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García Luna y Calderón
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García Luna y Calderón
La responsabilidad política
18 Dic | 2019
Por: Jose Antonio Crespo
García Luna y Calderón
La responsabilidad política
Jose Antonio Crespo por: Jose Antonio Crespo
Dic 18, 2019
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¿Cuál es la responsabilidad política o legal de un jefe cuando uno de sus subordinados incurre en actos de corrupción? Si un colaborador viola la ley, ¿eso implica que su superior fue cómplice, que se benefició también del ilícito, o al menos que supo lo que pasaba pero hizo como que la Virgen le hablaba? 

El sospechosismo mexicano lleva a que buena parte de la opinión pública dé por hecho que, si un funcionario resultó corrupto, su jefe es corresponsable directo. Pero puede darse el caso de que un jefe no se entere de las trampas de sus subordinados, que utilice su poder y rango para hacer alguna transacción ilícita a espaldas de su patrón. 

Max Weber insistía en la relativa autonomía de la burocracia, que suele hacer y deshacer sin que necesariamente los superiores estén al tanto. En tal caso, es posible que un jefe pueda eludir alguna responsabilidad legal si no se prueba que fue parte del delito. 

Pero aún así, suele haber una responsabilidad política; es decir, aunque no haya consecuencias legales o penales, tendría que haber algún efecto político. No siempre sucede así, si el político en cuestión logra convencer a la opinión pública que él nada sabía, que lo tomaron por sorpresa, que su colaborador traicionó su confianza. ¿Fue corresponsable Ernesto Zedillo de los tratos de Gutiérrez Rebollo con Amado Carrillo? ¿Supo de sus tratos? No se le recuerda así.  

Felipe Calderón trata ahora de sacudirse toda responsabilidad respecto de su Secretario de Seguridad, Genaro García Luna. Si acaso García Luna es culpable de lo que se le imputa, ¿eso necesariamente implica que Calderón era parte de los acuerdos con los cárteles? 

No puede descartarse en automático que así haya sido, pero en tanto no haya pruebas contundentes tampoco puede dársele por culpable (como muchos ya lo hacen). Pero incluso suponiendo – sin conceder – que de no saber nada Calderón, y como él asegura esto le hubiera caído de sorpresa (aunque hay testimonios en sentido contrario), tendría que haber un efecto político, y probablemente lo habrá.

Su imagen se podrá deteriorar aún más, y su incipiente partido surgirá con un pesado fardo. Es parte de la responsabilidad política de haber nombrado a alguien como García Luna, pese a advertencias e indicios, y haberlo mantenido hasta el final.

Los obradoristas, desde luego, asumen que sí hay culpabilidad de Calderón, el nuevo villano favorito y responsable de buena parte de los males del país, y hasta de los errores y omisiones de López Obrador. Pero justo el propio AMLO siempre ha recurrido con éxito a la estratagema de negar todo conocimiento - y por tanto responsabilidad - cuando alguno de sus aliados, protegidos o subordinados ha caído en algún ilícito.  

Se vio en el caso de Gustavo Ponce y René Bejarano, de cuyas transas AMLO se dijo totalmente ajeno. Del primero dijo que él explicaría ante la prensa que todo se trataba de un error, pero Ponce aprovechó ese paréntesis para escapar. Fue atrapado más tarde por el gobierno federal, no el capitalino. Y Bejarano dio a entender en una declaración que López Obrador sabía de su asunto, pero que no era tonto. 

AMLO hace oídos sordos cuando le advierten sobre algún protegido, y si resulta cierta la acusación, se lava las manos con éxito. Ocurrió con José Luis Abarca, cuya candidatura promovió. También con Eva Cadena, que el público acusaba como corrupta en un mitin. 

Cuando fue descubierta, Morena explicó todo por sus antecedentes panistas, y López Obrador, de nuevo, volteó a otro lado. En todo caso, AMLO se ha sacudido toda responsabilidad política en ese y otros casos, con singular éxito. 

Veremos si Calderón puede desprenderse de responsabilidad política en el caso de quien fue el eje de su fallida estrategia de seguridad. No se ve nada fácil. 

@JACrespo1

Profesor afiliado del CIDE

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