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Cuestione | Canta, actúa y amenaza: Salgado Macedonio
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Canta, actúa y amenaza: Salgado Macedonio
20 años de carrera artística lo respaldan
24 Nov | 2018
Por: Karina Espinoza
Muy Cierto
Canta, actúa y amenaza: Salgado Macedonio
20 años de carrera artística lo respaldan
Nov 24, 2018
por: Karina Espinoza
Muy Cierto
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“No soy político, soy luchador social”, así se presentaba Félix Salgado Macedonio en las entrevistas donde le preguntaban por su candidatura para Gobernador de Guerrero en 1998. “No soy político que sacuda sacos, que gane el aprecio con cumplidos, que ande visitando oficinas de dirigentes”, remataba.

Y de algún modo era cierto porque ni en su partido, el PRD, tenía muchos simpatizantes. Salgado se sentía rebelde, y si no, hacía todo lo posible por parecerlo. Incluso bromeaba con su apodo, el Diputado Costales, ese que Carlos Salinas de Gortari le puso porque un día de 1988, desde la tribuna, vació dos mil boletas electorales quemadas que llevaba en bolsas para transportar abono y así “probar” el fraude en la elección de ese año.

No fue la primera ni la última vez que el político —autonombrado periodista— ocupó de manera escandalosa los titulares de los periódicos. Le siguieron los episodios de Senador Mantas en 1994 (durante el último informe de Gobierno de Carlos Salinas, Salgado se plantó en la tribuna con un cartél que decía “¡Mientes!”), y el de barrenderos desnudos de 1997 (a modo de protesta, metió a los barrenderos de Tabasco a que se desnudaran en la tribuna del Congreso).

Para la precampaña como Gobernador de Guerrero en 1998, una de sus últimas puntadas fue hacerse una manta donde aparecía con saco y corbata, algo atípico en él, que siempre andaba de mezclilla y playeras. En una entrevista para el periódico La Jornada, dijo que por esa manta la gente no lo había reconocido y que “las perredistas decían que se parecía a El Divino”, y que “vinieron las habladas: ‘Uh, ya va a cambiar: va a andar con su Suburban, rodeado de guaruras y policías''.

Aún con todo, después de la intensa campaña, Salgado perdió la elección un año después contra René Juárez Cisneros del PRI.

Y ahora ha vuelto a propósito de los “superdelegados”, —esa figura de enlaces entre las secretarías de Estado y los gobiernos estatales que tendrán a su cargo la coordinación e implementación de planes y programas—, para apoyar la iniciativa que propuso Andrés Manuel López Obrador y por los que muchos gobernadores, sobre todo panistas, han protestado, y por la que dice, sería capaz de promover “la desaparición de poderes” desde el Senado.

 

Premoniciones cumplidas.

Pero dos años después de aquella derrota las cosas fueron diferentes. En el 2000, Félix se convirtió en Diputado Federal y en una figura pública muy vista en televisión. ¿Cómo le llegó la fama? El 2 de septiembre de ese año, dos oficiales de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) lo detuvieron por manejar su moto borracho.

Ya en el Ministerio Público, Salgado Macedonio interpretó su detención como un secuestro y una “maniobra de venganza para exhibirlo” por parte de Ernesto Zedillo. “Los señores me llevaban secuestrado. ¿Por qué?¿Por qué?¿Por qué?”. Me metieron a la patrulla y me golpearon. ¿Por qué?¿Por qué?¿Por qué?”.

La cosa no paró ahí. Salgado Macedonio acusó a los policías que lo detuvieron de lesiones y secuestro. En la siguiente comparecencia por su detención, reiteró: “Ellos me drogaron y me dieron alcohol del 96. ¿Por qué me detuvieron si yo no había cometido ningún delito? Sólo porque mi moto hace mucho ruido… pero todas hacen ruido. ¿Por qué?”

La versión completa fue esta: El diputado salió de un restaurante de la colonia Condesa. La policía lo detuvo bajo el argumento de que su motocicleta hacía mucho ruido, entonces se dieron cuenta de que estaba ebrio. El diputado corrió a refugiarse a una tienda de abarrotes de donde lo sacaron a golpes. Él dijo que era diputado. Los policías le respondieron: “¡ya lo sabemos, diputadillo pendejo!” y lo siguieron jalando mientras él también repartía golpes y les rompía los uniformes. Todo acabó en una queja ante la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal.

 

 

Histriónico

El personaje estaba hecho, y no conforme con su fama política, en 2001 hizo una película autobiográfica llamada Guerrero. Un año después lanzó su disco Al corazón le vale, una compilación de 15 canciones románticas. “Tengo fama de político broncudo y peleonero, pero con este disco pretendo acabar con ese estigma”, decía en las entrevistas de promoción.

 

 

Después de ser diputado, actor y cantante, Salgado Macedonio fue alcalde de Acapulco, y su mandato en el puerto es reconocido como el inicio de la década más violenta y de desarticulación social y política. En pleno 2006, las balaceras entre grupos armados se daban al medio día. En este año se cometieron 78 homicidios, y desde ahí el ascenso anual hasta 2015 donde se contaron más de 800.

En 2007 fue investigado por tener supuestos vínculos con el narco. Hubo una versión de que recibió dinero del cártel de Los Zetas para su campaña y a cambio entregó a los mandos de la policía municipal. Nada le fue probado pero su imagen pública se desvaneció, así como el turismo de Acapulco.

 

Pasado pasado.

A pesar de los escándalos, su carrera en la política sigue su curso. Y así como muchos perredistas, su cambio a Morena fue un paso natural. Ya en este partido ha pasado por varios cargos, el más reciente se le dio en 2017, cuando fue nombrado coordinador estatal en Guerrero. Además, es senador por el mismo partido.

Bajo estas investiduras, el Senador, y también presidente de la Comisión de Defensa Nacional, ha reaparecido en los últimos días para dejar en claro unas cuantas ideas, por ejemplo esa que dice que “ningún gobernador de ningún estado de la república podrá oponerse al mandato constitucional”, algo así como que la cuarta transformación será, le guste a quien le guste.

El mensaje va, claro, para todos aquellos gobernadores panistas que se unieron para rechazar la propuesta de los “superdelegados” así como el proyecto de seguridad planteado por el próximo presidente Andrés Manuel López Obrador.

“Aquí hay que recordarle a los gobernadores que el Senado es donde se discute, se analiza la viabilidad de estas leyes y que somos garantes del cumplimiento de ellas. Aquel gobernador que no se ajuste al lineamiento constitucional, aquí se puede dictar la desaparición de poderes”, les mandó a decir en entrevista.

¿Será que se acordó que él no es “político que sacuda sacos, ni que gane el aprecio con cumplidos”?

 

 



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