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La verdadera historia del “primer fraude” en México
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La verdadera historia del “primer fraude” en México
Alguien cuéntesela al presidente
27 Nov | 2019
Por: Rodrigo Salazar Elena
La verdadera historia del “primer fraude” en México
Alguien cuéntesela al presidente
Rodrigo Salazar Elena por: Rodrigo Salazar Elena
Nov 27, 2019
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En conferencia de prensa, el López Obrador anunció orgullosamente la publicación de su libro más reciente: Hacia una economía moral. Leyó algunos pasajes como el siguiente, del primer párrafo del primer capítulo (p. 25): “Apenas desembarcó en Veracruz, el conquistador Hernán Cortés, sin ningún fundamento legal, se autonombró alcalde y jefe del ejército invasor”. Interrumpió su lectura para añadir: “Fue el primer fraude”. En su prisa por comunicar un mensaje, el presidente incurre en imprecisiones sustantivas.

Cortés llegó a lo que hoy es México en 1519, enviado por Diego Velázquez, gobernador de Cuba, con la misión de explorar las tierras y encontrar al comandante de la expedición anterior, Juan de Grijalva, a quien se creía extraviado o cautivo. A algunos miembros de la expedición no les gustó el ánimo que veían en Cortés de dirigirse hacia Tenochtitlán

Argumentaron que la misión se había cumplido y era hora de regresar. Otros, en cambio, se habían enlistado a la expedición precisamente con la idea de encontrar fortuna y deseaban permanecer.

Cortés fingió estar de acuerdo con el primer bando. Los partidarios de quedarse protestaron y las acciones siguientes de Cortés fueron, según él, como respuesta a tales protestas. Primero, se fundó la población de la Villa Rica de la Vera Cruz, cuyos vecinos eran los propios expedicionarios. Ellos escogieron a las autoridades del cabildo (alcaldes y regidores). 

El cabildo determinó que la misión de Cortés había concluido. Cortés renunció entonces al mando de la expedición y el cabildo le dio los cargos de Justicia Mayor de la Villa Rica de la Vera Cruz y Capitán General de las armadas reales.

Dijo el presidente que “se puede probar” que no había “ningún fundamento legal” para esto. Buena parte de la ley española estaba en las Siete Partidas, una compilación hecha por Alfonso X de la tradición legal medieval. 

En la interpretación de Cortés de estas leyes, en ausencia de autoridad constituida, esta reside en la comunidad, la cual está facultada para nombrar a sus representantes legales. Cortés fue marrullero y sus acciones no tenían precedente, pero se tomó mas trabajos en la legalidad de sus actos que los mostrados por Ricardo Monreal al elegir a la titular de la CNDH.

Tampoco es el caso que Cortés se “autonombró”: fue nombrado por el cabildo. Lo crucial, entonces, es de donde salió el cabildo. El término “fraude” no parece apropiado. Hasta donde se sabe, la expedición se reunión en asamblea y manifestó su acuerdo con los nombres propuestos… ¡en votación a mano alzada! ¿Qué pero le ve el presidente a este procedimiento?

Lo mas probable es que los nombres presentados hayan sido propuestos directamente por Cortés o previamente autorizados por él. No fue una elección que hoy consideraríamos democrática, pero se parece más a una elección primaria en la que sólo hay un precandidato.

En el prólogo de su libro, AMLO afirma que responde a una duda frente a sus críticas al neoliberalismo: “sí, sí, pero explícame los cómos” (p. 21). En materia económica, ni sus acciones, ni los resultados, ni su libro (según la valoración de lectores distintos a Monreal) parecen dar pistas de cómo conseguir el crecimiento de 4% previsto por él. 

La historia de Cortés no es el cuento edificante que le contarías a tu hijo antes de dormir (a menos que seas Lionel Luthor). Pero tal vez el presidente podría aprender un par de cosas de alguien capaz de anticipar las consecuencias de sus acciones, que no confunde lo que desea con lo posible, y con claridad sobre los pasos necesarios para conseguir los fines deseados (un maestro en el arte de “los cómos”). 

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