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Vamos juntas. Es hora de abrir las alas
19 Ago | 2019
Por: Mirella Granucci
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Vamos juntas. Es hora de abrir las alas
Mirella Granucci por: Mirella Granucci
Ago 19, 2019
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Estoy de vacaciones en Brasil. Me siento sola en la barra de un bar en Sao Paulo y un señor gringo con una pinta excéntrica me empieza a hablar. Para mi era una más de estas conversaciones de dos desconocidos que saben que nunca volverán a encontrarse. Y tal vez, por eso, todo parece más directo y honesto.  

A un cierto momento, él me dice: “Lo que te diré ahora es algo que tienes que acordarte  toda la vida”. 

Me río un poco. Y pienso si fue el vino que ya nos había hecho confidentes. Él me reta por la risa y percibo que aquello iba en serio. Entonces yo le miro a los ojos y propongo la misma seriedad que él parecía buscar en mí. Y pregunto: “Entonces, ¿cuál es la enseñanza para toda mi vida?” 

Él me dice: “Cóndor Pasa”. 

Hago la misma expresión que me imagino que estás haciendo al leer eso. Y él me explica: “Tú tienes que ser como un cóndor. ¿Entiendes?” 

“No” le contesto. 

Él suelta un suspiro como que perdiendo la paciencia y me dice: “El cóndor vuela muy alto y por eso, tiene un campo de visión muy amplio. Además, de esa forma, no es una presa fácil para otros animales, porque siempre está por sobre todos. El único momento que el cóndor baja a la superfície es para atacar la presa elegida. Bueno, ¡así tienes que hacer tú! Tienes que aprender a mirar las cosas en perspectiva. Estar atenta a quien te puede querer lastimar, pero mirarlo desde lejos, con objetividad. No pongas energía en eso… No pongas atención o tiempo a lo que no te hace feliz. 

Porque en un momento vas a ver desde el cielo a tu presa, que puede ser un trabajo, un amor, un desafío lindo…  Sólo en este instante, es que debes bajar a buscarlo, y poner todo lo que eres en función de lograrlo. ¿Me entiendes ahora?” 

Le digo: “Para toda mi vida”. 

Y él sonríe, satisfecho. 

Esa historia pasó hace un par de años. Y me acordé hoy, porque en los últimos tiempos me he sentido atrapada. Preocupada por tonterías. Perdiendo el foco en lo que quiero para mi vida y en lo que me hace verdaderamente libre. 

Infelizmente, no estoy sola en sentirme así. Porque a cada dia,  veo a más mujeres expuestas a la opinión de gente que sólo quiere hacerles daño… Intimidadas por los falsos modelos de las redes sociales. Sumergidas en dietas “milagrosas” y tan dañinas, envidiando vidas que no existen y buscando ser algo que nunca las hará felices.

Cóndor Pasa” me digo a mi misma, mientras escribo esta columna para ti.

Vamos juntas: hora de abrir las alas. Subir. Subir. Subir. Ver la vida en perspectiva.  Y no bajar por nada que no sea digno de nuestro corazón. 

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