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Mister Barr
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Mister Barr
Cooperación no intervención
06 Dic | 2019
Por: Ricardo Pascoe Pierce
Mister Barr
Cooperación no intervención
Ricardo Pascoe Pierce por: Ricardo Pascoe Pierce
Dic 06, 2019
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La fotografía de los dos, reunidos en cercano coloquio, decía más que cualquier comunicado oficial o algún rumor de cada lado. El poderoso fiscal estadounidense y el también poderoso presidente mexicano se miraban, inclinándose el uno hacia el otro, como si quisieran captar no sólo cada palabra, sino también cada gesto, cada significado. Es una fotografía donde la tensión de ambos rostros y cuerpos dibuja lo que estaba en juego. 

El audífono que llevaba el estadounidense revelaba que estaba comunicándose en varios sentidos y direcciones. ¿Le estaban dando una traducción simultánea de lo que le decía, cuchicheando, el mexicano? ¿O eran consejos de ultramar, o ultratumba? ¿O simplemente está sordo? Nadie esclareció el dato.

Los sendos comunicados de ambos políticos tampoco esclarecieron nada acerca de lo acordado. Sí se sabe que hablaron de la intención de Estados Unidos de declarar a las organizaciones mexicanas del narcotráfico como “terroristas”, lo cual le daría el derecho, según las leyes del más poderoso, de intervenir en territorio nacional. Ese anuncio provocó una fuerte reacción en México. ¡No a la intervención!, fue el coro que se escuchó en las filas del nacionalismo antiintervencionista mexicano.

Pero si hace unas semanas el gobierno de México (sí, éste, el de la 4T) autorizó el ingreso de una columna de 50 camionetas blindadas repletas de agentes de la FBI a territorio nacional para investigar el asesinato de la familia LeBarón, sobre el lindero entre Estados Unidos y Sonora-Chihuahua.  Ante ese hecho, resulta difícil entender, hoy por hoy, cuál es el concepto de “cooperación más no intervención” que pregona el gobierno mexicano.

En ese contexto, y ante la taxativa del fiscal estadounidense, ¿cuál habría sido la respuesta del siempre esquivo presidente mexicano? Porque pues ni modo que el fiscal no supiera que el operativo de Culiacán tenía la intención primera de atender presiones del Norte. Quizá el fracaso de ese operativo habría sido la explicación de la notoria ausencia del supuesto secretario de Seguridad Pública federal en la reunión entre el presidente y el fiscal. Quizá con la intención de no tener que dar explicaciones o pedir disculpas.

El comunicado mexicano dijo “cooperación, no intervención”. Pero todo el mundo sabe que eso es retórica, pues no hay cooperación, pero sí mucha intervención. Justamente la queja estadounidense es que no hay cooperación, y la que hubo, mucha o poca, se eliminó con la entrada de este gobierno al poder. 

¿Será que, a cambio de no declarar como terroristas a las organizaciones mexicanas del narcotráfico, se permitirá la operación de agentes estadounidenses en territorio nacional? ¿Todo esto ha sido para doblegar, una vez más, al gobierno nacionalista de Andrés Manuel López Obrador? Entre la migración y el narcotráfico, el gobierno mexicano se nota atrapado en una telaraña de contradicciones entre sus dichos y hechos. De ahí no logra salir.

La presencia de José Mújica en México permitió varios temas. Él declaró varias veces durante su breve estadía en el país, que el problema principal que tiene México es su cercanía (¿geográfica, económica, cultural, ideológica?) con los Estados Unidos. Hasta se permitió repetir un refrán conocido atribuido a Porfirio Díaz. Se fue del país poco impresionado con lo que vio, pero sí confirmó que Estados Unidos es el enigma central con el que tiene lidiar México. 

Y el poderoso míster Barr lo dejó muy claro.

@rpascoep

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