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Por favor, no desvalijen el Seguro Popular
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Por favor, no desvalijen el Seguro Popular
Vulnera derecho a la salud
26 Ago | 2019
Por: Luis Enrique Pereda Trejo
Por favor, no desvalijen el Seguro Popular
Vulnera derecho a la salud
Luis Enrique Pereda Trejo por: Luis Enrique Pereda Trejo
Ago 26, 2019
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Pareciera que la lógica del gobierno federal, respecto al Seguro Popular es: “El Seguro Popular es una carretera a la que se le ha invertido mucho, pero tiene baches, así es que vamos a dinamitarla por completo sin permiso de nadie y en su lugar, eventualmente, quizá pondremos otra, que todavía no sabemos cómo será, ni a dónde llegará, ni con qué se va construir, ni cuánto costará, pero seguro será mucho mejor que la que erradicamos”. 

Se ha dicho que el Seguro Popular no es ni seguro ni es popular. También se ha dicho que es inequitativo, excluyente, limitativo y oneroso. Y en realidad, hasta cierto punto, se entiende que una nueva administración intente disminuir los aciertos de sus antecesores con ánimo de mejorar, a través del empequeñecimiento de lo ajeno, su propia estatura. Está bien, es parte de las reglas del juego de la popularidad electoral y del respaldo político. 

Lo que no está bien es desvalijar una institución que representa alivio al dolor e, incluso, la recuperación de la salud para millones de personas y sustituirla por un espejismo. 

El deseo de erradicar toda piedra, todo tornillo, todo programa que recuerde a sexenios pasados, se parece más a las decisiones que tomaría un conquistador y no un demócrata. 

Eliminar lo que sirve porque no tiene carta de naturalización de la nueva administración, en un país con tantas carencias, es altamente irresponsable. El Seguro Popular tiene áreas de oportunidad, no hay duda; resuélvanlas, pero no se lo arrebaten a los millones de personas que lo usan porque lo necesitan. 

Todas y todos recordamos las movilizaciones sociales que en Estados Unidos causaron los intentos del presidente Donald Trump de eliminar la Affordable Care Act –mejor conocida como Obamacare–, como resultado de sus promesa de campaña y sus intentos de eliminar algo que no tenía su sello, aún y cuando fuese de utilidad para la salud de las personas. Me parece que, toda proporción guardada, ahora nuestro Seguro Popular se está enfrentando algo similar. Se está desvalijando al Seguro Popular. 

En un templete en Nayarit se inventó un nuevo instituto, el cual nos prometen que hace lo mismo pero mejor; sin una sola evidencia, sin una sola ley o regla aprobada. 

También se nombró a un nuevo director general (que cobra como si fuese subsecretario de salud) de ese nuevo instituto y se le placea por todo el país. 

Peor: se están comprometiendo millones de pesos del Seguro Popular a fines distintos a los autorizados por los dueños de ese dinero. Y lo más grave de grave: a nadie parece importarle. 

En la ilegal desaparición, vía memorándum, del Seguro Popular y la creación, también ilegal, del Instituto Nacional de Salud para el Bienestar (Insabi) se aniquila algo más que un logo o un nombre: se le dice a más de 53 millones de personas que la posibilidad que el Estado Mexicano había construido para proporcionarles atención médica, ya no es más una opción.

Además, se construyen promesas respecto el uso de sus más de 180 millones de pesos, dinero que está destinado a atender las necesidades de salud de los afiliados al Seguro Popular y no otra cosa. 

El Catálogo Universal de Servicios de Salud (Causes) es construido a partir de datos de hospitales públicos y privados de todo el país, y se basa en el Sistema de Clasificación ATC de la Organización Mundial de la Salud. Se hace por mandato del Reglamento de la Ley General de Salud en Materia de Protección Social en Salud y en acuerdo entre la Secretaría de Salud y las entidades federativas. No es neoliberal, ni rococo, ni socialista, ni imperialista ni populista. Es un listado de los padecimientos más comunes que cobran, año con año, la vida de bebés, niñas, niños, adolescentes, mujeres y adultos mayores. 

El seguro popular cubre 294 intervenciones del catálogo Causes, el cual, insisto, es público. Lo anterior quiere decir que los afiliados al Seguro Popular pueden saber a cuáles vacunas, diagnósticos, tratamientos, estudios, procedimientos, medicamentos y cirugías tienen derecho. No se requiere de la voluntad de gobernadores de los estados para que esa información sea del conocimiento de sus afiliados. La gente sabe con claridad qué sí y qué no tiene cubierto. Sin el Seguro Popular esas personas no estarían cubiertas ni por el IMSS, ni por el ISSSTE, ni por hospitales de salud estatales, ni por hospitales privados. 

El presidente y otros funcionarios públicos, como el titular del IMSS, han presentado en decenas de eventos públicos a Juan Antonio Ferrer Aguilar, como titular del Insabi, ¡sin que tal instituto haya sido creado por el Congreso! 

Se desvalija al Seguro Popular y se le sustituye, por lo que hoy es un espejismo, pero que es vendido como una realidad. Mientras tanto, la Comisionada Nacional de Protección Social en Salud, que tiene la obligación de trabajar en favor de los afiliados del Seguro Popular, se dedica a promocionar que se desvalije. 

Al desviar recursos del Sistema de Protección Social en Salud a la creación, administración y operación de un instituto ilegal –como el Insabi–, el Presidente de la República viola el derecho a la salud de las y los mexicanos, consagrado en el artículo 4 de la Constitución Política, así como la Ley General de Salud y tratados internacionales ratificados por México. Pero aún más importante: pone en riesgo innecesariamente la vida de miles de pacientes

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