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¿Quién se rinde ante quién?
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¿Quién se rinde ante quién?
Confusas declaraciones de Sánchez Cordero
22 Ago | 2019
Por: Ricardo Pascoe Pierce
¿Quién se rinde ante quién?
Confusas declaraciones de Sánchez Cordero
Ricardo Pascoe Pierce por: Ricardo Pascoe Pierce
Ago 22, 2019
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La versión mexicana del adiós a las armas surgió a partir de la frase épica de la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, cuando afirmó que “Estamos dialogando con muchos grupos y…quieren deponer las armas…”. 

“Quieren deponer las armas”. Esa formulación hizo que, al escucharla, muchos pensáramos que el gobierno federal estaba negociando con cárteles del narcotráfico. Porque, ¿quiénes tendrían que “deponer las armas”, si no los grupos ilícitos, como dice la titular de Segob?

Está presente en la memoria reciente la oferta electoral del Presidente de la República de ofrecer una amnistía amplia a los criminales, para que pudieran “vivir felices con sus familias”. La oferta sería para quien tenga interés o disposición a “deponer las armas”.

Tan confusa fue la conceptualización de la funcionaria que tuvo que salir a enmendar su declaración: es con autodefensas, aclaró, no con el crimen organizado. Pero su aclaración fue tan confusa (“Estamos dialogando con muchos grupos”, pero se negó a esclarecer con quiénes, cuántos ni en dónde exactamente) que el Presidente tuvo que reafirmar, en la mañanera, que el gobierno “no negocia con el crimen organizado” y rechazó que su gobierno promueva las autodefensas.

Pero el gobernador de Michoacán acusa a la Segob de entregar dinero a grupos de autodefensas en su estado, en flagrante contradicción con lo que dice el Presidente de la República. Abundó diciendo que le parecía “un error” del gobierno federal buscar el acercamiento con delincuentes como estrategia para combatir la violencia en el país. 

¿Se puede decir que las autodefensas son organizaciones armadas con objetivos distintos al crimen organizado? 

En Michoacán no es posible establecer esa diferencia, según nos esclarece el propio gobernador. En Guerrero, los policías comunitarios defienden los intereses de los productores de amapola y marihuana y no permiten la operación ni de policías estatales ni del Ejército dentro de sus territorios comunitarios, mientras en Tamaulipas son el contrapeso a los Zetas, defendiendo intereses territoriales, a veces de grupos criminales o de actividades ilícitas. 

Vemos lo mismo estado por estado, en toda la República. Todos los grupos armados al margen del Estado operan ilícitamente, sean “autodefensas” o cárteles, y son anti sistémicos por definición.

Al usar conceptos con tanta ligereza y liberalidad, muchas veces sin saber a qué se están refiriendo, tanto Gobernación como Presidencia prenden luces de alarma en México, dentro de las Fuerzas Armadas mexicanas y en Washington, específicamente en la Casa Blanca.

El problema número uno de seguridad nacional de México es la presencia de grupos anti sistémicos armados en el territorio nacional y la creciente violencia que provoca el descrédito del Estado y sus instituciones. Cuando funcionarios del gobierno federal hablan con tan poca claridad sobre “negociaciones” y “pactos con grupos armados” lo único que generan es más violencia en el país.

¿Por qué? Porque cuando grupos armados participan en esos “diálogos” o cuando leen esas declaraciones, perciben al Estado nacional como débil ante sus armas, no al revés, como lo piensa la titular de Gobernación. Su lectura de la realidad es completamente equivocada. 

La experiencia de Colombia es reveladora. La presencia de grupos armados anti sistémicos en el territorio nacional no deja lugar a dudas. O el Estado les derrota militarmente, para luego  negociar con ellos los términos de su rendición, o los grupos armados tomarán posesión del territorio para seguir con sus negocios ilícitos, ignorando al Estado y mermando su autoridad ante la población civil indefensa.  

La instrucción del Presidente de la República a las Fuerzas Armadas de no enfrentar al crimen organizado en sus territorios es un primer acto de rendición ante esos grupos armados insurrectos. ¿Será que es el Estado el que va a deponer sus armas y no el crimen organizado, como supuesto camino a la paz nacional?

@rpascoep

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