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Polarización y Torre de Babel 
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Polarización y Torre de Babel 
La lógica binaria de AMLO
05 Dic | 2019
Por: Jose Antonio Crespo
Polarización y Torre de Babel 
La lógica binaria de AMLO
Jose Antonio Crespo por: Jose Antonio Crespo
Dic 05, 2019
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La lógica es un sistema para ordenar los pensamientos. Sirve para ponerse de acuerdo en cómo razonar y extraer conclusiones válidas. Pero no hay una lógica universal, pues no está dada por la naturaleza; es un sistema convencional para que los hombres puedan entenderse, como lo son las reglas de cualquier juego, los idiomas o las señales de los semáforos. 

Así, quien utiliza una lógica determinada no podrá entenderse con quien usa otro sistema lógico. Lo que para uno es un razonamiento correcto, para otro será una contradicción (es decir, una falta a las reglas). Por lo cual, oír un debate entre dos personas que manejan lógicas distintas es semejante al de dos que hablan distintos idiomas; jamás podrán entenderse, mientras no utilicen el mismo lenguaje lógico. 

Los tres sistemas lógicos más reconocidos e influyentes son el aristotélico (que prevalece en Occidente), el de los opuestos (de origen oriental) y el dialéctico (también de Occidente). Así por ejemplo, si uno lee los textos sagrados de Oriente (escritos con la lógica de los opuestos) bajo la lógica aristotélicaparecerán ideas contrapuestas, incongruentes y contradictorias

Cada sistema lógico parte de un axioma sobre el cual surgen las reglas para ordenar el pensamiento. El axioma del que parte la lógica aristotélica es: “Ningún objeto puede estar en dos sitios al mismo tiempo y bajo las mismas circunstancias”. 

En la dialéctica se parte de que de la tesis y la antítesis surge una combinación distinta; la síntesis. En la lógica oriental el axioma es “Nada existe sin su opuesto”; si hay adentro es porque hay afuera; hay placer porque existe el dolor; salud y enfermedad, luz y oscuridad, sabiduría e ignorancia. Pero dada la necesidad de interlocución mundial, Oriente decidió aprender y utilizar la lógica aristotélica para comunicarse con Occidente. 

Pues bien, en México tenemos ya otro sistema lógico importado por López Obrador; se trata de la lógica binaria (o maniquea). Su axioma esencial es: “Todo aquello que no es blanco, es negro; y todo lo que no es negro, es blanco”

En ésta lógica es imposible incorporar en el razonamiento los puntos intermedios, los matices, la enorme diversidad de una realidad harto compleja. De ahí surge el apotegma de, “Quién no está conmigo, está contra mí”, aplicado desde luego a la política (en religión tiene un sentido muy distinto). 

Nada de medias tintas”, ha afirmado AMLO frecuentemente. Por lo cual, no se reconocen puntos neutrales, autonomías institucionales, independencia, imparcialidad, matices. No hay coloraciones intermedias; o estás en el blanco o en el negro.

Ejemplos: 

A: “Voté por AMLO, pero hay cosas que no me convencen”. B: “Entonces no votaste por AMLO, sino que eres prianista de closet”. Se acabó la discusión. 

O bien, A: “Si no aceptas la consulta popular (del NAIM o del Tren Maya), es porque no quieres que la gente participe”. B: “Sí quiero que participe, pero legalmente, en condiciones equitativas, vigilancia, y que se abra a toda la ciudadanía”. B) “Lo que en realidad buscas es que las decisiones sigan tomándose autoritariamente”. Fin del debate. 

O También: A. “Creo que debe irse Maduro de la presidencia, aunque no respaldo una intervención extranjera”. B: “Si condenas a Maduro es porque estás con Trump y respaldas la invasión yanqui”. Se acabó la plática. 

O bien: A. “Estoy por un cambio social, crecimiento económico, que se acabe con la corrupción, pero no me convencen los medios propuestos por AMLO, pues pueden resultar contraproducentes”. B: “En realidad lo que deseas es que el país se arruine para que le vaya mal a AMLO, y mantener tus privilegios sociales, y que siga la corrupción, de la que seguramente te beneficias”.  Imposible continuar el diálogo. 

O es blanco o negro, no existe el azul, el rojo o el verde. Los dos bloques en la actual polarización no logran comunicarse ni de lejos, pues actúan no sólo bajo ideologías distintas, lo cual no sería impedimento al diálogo, sino también con una lógica diferente e incompatible. Estamos en una especie de torre política de Babel. 

Las consecuencias de ello a mediano plazo, pueden y suelen ser nefastas. 

@JACrespo1

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