Columnas
Foto: Arturo Monroy/Notimex.
Poder concentrado: el desafío mexicano
Columnas
Poder concentrado: el desafío mexicano
¿Sabes lo que significa "sistema político"?
30 Ene | 2019
Por: Facundo González Bárcenas
Poder concentrado: el desafío mexicano
¿Sabes lo que significa "sistema político"?
Facundo González Bárcenas por: Facundo González Bárcenas
Ene 30, 2019
Compartir https://cuestione.com/columna/poder-concentrado-el-desafio-mexicano">

Un sistema político es una estructura de interacciones entre actores políticos relevantes, sean o no institucionales o legales; en esta estructura se marcan jerarquías, privilegios y prioridades de la política. Un sistema político representa un orden determinado en el ámbito político y los procesos, procedimientos, expectativas y acciones de los actores tienden a ajustarse a lo que consideran posible en el marco del sistema político.

Los sistemas políticos no son flor de un día, pues tienen larga duración y pueden estar asociados a regímenes democráticos, autoritarios o totalitarios, según sean las características de las interacciones entre los actores políticos relevantes.

Lo que hoy llamamos México tiene una larga historia en materia de sistemas políticos. Se pueden identificar cuatro sistemas políticos que han tenido presencia histórica. El primero, el sistema político mesoamericano creado bajo la dominación de la Triple Alianza encabezada por los mexicas de Tenochtitlan; el segundo, el sistema político novohispano, que con sus transformaciones duró tres siglos; el tercero, ya en la época del México independiente, el sistema político porfirista y, por último, el sistema político posrevolucionario.

Cabe mencionar que en la experiencia mexicana los sistemas políticos prevalecientes se han caracterizado por la concentración de poder político. Los mexicas tuvieron que someter a los muy diversos grupos étnicos que poblaban Mesoamérica y obligarlos a pagar pesados tributos; el complejo sistema político novohispano fue un sistema vertical, encabezado por el Rey y, en el nivel local americano, por los virreyes que mediante expansivas conquistas lograron someter al poder imperial a los actores políticos relevantes de aquella época; el sistema político porfirista fue un sistema altamente centralizado en la figura del propio Porfirio Díaz, y finalmente, el sistema político posrevolucionario tuvo que llevar a cabo un difícil  proceso de centralización del poder en el estado nacional y, particularmente, en la figura institucional del presidente de la República y su partido.

En estos cuatro ejemplos, para constituirse y consolidarse, los sistemas políticos primero tuvieron que enfrentar a las fuerzas regionales centrífugas y someterlas; de esta manera se pudo establecer el orden que impone un sistema político y hacer posible la gobernabilidad. No obstante, esta gobernabilidad no fue democrática sino autoritaria, pues las características de las relaciones entre los actores políticos relevantes así lo determinaron. Sólo con la llamada transición política que se desarrolló entre 1988 y el año 2000 se hicieron tímidos intentos para ir estableciendo relaciones democráticas entre los actores, erigir contrapesos institucionales e impulsar un sistema de rendición de cuentas, con pluripartidismo y elecciones altamente competitivas.

Actualmente, aun cuando el gobierno del presidente López Obrador apenas cumple dos meses en funciones, se observan claros intentos para mover el péndulo, una vez más, hacia la centralización y concentración del poder político en la figura del Presidente y su partido. Hay varios indicadores, entre otros, los llamados superdelegados del gobierno federal en las entidades federativas, el diseño del presupuesto nacional, el maltrato hacia el Poder Judicial y los organismos autónomos, los programas sociales federales en los estados y la Ciudad de México, la creación de la Guardia Nacional y la subordinación de ambas Cámaras del Congreso a los deseos del Presidente. Son características parecidas a las del sistema político posrevolucionario, con su hiperpresidencialismo y su partido hegemónico.

La democracia es un sistema en el que se distribuye el poder de manera ordenada y con criterios institucionales y legales, republicanos si se quiere. El autoritarismo camina en sentido contrario, hacia la concentración del poder y el monopolio de las decisiones en una persona o un grupo relativamente pequeño y la subordinación del resto de los actores políticos.   

 

TE RECOMENDAMOS
Compartir:
https://cuestione.com/columna/poder-concentrado-el-desafio-mexicano">