México
No se puede huir del instinto
México
No se puede huir del instinto
La historia detrás de la foto del sismo
16 Nov | 2018
Por: Cristopher Rogel Blanquet
No se puede huir del instinto
La historia detrás de la foto del sismo
Cristopher Rogel Blanquet por: Cristopher Rogel Blanquet
Nov 16, 2018
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Tal vez sea la fotografía más mediática del sismo que azotó la Ciudad de México en septiembre de 2017. Engloba la tragedia pero también la solidaridad del pueblo mexicano. Una excelente imagen. Pero, ¿cuál es la historia detrás de este momento?

Fue un año antes de la tragedia, en Campeche, cuando me reencontré con Pedro Mera, después de muchos meses sin saber de él, exactamente desde que salió de la agencia china de noticias Xinhua. Comencé -sin querer- a interrogarlo. Quería saber a qué se dedicaba, por qué había desaparecido del gremio. Me dijo que, harto del periodismo, ahora hacía fotografía comercial y corporativa. Por fin tenía una vida: con horarios “decentes”, sin noches en espera de “la foto” y, además, ganaba mejor.

“¿A poco no lo extrañas?”, le pregunté como si le reclamara algo; no concebía tan radical decisión. El periodismo es adictivo, la ausencia de vida es proporcional a las historias que absorbemos, contarlas es la mejor cura para el estrés. Al menos eso siento.

A todos mis cuestionamientos siempre respondía lo mismo: “¡No, ya estaba hasta la madre!” Entonces refuté con lo que hoy parece una profecía:

-¿Y si pasa algo grande? ¿Un terremoto? ¿Si la ciudad se cae? ¿A poco no harías fotos?

-Ya no.

El viaje terminó y no supe más de él hasta el 19 de septiembre del 2017. Cuando la ciudad se cayó. Ese martes, a las 13:14 horas, cuando todo se movió, iba en bici en Paseo de Reforma, y supe que un edificio se había caído en la Roma. Giré el volante como un reflejo y me dirigí ahí. Durante una semana no dejé de disparar mi cámara.

A los pocos días de la tragedia empezó a circular en redes sociales una imagen de Pedro Mera, el fotoreportero que no quería saber más del periodismo. Cuando la vi, me pareció maravillosa. Fuerte. El impacto global de esa foto no tardó en llegar, se volvió viral.

Como él mismo lo contó en distintos medios, ese día tardó en salir a hacer fotos. No quería, pero le ganó el instinto, le ganó la proximidad: era su ciudad, a tan sólo unas calles de su casa se había caído un edificio. Tomó la cámara. Lo demás es historia.

A poco más de un año de ese día, cada vez que veo la fotografía de Pedro no puedo evitar recordar la plática que tuvimos en Campeche. Imagino a mi amigo y colega despotricando contra lo que Gabriel García Márquez llamó “el oficio más bello del mundo”, el periodismo. Pero la sangre llama y el instinto jala, y su instinto de reportero lo volvió a sacar a las calles. Al menos ese día, hoy sigue haciendo foto corporativa.

 

De fotógrafo a fotógrafo

Primero les recomiendo sigan las redes de Pedro Mera, un gran fotógrafo mexicano. En Instagram lo pueden encontrar como @pedromerafoto, en Facebook @pedromerafoto y en Twitter como @Peterpunk1976.

Esa semana, Pedro, como muchos otros fotógrafos, nos enfrentamos a la renuencia de la sociedad civil, que no quería fotografiar su dolor. Se sentían invadidos, exhibidos. Nosotros teníamos que hacer nuestro trabajo: documentar. Esa es la diferencia de lo que hacen los fotoperiodistas y los que no lo son. Es imprescindible tener una memoria visual de lo que ocurre, bueno o malo pero siempre con empatía y respeto.

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