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La inexistente voz mexicana
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La inexistente voz mexicana
AMLO, el gran ausente en asuntos extranjeros
25 Sep | 2019
Por: Ricardo Pascoe Pierce
La inexistente voz mexicana
AMLO, el gran ausente en asuntos extranjeros
Ricardo Pascoe Pierce por: Ricardo Pascoe Pierce
Sep 25, 2019
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Durante su discurso ante la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el presidente estadounidense Donald Trump agradeció a México todo su apoyo militar y político para frenar a los migrantes indocumentados provenientes de Centroamérica, África, el Caribe y Asia. 

También agradeció que el gobierno de México esté activamente aceptando a los indocumentados que Estados Unidos le regresa, durante el proceso de estudio de sus solicitudes de refugio y/o de residencia en aquel país. Un tercer país seguro de facto.

El agradecimiento de Trump cayó como balde de agua fría sobre la comunidad diplomática latinoamericana. Tenía presente la declaración de la ex Presidente Michelle Bachelet fustigando al gobierno de México por utilizar a las Fuerzas Armadas con instrumento de contención de la población migrante. 

En México, como en toda América Latina, el uso de las Fuerzas Armadas para la contención de personas en cualquier situación siempre termina mal, con violaciones de los derechos humanos.

México no pudo responder al planteamiento del Presidente estadounidense porque México no habló en la Asamblea General. Y no se escuchó la voz de México porque el Presidente López Obrador ha decidido no asistir a encuentros internacionales

De tal suerte que la única versión que tiene el mundo sobre el papel de México en la “contención” de flujos migratorios hacia Estados Unidos es la del Presidente de aquel país.

Tanto en el espacio de la Asamblea General, como en una conferencia paralela convocada por Nueva Zelanda para reflexionar sobre racismo y violencia en el mundo, tampoco se escuchó la voz de México, por la misma razón. Solo se permitió hablar a los mandatarios de los países asistentes

Y vaya que México tenía la obligación, y necesidad, de levantar su voz en protesta, después del acto terrorista de un ciudadano estadounidense armada hasta los dientes en El Paso, Texas dirigido contra mexicanos, que produjo varias fatalidades. Fue un acto de racismo y odio violento puro y simple. Como todo el mundo sabe, son actitudes que el propio Presidente Trump promueve con su discurso inflamatorio de odio antiinmigrante.    

Hubiera sido importante para la comunidad mexicana residente en Estados Unidos percibir el cobijo y la solidaridad del Presidente mexicano cuando la relación bilateral atraviesa un periodo de amargura y la sensación de la subordinación mexicana a Estados Unidos.

Las palabras del Presidente Trump ante la Asamblea General de la ONU confirmaron que él sí considera a México un Estado-vasallo suyo.

El Presidente mexicano tampoco asistió a la reunión del G-20 en Japón hace unas semanas, donde hubiera sido importante establecer la presencia de México ante actores mundiales cuyas inversiones cuentan, y mucho, en nuestro país. 

La presencia presidencial hubiera servido para promover la diversificación económica de México, bajo la idea de no depender tanto de la relación económica con Estados Unidos. Pero, por desgracia, la voz de México tampoco se tomó en cuenta en ese foro.

El gobierno puede fingir que el mundo no existe, o pensar que no importa. Pero no habrá  desarrollo económico en México sin intercambio y participación con el resto del mundo, a través de inversiones, tecnología, conocimientos, cultura. Aunque sea solamente por estas razones, el Presidente debiera rentar un avión y ponerse a viajar

ricardopascoe@hotmail.com

@rpascoep

 

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