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Eran 11 y parió la abuela
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Eran 11 y parió la abuela
¿Por qué renunció Medina Mora?
07 Oct | 2019
Por: Luis Enrique Pereda Trejo
Eran 11 y parió la abuela
¿Por qué renunció Medina Mora?
Luis Enrique Pereda Trejo por: Luis Enrique Pereda Trejo
Oct 07, 2019
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Las especulaciones están a la orden del día, respecto a los motivos de renuncia del Ministro Eduardo Tomás Medina Mora Icaza, quien fue designado por el Senado en 2015, es decir, le quedaban 11 años más en el máximo cargo público en materia jurídica. Un cargo que sólo pueden tener otras 10 personas, simultáneamente, y cuyas sillas se desocupan cada 15 años. 

¿Por qué renunció? 

No hay una sola causa pública conocida. No hay una sola explicación oficial. No hay un solo documento que consigne si existen o no causas graves, las cuales son la única razón que acepta la Constitución para la renuncia de los ministros de la Suprema Corte de la Justicia de la Nación (SCJN). Nada, no hay nada. ¡Y eso en sí mismo ya es una grave violación constitucional! 

No se trata de una revista de espectáculos que quiere informar a sus lectores por qué se canceló el concierto estelar de la Feria de Texcoco. ¡La SCJN es el máximo tribunal de justicia constitucional del país y perdió al 9% de sus integrantes de un plumazo y nosotros, los que pagamos, no sabemos por qué! 

Hay mucho en juego en la conformación de votos al interior de la SCJN, como las votaciones de mecanismos de protección de derechos humanos, como la acción de inconstitucionalidad que puede invalidar leyes completas, la controversia constitucional que puede anular acciones de otros poderes y, claro, las revisiones de amparos. 

Según dichos del presidente Andrés Manuel López Obrador, el ministro Medina Mora renunció para atender denuncias en su contra. ¿Cuáles denuncias? ¿Denuncias de qué? ¿Ante qué órgano del Estado? 

Recuérdese que el ministro tenía inmunidad procesal penal (lo que algunas personas erróneamente llaman fuero constitucional) Si era el truhán que algunos dicen ¿por qué renunciar a esta hermosa burbuja de inmunidad procesal que podría haberlo acompañado durante más de una década? Tiempo más que suficiente para que el actual sexenio termine (en 2024) y hubiese una renovación en los funcionarios de la Secretaría de Hacienda y Crédito Pública –incluida la Unidad de Investigación Financiera–. Insisto: el cargo del ministro Medina Mora hubiese terminado hasta 2030. 

¿Temía un juicio político que lo destituyera? El ahora exministro sabía extraordinariamente bien que ni una sola de las decenas y decenas de denuncias de juicio político ha procedido desde… nunca. En mi opinión un riesgo bastante calculable, aún con la distribución de fuerzas en el Senado, el cual fungiría como juez, y en la Cámara de Diputados, que fungiría como fiscal. 

Si es un tema de salud, ¿por qué no pedir una licencia hasta por dos años, como le permite la Constitución? Si estaba aburrido del servicio público, lo cual no es ilegal, ¿por qué no exigirle al menos una explicación a través de no aceptarle la renuncia, hasta que expusiera cuáles son esas causas graves que está obligado a hacer públicas? 

Hasta este momento, lo único cierto es que la SCJN perdió a una persona con una experiencia difícilmente comparable en términos de trayectoria pública y, casi, nadie sabe por qué. 

¿Qué implica su salida? 

Esa es otra historia, una muy suculenta para un titular de Ejecutivo (el presidente), que no es precisamente un fan de los contrapesos contundentes y las autonomías discordantes, y quien ya impulsó exitosamente los nombramientos del Ministro Juan Luis González Alcántara Carrancá y de la Ministra Yasmín Esquivel Mossa –esta última, no menos controvertida que la del propio Medina Mora–; y todavía le faltará nominar, en 2021, a la persona que sustituirá al Ministro José Fernando Franco González Salas. 

La división de poderes se creó para que ningún órgano del Estado tuviese en sus manos la suficiente cantidad de poder político, como para anular sistemáticamente a los otros órganos. Hoy la mayoría del Congreso de la Unión está ávida, jadeante, por complacer al Ejecutivo. Mario Delgado dixit. El Ejecutivo ya había anulado a un órgano constitucional autónomo (el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación) vía presupuesto y redujo a la obediencia a un regulador: la Comisión Reguladora de Energía, vía nombramientos ridículos, todo esto con la sonrisa del Congreso. ¿Cómo no estar preocupado? 

¿La SCJN está condenada? No, claro que no. Pero sí está en riesgo. En riesgo que la persona que sustituya al Ministro Medina Mora no tenga el perfil idóneo, lo cual incluye a alguien que conozca de leyes y de justicia (que no es lo mismo), pero también de Estado. Que tenga la capacidad de aprender las enseñanzas de la Décima Época en materia de derechos humanos y que piense en términos de un bloque de constitucionalidad, que incluye normas jurídicas que ni siquiera fueron hechas por mexicanos, pero que también protegen derechos humanos. 

Se requiere de un perfil que no tenga miedo de decirle a un muy poderoso Ejecutivo: no. Alguien que anteponga a su visión, una visión en donde el Estado tiene la obligación de respetar derechos humanos, aún a costa de la eficiencia o eficacia de ciertas políticas públicas o de la popularidad de éstas. 

¿Qué es lo más riesgoso en este escenario? No es la falta de perfiles idóneos, de esos hay varios. No es la monocromática visión del Ejecutivo, esa está dada desde hace mucho. Es la parsimonia, pusilanimidad y “corto-placismo” del Congreso, donde no hay ni oposición ni contrapeso, por más que sus integrantes quieran creer lo contrario. Esperemos que el Senado nos sorprenda. 

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