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La desaparición de la CNDH
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La desaparición de la CNDH
Atrás quedó una institución combativa
24 Ene | 2020
Por: Andrés Pascoe Rippey
La desaparición de la CNDH
Atrás quedó una institución combativa
Andrés Pascoe Rippey por: Andrés Pascoe Rippey
Ene 24, 2020
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Desde el principio lo supimos. Rosario Piedra sería exactamente lo que el presidente Andrés Manuel López Obrador acusó de ser a sus antecesores: un triste florero. Este caso es de los más emblemáticos de la intención del régimen de Morena en desmontar toda aquella institución que le incomode.

Ya su nombramiento como presidenta de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, hace un par de meses, fue escandaloso. El partido gobernante recurrió a toda su fuerza para imponer a la candidata del presidente, aunque no cumpliera con los requisitos y fuera desaseada su elección. El PRI fue feliz comparsa de la imposición.

Sonaron las alarmas en el mundo de la defensa de los Derechos Humanos. Que la titular de esa institución sea amiga del presidente, y esté totalmente comprometida con él, era la rendición de la institución. Pero ella pidió “confianza”, y aseguró que cumpliría con su rol.

De inmediato vimos que no. Primero, al desconocer – por ejemplo – la muerte de periodistas en este gobierno; segundo, aclarando desde el principio que no tendría confrontación con el Ejecutivo.

Pero la CNDH tiene que ser combativa. Debe tener el valor de enfrentarse al poder y denunciarlo. Su creación fue un gran triunfo de la izquierda militante, de los activistas, de la sociedad civil. Y seguro no era perfecta, ni tuvo siempre buenos presidentes. Sin duda siempre fue insuficiente. Pero sí cumplió con una función: desafiar al poder cuándo cometía abusos.

Hoy eso no existe. La presentación de Piedra esta semana ante la Cámara de Diputados fue un regreso al pasado más triste y cínico de los días del priismo todo poderoso. Morena demostró que les tiene sin cuidado el tema. La titular de la CNDH alegó que lleva poco tiempo, e ignoró cualquier cuestionamiento sobre sus silencios.

¿Silencios de qué? De la violación por parte del Estado al derecho a la salud, en particular de niños. De las violaciones a los derechos humanos contra los migrantes. De todos los casos de abuso. De todo. Esto, con la feliz complacencia del gobierno y sus representantes en el Congreso. La ciudadanía está hoy indefensa ante la administración.

Lo más triste de la historia es el silencio cómplice de sectores sociales que alguna vez habrían protestado a viva voz contra este evidente e innegable regreso al pasado. Sería escándalo en otra administración. Hoy, la sociedad civil, con algunas pocas excepciones, mira al otro lado, con la esperanza de que el tiempo les dará la razón.

Pero no lo hará. Porque no es ni un error ni una curva de aprendizaje lo que estamos viendo. Es la determinación de reconstruir un gobierno todo poderoso en torno a una sola persona. Y esto, con la complacencia de quienes alguna vez lucharon por un México mejor.

 

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