A Fondo
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Atención a la salud: todas las razones por las que es tan caro ser pobre
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Atención a la salud: todas las razones por las que es tan caro ser pobre
A menos ingreso, más gasto
24 Ago | 2019
Por: Omar González
Muy Cierto
Atención a la salud: todas las razones por las que es tan caro ser pobre
A menos ingreso, más gasto
Ago 24, 2019
por: Omar González
Muy Cierto
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Doña Ana y Don Chon son esposos desde hace 69 años. Él tiene 95 años, ella 86. Los dos padecen de diabetes y tienen que realizarse análisis de forma recurrente. Aunque están afiliados al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), no siempre logran conseguir cita ya que solo hay un número limitado por día y deben formarse desde las cinco de la mañana para conseguirla.

Ellos viven en San José Iturbide, Guanajuato, por lo que cuando no logran la cita en la Unidad Médica Familiar 38 del IMSS, tienen que ir a un laboratorio privado y desembolsar mil pesos por persona. Esto representa más del 10% de su pensión mensual.

Además, si por alguna razón necesitan ir con un especialista, tienen que trasladarse hasta Querétaro -donde está el hospital regional de especialidades más cercano a la localidad- gastando en taxis que los lleven y los traigan.

Así es la realidad de millones de mexicanos que, a falta de medicinas o atención médica en instituciones públicas, tienen que gastar en promedio, 4.2% de su ingreso en servicios de salud.

Sin embargo, entre las diferentes instituciones de salud pública y los distintos niveles de ingreso, existen también diferencias importantes respecto al porcentaje de los ingresos que destina la gente a cuidar su salud. Spoiler alert: las personas con menos ingresos terminan gastando más.

Para saber más sobre pobreza: Diez años de lucha contra la pobreza en México: estos son los resultados

¿El pobre es pobre porque quiere?

Al menos cuatro de cada 10 mexicanos lo creen. Según la Encuesta Nacional sobre Discriminación del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, 42% de la población mexicana piensa que los pobres no se esfuerzan suficiente por salir de la pobreza. 

Sin embargo, investigaciones como el estudio del Colegio de México: “Desigualdades en México 2018”, demuestran que solo 2.1% de las personas en situación de pobreza en México llega a ser rico.

En medio de este panorama, en Cuestione lanzamos un especial para analizar qué tan caro es ser pobre. Para ello consultamos expertos y analizamos los datos oficiales enfocándonos en cinco temas: gasto de bolsillo en salud, gasto en educación, gasto en transporte, gasto en alimentación y gasto en vivienda.

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Los costos de la pobreza

Vivir en pobreza sale caro por varias razones: una, quizá la más ruda, es que la tensión y estrés que genera la pobreza disminuye el coeficiente intelectual de las personas que viven en esa condición. Incluso, algunos estudios sugieren que tras algunas generaciones de vivir en pobreza, los niños tienen cerebros más pequeños. 

Pero la pobreza no solo es cara para el cuerpo y la inteligencia, sino también en los costos de servicios públicos. En el caso de Doña Ana y Don Chon el costo implica, en el mejor de los casos, tiempo que podrían dedicar a otras cosas como disfrutar a sus nietos o, en el peor escenario, tener que pagar sus estudios cuando no consiguen la cita en el IMSS.

Y, con todo, son afortunados porque muchas veces logran la cita y entonces pueden acceder a su derecho a la salud a través de la protección social del Estado. 

Este no es el caso de otras personas como Tatiana que vive desde los 19 años con diabetes y, al no contar con ningún seguro médico ni estar afiliada a algún programa o institución pública, está condenada a gastar alrededor de cuatro mil pesos al mes en medicinas y estudios. 

Gasto de bolsillo en salud

De acuerdo a los últimos datos de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares 2018 (ENIGH 2018), los hogares mexicanos -conformados, en promedio, por casi cuatro integrantes (3.6)- reportan un ingreso mensual promedio de poco más de 16 mil pesos

De ese dinero, las familias destinan, en promedio, 4.2% en gastos de salud, que van desde consultas, hasta atención hospitalaria y medicamentos sin receta.

Pero aunque para el ciudadano promedio eso puede no significar mucho (alrededor de 330 pesos al mes), el panorama no es el mismo para todos. 

Si ordenamos a todos los hogares por los ingresos que reportan, desde los más pobres hasta los más ricos  y los dividimos entre 10, obtenemos un sistema de medición conocido como deciles, que se utiliza en el análisis de la pobreza y la desigualdad. 

Al revisar los datos utilizando este criterio, en donde el decil I incluye a los hogares más pobres y el decil X a los más ricos, podemos observar que entre menos dinero tiene un hogar, mayor es el porcentaje del ingreso que gasta en salud.

¿Estar afiliado a una institución pública te ahorra el gasto?

No necesariamente. Los datos de la última encuesta del INEGI muestran que millones de mexicanos afiliados a las instituciones públicas de salud, se ven en la necesidad de gastar dinero de sus bolsillos.

El equipo de Verificación y Datos de Cuestione analizó los datos de gasto en salud por nivel de ingresos (deciles) y por institución pública de salud y descubrió que las cifras varían mucho, pero un factor se mantiene constante: a menos ingresos, más porcentaje se dedica a la salud. 

De acuerdo a Diego Alejo Vázquez, economista y gerente de investigación de Oxfam México, esto responde a que, “a pesar de tener una alta cobertura en materia de salud, existen brechas en calidad de hospitales de todos los niveles y de recursos materiales y humanos, por región y por estados”.

Esto podría explicar por qué las personas que no están afiliadas a ningún sistema de seguridad social o a algún programa que brinde servicios de salud, gastan en promedio menos que los que tienen acceso a servicios como el IMSS, ISSSTE, Petróleos Mexicanos (Pemex) o a programas sociales como IMSS-Prospera y el ahora extinto, Seguro Popular.

Diego Vásquez añade que existe evidencia de que “los hogares más pobres usan en mayor proporción Seguro Popular e IMSS Prospera al estar excluidos del mercado (formal)”, lo que favorece que “ante una ocurrencia extraordinaria, como un accidente o una enfermedad”, las precarias posesiones que tienen pueden verse muy afectadas

Esto implica que se siga manteniendo una “una trampa de pobreza que evita que dicha población pueda desarrollarse y mejorar su capital humano”, concluye el economista.

La primera parte de este especial muestra como vivir en pobreza plantea desventajas al experimentar costos de vida más altos, al menos en el tema de servicios de salud. En nuestra siguiente entrega exploraremos el tema de tranporte.

Para saber más sobre el tema de gasto en salud te recomendamos: Los más pobres, afectados por recortes en Salud 



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