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¿Qué fue lo que pasó ayer en el mercado del petróleo?
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¿Qué fue lo que pasó ayer en el mercado del petróleo?
Se trataría acordar un recorte de producción
10 Abr | 2020
Por: Alejandro Montufar Helu Jiménez
¿Qué fue lo que pasó ayer en el mercado del petróleo?
Se trataría acordar un recorte de producción
Alejandro Montufar Helu Jiménez por: Alejandro Montufar Helu Jiménez
Abr 10, 2020
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Ayer se llevó a cabo la novena reunión de la OPEP y la no-OPEP. La OPEP es la Organización de Países Exportadores de Petróleo, la cual considera países de África, Asia y Latinoamérica, y que es liderada por Arabia Saudita. La no-OPEP son los demás países que no forman parte “formalmente” de un cartel, y que son liderados por Rusia (no oficialmente).

El objetivo de la reunión era acordar un recorte en la producción del petróleo de 10 millones de barriles por día, a fin de estabilizar el mercado y mitigar, en algún grado, las afectaciones económicas causadas por la pandemia actual.

El desarrollo de la reunión fue bastante peculiar, debido a que tuvo una duración de un poco más de 10 horas, porque México no aceptaba los términos del acuerdo – se dedicaron más de 5 horas exclusivamente a hablar sobre México, al grado que diversos países sugirieron que nuestro país fuera excluido del acuerdo. El tema crucial consistió en definir cuál era la base de producción, respecto a la cual se iba a medir el recorte de 400 mil barriles por día. 

Lo más preocupante fue que la secretaria de Energía, Rocío Nahle, abandonó la reunión (la cual era remota debido al COVID-19), sin haber tomado un consenso.

Alrededor de las 8 pm de ayer, la secretaria Nahle comunicó que su propuesta consistía en un recorte de 100 mil barriles por día, tomando como base la producción de marzo de 2020 de 1.78 millones de barriles por día.

A pesar de dicha propuesta, la OPEP publicó un comunicado donde indicó que el acuerdo tomado sólo sería válido si existía el consenso de México considerando los requisitos indicados [recorte de 440 mil barriles por día tomando como base 1.753 millones de barriles].

Hoy, en la conferencia de prensa mañanera del 10 de abril del 2020, Andrés Manuel López Obrador declaró que solicitó la ayuda de Trump y que él aceptaba ayudar a México con un recorte de 250 mil barriles por día, en adición a los 100 mil barriles propuestos por México.

Al momento de escribir esta nota, Donald Trump ya confirmó dicha ayuda, indicando que México luego le pagará (no sabemos todavía cómo). Esto a pesar de que en la reunión energética del G20 llevada a cabo hoy mismo en la mañana, el representante de Trump indicó que ellos no llevarían recortes coordinados con la OPEP sino que aumentarían la demanda, comprando petróleo para su reserva estratégica, con el fin de incrementar el precio.

Es de mencionar que, en dicha reunión, Arabia Saudita, líder de la OPEP, indicó que el acuerdo entre OPEP y no-OPEP tenía como condición necesaria la adhesión de México en los términos descritos. 

Por el momento, la OPEP no ha aceptado la propuesta de AMLO y no ha recibido formalmente la respuesta de México. Seguimos en espera…

 ¿Cómo afecta esto a nuestro país?

El impacto dependerá de si el acuerdo es consensuado por México o no. Dado que la OPEP no aceptó excluir a México del acuerdo, el escenario donde México pudiera verse beneficiado al vender su producción a un precio mayor ya no es válido. Es de mencionar que este escenario también tenía sus implicaciones, ya que la disminución propuesta por la Secretaría de Energía era muy cercana a la producción de las empresas privadas en el país, lo cual seguramente hubiera generado tensiones con la iniciativa privada y hasta desincentivando la inversión. 

Ahora, sólo tenemos dos escenarios posibles: México acepta el acuerdo, o México no acepta el acuerdo.

En el escenario donde México no acepte el acuerdo, el mercado del crudo seguiría con precios bajos, afectando directamente las finanzas públicas del país, al valor de las exportaciones y al tipo de cambio. Aquí también juegan a favor de México las coberturas contratadas por la SHCP; sin embargo, por los descensos tan agudos en el precio del crudo que se han visto en estos meses, así como por la falta de estímulos fiscales a las empresas y la eliminación de los fideicomisos federales, podemos asumir que éstas no han sido suficientes para recuperar dichos recursos. 

Lo malo de este escenario es que estos no serían los únicos efectos negativos – debido a la importancia del mercado petrolero para diversas económicas, la negativa de México podría:

1. Traer afectaciones a los mercados donde se vende la mezcla mexicana (nos podrían ganar los clientes a través de descuentos, ya que hay economías con menores costos de producción, v. g.r. Rusia y Arabía Saudita, y podrían pactar las economías de OPEP y no-OPEP no llevar transacciones con México respecto al crudo);

2. Generar tensiones diplomáticas con otros países, cuyo impacto puede ser imprevisible, y,

3. Ocasionar una guerra comercial dirigida hacia México, donde sus exportaciones sean sujetas de aranceles especiales.

Por otro lado, en el escenario donde México acepte el acuerdo, los ingresos petroleros seguramente serían mayores y las finanzas públicas se verían sujetas a una menor presión, lo cual es deseable ante la crisis económica en la que nos estamos adentrando. 

Sin embargo, también tendríamos un problema derivado de la implementación del recorte, el cual afectaría de manera relevante a la producción de las inversiones petroleras privadas y de Pemex. Aunque se llegara a recortar toda la producción privada (sumamente complejo legal y diplomáticamente), la producción de Pemex sí se vería reducida significativamente, en aproximadamente un 20% (y esto, en el escenario menos malo [aunque casi imposible] para Pemex). 

El problema de este escenario es que no permite al gobierno federal aplicar su política de apoyo a Pemex, en virtud de que su producción y refinación no podrá ser aumentada, sin que sufra sanciones por parte de la OPEP y la no-OPEP. 

¿Qué esperamos?

Ante el riesgo de sanciones económicas internacionales, conflictos diplomáticos con consecuencias imprevisibles y mayores presiones en las finanzas públicas, México debe aceptar el acuerdo. Respecto a las inversiones privadas, no deberían aumentar su producción e incluso deberían disminuir en algún porcentaje, y Pemex debería suspender, por el momento, la operación de sus campos que no son rentables.

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