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Provocadoras
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Así las llama la jefa de gobierno capitalino
13 Ago | 2019
Por: Andrés Pascoe Rippey
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Así las llama la jefa de gobierno capitalino
Andrés Pascoe Rippey por: Andrés Pascoe Rippey
Ago 13, 2019
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Provocadoras. Eso es lo que son. Primero, nos provocan con sus curvas y sus escotes a que las miremos salivando; nos provocan con sus minifaldas a que las toquemos y hostiguemos en las calles y el transporte público. 

Provocan a los policías a abusar de ellas por andar caminando solas de noche. Provocan a los hombres todo el tiempo. Y no felices con eso, ahora quieren provocar a las autoridades a que las golpeen y repriman.

Esa parece ser la concepción que tiene nuestra jefa de Gobierno de la CDMX, Claudia Sheinbaum, sobre las mujeres de esta ciudad. ¿Qué importa que su Procuraduría haya filtrado a la prensa los datos y la información de la mujer que fue violada por un grupo de policías? Lo importante es que ella no ratificó su denuncia, como si no fuera suficientemente humillante y victimizante lo que ya ha vivido. Que los policías vuelvan a trabajar, al fin están haciendo un gran trabajo en proteger a la población de la delincuencia.

Es, sinceramente, difícil de creer el mensaje de Sheinbaum. Difícil de creer que la empatía esté tan lejos de ella. Ya lo habíamos visto con el caso Rébsamen, cuando más bien trató de ignorar el asunto hasta que ya fue imposible. Como jefa de Gobierno, ya había descalificado a las mujeres que denunciaban abusos en el Metro, alegando que era una especie de “campaña negra” en su contra. Claro. Pobrecita. Malditas mujeres que andan denunciado que las manosean. ¿Qué, no tienen hombre que las cuide o qué?

Y mientras ellas provocan, el presidente Andrés Manuel López Obrador se cuelga la medalla de los deportistas mexicanos y celebra un crecimiento del 0.1 por ciento; también se criminaliza la protesta, porque, dice el gobernante, solo se puede protestar por “causas justas”.

¿Estas mujeres violentadas, abusadas, asustadas, no tienen una causa justa? Parece que no. En realidad, nos explica Sheinbaum con soltura, querían que las golpearan. Pero que bueno que ella no cayó en su trampa.

Así, cualquier logro – por mínimo que sea – se festeja y todo lo malo que pasa es culpa de gobiernos anteriores o de una oposición reaccionaria que solo quiere destruir.

Es un camino peligroso. Se crea la noción de que los policías están a salvo, sin importar los horrores que hagan, y las personas – en particular las mujeres – deben quedarse calladitas, para no andar provocando.

Es peligroso porque el gobierno “de izquierda” está cada día más lejos de serlo. Y quienes tenían ilusión de que esta era una administración con sensibilidad social tienen una de dos: frustrarse o auto engañarse. Porque acusar a las feministas que protestaron de provocadoras porque están hartas de vivir en una ciudad en las que las pueden violar y no pasa absolutamente nada son ilegitimas. Solo faltó decir que son conservadoras.

Bueno, al pobre secretario de Seguridad de la CDMX, Jesús Orta, hasta le echaron brillantina. Suerte que no le entró en un ojo, habría sido un atentado.

Quiero pensar que no es demasiado tarde para que la jefa de Gobierno rectifique y entienda que simplemente no puede enfrentar así a sus críticos y su oposición. Que no puede fingir que algo tan dramático como las violaciones por parte de policías – que deberían cuidarnos – es aceptable. Que no puede fingir que la creciente delincuencia y crimen en nuestra ciudad no es responsabilidad de las autoridades.

Quiero pensar eso, pero todo lo que vemos nos demuestra lo contrario: un gobierno cerrado en sí mismo, que mira hacia afuera con desconfianza y recelo. Una administración a la que, la verdad, no le importa la gente.

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