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¿Quién defiende el INE?
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¿Quién defiende el INE?
La importancia de la autonomía
20 Dic | 2019
Por: Ricardo Pascoe Pierce
¿Quién defiende el INE?
La importancia de la autonomía
Ricardo Pascoe Pierce por: Ricardo Pascoe Pierce
Dic 20, 2019
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El presidente López Obrador festinó la colonización de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos por una militante de su partido, Morena, eliminando todo rastro de independencia de ese otrora órgano autónomo del Estado mexicano. Y al eliminar su independencia como órgano de fiscalización de los actos violatorios de los derechos humanos y civiles por parte del Estado, la CNDH perdió su razón de ser. En el mismo acto advirtió: “Y ahora vamos por el Instituto Nacional Electoral (INE) y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF)”. 

Imposible pensar que el presidente de la República no tenía en mente una colonización político-partidista similar de los órganos electorales supremos del Estado mexicano que han sido, y siguen siendo, garantes de la estabilidad política y social del México moderno.

Incluso, un miembro de su partido ya propuso modificaciones constitucionales que, de aprobarse, le abriría el camino al binomio AMLO-Morena a apoderarse del INE y el TEPJF con sus cuadros políticos y, así, desvirtuar lo más preciado de esas instituciones: su autonomía funcional e independencia de criterio, al margen de consideraciones partidistas.

Ante este escenario peligroso para la democracia electoral mexicana aún en proceso de consolidación, es necesario considerar por lo menos seis temas que deben defenderse para asegurar el avance de la cultura liberal y democrática de México, y evitar retrocesos en las prácticas y normas de la convivencia nacional. 

Estos seis temas trascienden las fronteras del interés partidista. Son del interés general de la sociedad, independientemente de su inclinación partidista o, incluso, para quienes sí tiene interés en la política desde cualquier ángulo. Son los factores que, en conjunto, permiten a México tomar decisiones sobre su futuro con la certeza de que la diversidad de opiniones ha sido considerada y respetada en un proceso lectivo abierto. Esto es crucial para asegurar la salud de la República.

Los seis temas son:

  1. Designación plural y autónoma de las autoridades electorales.
  2. Los datos del padrón electoral deben quedar bajo la custodia exclusiva del INE.
  3. No deben desaparecer los Organismos Públicos Locales electorales (OPLES).
  4. La reducción del financiamiento debe corresponder a criterios estrictamente funcionales, no políticos.
  5. No deben aprobarse consultas populares en cualquier momento, sino en estrictas fechas coincidentes con elecciones.
  6. No deben eliminarse las representaciones populares proporcionales. 

Estos temas aparentemente tan diversos abren el panorama de lo que está en juego cuando se pretende “modificar” la estructura electoral, y que no es únicamente cosa de quitar a un personaje considerado incómodo para poner uno “colonizado” por el pensamiento presidencial.

Siempre es posible alguna modificación o mejoramiento a los puntos señalados. Pero son temas que, sin duda, pintan la línea roja que no puede ser traspasada, so pena de retroceder en las prácticas democráticas de una nación.

Querer apoderarse de los órganos electorales bajo la premisa de que lo haría mejor, es jugar a la ruleta rusa con la democracia de México. Y eso no lo podemos permitir.

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