Entre la amnistía y el garrote
Busca la pacificación del país
Lev Strozzi por: Lev Strozzi
Sep 18, 2019
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Era una promesa de campaña, si bien nunca bien explicada: habría una amnistía para buscar la pacificación del país.  Durante el proceso electoral, la propuesta fue muy criticada por algunos sectores, mientras que otros defendían que había que hacer algo, “lo que sea”, con tal de reducir la violencia en nuestro país.

Finalmente, el fin de semana pasado, el presidente Andrés Manuel López Obrador informó que se había enviado ya una iniciativa de amnistía al Congreso. AMLO fue explícito en que el foco de su ley son “las mujeres, los indígenas y los jóvenes”.  También aclaró que la ley no beneficiaría a quienes hayan cometido delitos graves (homicidio, secuestro, robo con violencia, por ejemplo) ni a los reincidentes.

En principio, la iniciativa es loable. México tiene un problema enorme de personas que están en la cárcel sin sentencia, mujeres en prisión por abortar, jóvenes encarcelados por portar cantidades mínimas de drogas.  

Es real también que muchas personas de comunidades indígenas están tras las rejas por el simple hecho de no tener los medios ni los recursos para tener una buena defensa.  Hay miles de historias de injusticias, de personas sin sentencias, de crueldades judiciales en nuestra nación.

Así, hay que reconocer la intención del gobierno de cambiar la realidad de esta gente. Sin embargo, hay dos problemas fundamentales respecto a esta propuesta de ley.

En primer lugar, por cómo está presentada la iniciativa, hay demasiadas vaguedades y matices que dejan espacio para la interpretación, así como debilidades visibles.

Una de ellas es que solo aborda los delitos del fuero federal. En este sentido, ninguna de las mujeres que están en la cárcel por abortar se verían beneficiadas. Lo mismo ocurre con muchos delitos menores – robos sin violencia, por ejemplo – que no caen en la esfera federal sino local. Es cierto que la iniciativa “exhorta” a los estados a legislar de manera similar, pero eso es solo un buen deseo.

Por lo tanto, los beneficiarios serían casi exclusivamente quienes están encarcelados por delitos contra la salud – posesión de drogas, en particular – reduciendo el impacto de la ley a un mínimo. 

En segundo lugar, esta iniciativa se contrapone radicalmente con la cultura de populismo punitivo que caracteriza a esta administración. Ya el Congreso, dominado por Morena, ha aprobado ampliar los delitos que merecen prisión oficiosa, a contrapelo de todas las recomendaciones de agencias internacionales.

Si delitos como compra de votos o emitir una factura falsa te mete automáticamente en prisión, lo que veremos es que la población de las cárceles podría crecer exponencialmente por crímenes que si bien son graves, no son precisamente letales.

También, en Tabasco, se criminalizó la protesta con la llamada Ley Garrote, que permite a las autoridades mandar a la cárcel por décadas a quién proteste “mal”. Imaginen cuántas de las mujeres que estuvieron en la marcha feminista de la CDMX estarían hoy en prisión si se aplicase a nivel federal.

Para colmo, se está proponiendo dar hasta 20 años de cárcel a quien use un “diablito” para robar electricidad. Despídase del taquero de su esquina, le espera una muy larga estadía en prisión.

Si el objetivo es tener penas más justas por los distintos delitos, en realidad se debe empezar por mejorar la procuración de justicia. Ya existen las herramientas legales para liberar a muchas de estas personas que se busca ayudar (libertad condicional o anticipada, por ejemplo), y no necesariamente hace falta una legislación ex profeso.

Como sea, es confuso que por un lado se busque liberar personas y castigar severamente a otras que también podrían, al menos, enfrentar su proceso en libertad. Dependerá del Congreso enmendar y corregir esta ley, pero no tendría muchas expectativas. Hay mucha obediencia a la presidencia en el poder legislativo.

Este tipo de contradicción es medular a Morena. Empuja ciertos valores por un lado y los opuestos por el otro. En efecto: la política de la amnistía y el garrote.

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