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Todos los delitos que cometió el gobierno en Culiacán
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Todos los delitos que cometió el gobierno en Culiacán
¿AMLO se trata de esconder?
24 Oct | 2019
Por: Gabriel Pérez Osorio
Todos los delitos que cometió el gobierno en Culiacán
¿AMLO se trata de esconder?
Gabriel Pérez Osorio por: Gabriel Pérez Osorio
Oct 24, 2019
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No importa cómo se quieran deslindar de responsabilidades el presidente Andrés Manuel López Obrador y su equipo. Incumplieron con la Ley. Es más: cometieron delitos. Lo vienen haciendo de manera sistemática pero encubierta desde antes de comenzar a gobernar, pero lo de Culiacán raya en el delirio legal.

El presidente se fue a Oaxaca hace una semana, mientras Culiacán ardía por el fallido y poco inteligente operativo en el que las autoridades federales intentaron capturar al hijo de Joaquín Guzmán Loera. Estuvo desconectado una hora porque iba en un vuelo comercial. ¿Qué pasó en esa hora? Que su gabinete de seguridad encabezado por Alfonso Durazo (el presunto secretario de Seguridad y Protección Ciudadana) decidió liberar a Ovidio Guzmán, a quien ya tenían bajo custodia. ¿En qué circunstancias? ¿Con qué información? ¿Quién lo decidió? ¿Quién ordenó la misión? ¿Quién la detuvo? ¿Por qué? Nadie lo sabe. 

Si el presidente dio la orden o sólo la avaló, si sabía del operativo o no, si está justificado… nada de eso le importa a este gobierno. El hecho es que el presidente metió a su gabinete de seguridad, los mandos medios de la Secretaría de Seguridad, Marina, Defensa Nacional, Guardia Nacional, Centro Nacional de Inteligencia (y a los soldados y personal involucrado en la operación) en una espiral de ilegalidad de la que cual -si este fuera un país en el que imperara el Estado de Derecho- no podrían salir bien librados ninguno de ellos… empezando por Andrés Manuel.

Básicamente, violaron -entre otras leyes- la fracción IX del Artículo 225 del Código Penal Federal y el Artículo 16 constitucional, en sus párrafos IV y V, que hablan de los delitos que cometen los servidores públicos que impiden la acción de la justicia.

Lo grave del asunto es que el gobierno federal está vuelto loco tratando de zafarse de sus responsabilidades (quizás porque el Partido Acción Nacional ya puso una denuncia en su contra por algunas de estas razones). 

Por ejemplo, el presidente dijo, primero, que él estaba enterado de todo lo que pasa en este país y luego se echó para atrás, alegando que no se le había informado del operativo, pero que -eso sí- cuando supo de qué iba la onda, lo había avalado. Desde ese momento, el gobierno de México cayó en una serie grave de contradicciones legales

Así cambió sus versiones, de un día para otro, el presidente de la República:

Esta es la muestra de la manera en la que este gobierno ha decidido manejar la información de uno de las más graves crisis de inseguridad de la que se tenga registro, desde la época en que Felipe Calderón emprendió su terriblemente famosa “guerra contra el narco”. Fatal. 

Pero eso no es lo peor. Lo verdaderamente grave es que, viniendo de un gobierno que prometió que cambiaría la forma de hacer las cosas, el resultado ha sido por lo menos cuestionable

Durazo se desmintió a sí mismo entre el jueves pasado y el viernes siguiente. AMLO ha cambiado de versión en más de una ocasión y, en medio de este caos, los encargados de investigar lo que la autoridad ha hecho mal, están decididos a defenderlos. 

Por ejemplo, el fiscal general de la República, Alejandro Gertz Manero (ese que es muy independiente) ya dijo: “Involucrar al presidente de la República me parece, en mi opinión personal, algo absolutamente inaceptable”, según documentó el semanario Proceso.

Y la secretaría de la Función Pública, Irma Eréndira Sandoval, fue más lejos. Al otro día de la batalla de Culiacán, se aventó esta puntada: 

Así que, a pesar de lo que ha sido documentado por periodistas y medios de todo el país, de algo podemos tener total certeza: los acólitos de AMLO -como Irma y Alejandro- no van a tocar a su líder espiritual ni con el pétalo de una pregunta, lo que garantiza que el presidente pueda seguir haciendo con la ley (con las leyes) lo que se le dé su regalada gana. 

Benito Juárez estaría orgulloso… dijo nadie, nunca.

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