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La revuelta inesperada
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La revuelta inesperada
Piden el derecho a vivir sin violencia
21 Ago | 2019
Por: Lev Strozzi
La revuelta inesperada
Piden el derecho a vivir sin violencia
Lev Strozzi por: Lev Strozzi
Ago 21, 2019
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No deja de ser interesante observar que, ante la protesta de las mujeres de la semana pasada, todo el espectro político ha quedado pasmado. 

De la derecha es esperable – los temas feministas nunca los han entendido -, pero sí llama mucho la atención como la izquierda mexicana fue tomada totalmente por sorpresa ante la exigencia de las jóvenes feministas.

El progresismo, que se supone hoy gobierna la Ciudad de México, simplemente no supo cómo responder. Claudia Sheinbaum, jefa de Gobierno, ha dado tumbos y giros tratando de administrar una crisis que, en gran medida, contribuyó a generar.

Su desconexión con las víctimas, así como la eterna tendencia de los morenistas a suponer que toda crítica es parte de una conspiración, fomentaron la frustración justificada de las mujeres.

Pero también tomó por sorpresa – y esto es lo más interesante – a la vieja guardia feminista.  Ellas, las mujeres de la “nomenklatura” feminista, con una larga tradición de lucha, se alinearon con el poder e incluso condenaron “la forma” de protesta de las más jóvenes.

Esta nomencklatura tiene mucho mérito, sin duda. Han contribuido desde sus ámbitos– cuando muchas, no todas, estaban en la oposición – trabajando para abrir espacios a las mujeres, a sensibilizar a los políticos, a construir políticas públicas y avanzar en la agenda de equidad.  Pero hoy, han sido rebasadas.

Y lo que es curioso es que las mujeres que protestaron la semana pasada no estaban exigiendo paga igualitaria, ni mejores condiciones laborales, ni espacios políticos, ni equidad en el hogar.  Seguro tienen esas demandas también, pero pedían algo mucho más básico: el derecho a vivir sin violencia. Sin violaciones. Sin ser asesinadas por ser mujeres. Lo básico.

Ya desde el #MeToo, se venía una ola de rabia contra los constantes hostigamientos que sufren las mujeres en sus lugares de trabajo, en las calles y en sus hogares. Cada día escuchamos de una nueva mujer que se salvó por un pelo – o no – de ser secuestrada en algún servicio de transporte. Este mismo año vimos una gran cantidad de denuncias por abusos sexuales en el Metro.

La tendencia ya estaba clara, y sin embargo la clase política ni quiso ni lo supo ver. Y ahora, están escandalizados de que esas buenas mujeres hayan expresado toda su ira contenida contra el patriarcado, rompiendo algunas cosas. Como si fuera difícil de entender, dicen “de acuerdo con la demanda – aunque se haga poco o nada al respecto – pero qué mal el método”.  ¿Qué método les queda para ser escuchadas?  

Martha Lucía Mícher, que es parte de esta vieja guardia feminista, ha sido de las pocas que han empezado a entender que es hora de un cambio generacional.  En un video que publicó en Twitter, reconoció a las jóvenes feministas, se disculpó “si dije algo mal”, y llamó a este relevo.  No la han seguido sus colegas hasta este momento.

Mientras eso sucedía, la jefa de Gobierno dijo que no ha emitido la alerta de género en la capital porque “no he recibido instrucciones del presidente López Obrador”.  ¿No ha recibido instrucciones? ¿Qué no es jefa de Gobierno en un país federal? También dijo que “no estoy de acuerdo” con el acoso que han sufrido las mujeres que marcharon en las redes sociales. Al menos.

La lucha apenas comienza y queda un largo camino que recorrer. Faltan muchos sectores por entender la justeza de lo que demandan las mujeres. Pero sobre todo, nos faltan muchas mujeres: todas las que han muerto en manos de hombres, por el hecho de ser mujeres.

La demanda es de ellas, pero la lucha debe ser de todos y todas. Desde mi humilde trinchera, apoyo y digo con ustedes: el patriarcado se va a caer.

¡Se va a caer!

 

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