A Fondo
Foto: lopezobrador.org.mx
Cuestione | Guardia Nacional: ¿abrazos o balazos?
A Fondo
Guardia Nacional: ¿abrazos o balazos?
El día que AMLO cambió su discurso
26 Ene | 2019
Por: Elena Rivero Rojas
Muy Cierto
Guardia Nacional: ¿abrazos o balazos?
El día que AMLO cambió su discurso
Ene 26, 2019
por: Elena Rivero Rojas
Muy Cierto
Compartir:

Hasta finales de 2017, el entonces precandidato presidencial Andrés Manuel López Obrador declaró, en distintas ocasiones, que el ejército debía regresar a sus cuarteles. Sin embargo, en el documental Este soy yo (publicado el 17 de diciembre de 2017) usó, por primera vez, el término Guardia Nacional al afirmar que integraría distintas corporaciones policiacas en una sola.

En enero de 2018 ya no solo mencionó la integración de la Guardia Nacional, también habló de una nueva estrategia para combatir el grave problema de la inseguridad y la violencia.

A pesar de este cambio en el discurso, López Obrador siguió utilizando la expresión “abrazos, no balazos” como un lema que conectaba bien con sus posibles electores.

Este doble discurso generó, después de la aprobación del dictamen que reforma la Constitución que crearía la Guardia Nacional - de ser aprobada en el Senado-, una fuerte discusión en redes sociales sobre si había sido un cambio en las promesas de López Obrador, o si era consistente con la plataforma por la que ganó las elecciones.

Más allá de esa discusión, nos #cuestionamos cómo varió el discurso del exjefe de gobierno de la Ciudad de México en los últimos años y esto fue lo que encontramos.

¿Qué ha dicho López Obrador acerca del ejército?

En marzo de 2017, el excandidato presidencial afirmó que no se utilizaría la fuerza para solucionar los problemas sociales pues esa estrategia había generado, en diez años, 210 mil asesinatos y un millón de víctimas de la violencia y expresó: “No vamos a reprimir al pueblo con el ejército [...]. Vamos a enfrentar el problema de la inseguridad y de la violencia atendiendo las causas. Esa es la forma más humana, más eficaz; no como lo han venido haciendo que, además, no ha dado resultado”.

En julio de 2017, López Obrador aseguró “no vamos a enfrentar al pueblo con el pueblo; siempre he sostenido que el soldado es pueblo uniformado, entonces no vamos a mandar a los soldados, a los marinos a enfrentar a sus hermanos. Vamos a cambiar la estrategia. Se va a detener la guerra; eso que hizo Calderón fue irresponsable y no ha dado resultado”.

Hasta ese momento, todos los mensajes que compartió el exjefe de gobierno de la Ciudad de México indicaban que, en caso de ganar la Presidencia, el ejército regresaría a sus cuarteles y emplearía a la policía para proteger la seguridad pública.

Sin embargo, en diciembre de 2017, pese a que afirmó que el utilizar sólo la fuerza bruta y mandar al ejército, marinos y policías a las calles había sido absurdo y no funciona combatir la violencia con la violencia, declaró, por primera vez, que crearía la Guardia Nacional.

Las palabras del presidente fueron las siguientes: “Va a haber mando único, pero no porque se vaya a modificar ninguna ley; ya está en la Constitución [...]. Vamos a integrar a las corporaciones policiacas, a la marina y al ejército; va a haber una Guardia Nacional; ahora es un desastre porque cada corporación hace lo que considera y no se necesita una reforma constitucional porque ya está establecido”.

En enero de 2018, el expresidente de Morena anunció que habían decidido iniciar una nueva estrategia para enfrentar el grave problema de la inseguridad y de la violencia [...]. Vamos a integrar a todas las fuerzas policiacas y militares del país en una sola corporación. Se va a crear una guardia nacional para garantizar la seguridad pública [...]. No se requiere para ello de reforma constitucional”.

En agosto del año pasado, el político tabasqueño informó que se había reunido con el secretario de la Defensa, el general Salvador Cienfuegos Zepeda y el secretario de Marina, el almirante Vidal Francisco Soberón, para diseñar el plan contra la inseguridad y la violencia. También detalló lo siguiente: “va a cambiar, desde luego, la estrategia; no vamos a descuidar lo que ha originado el problema de la inseguridad y la violencia [...]. En la nueva estrategia, vamos a trabajar de manera coordinada. Se van a agrupar [...] las instituciones y las corporaciones policiacas”.

Finalmente, en noviembre de 2018, López Obrador presentó el Plan Nacional de Paz y Seguridad 2018-2024; dentro de los ocho puntos que lo conforman, se encuentra la creación de la Guardia Nacional (GN), la cual estará integrada por la policía militar, naval y federal; al mando de las Fuerzas Armadas.

Al respecto de la GN, el presidente manifestó: “hemos tomado esta decisión de crear la Guardia Nacional [...] ¿por qué? porque necesitamos unir todos los recursos que se tienen. Actualmente, [...] la verdad, hay mucha descomposición en [los] cuerpos policiales [...]. Decidimos apoyarnos en las fuerzas armadas [...] y buscar la unidad, integrando a la policía militar, naval y federal [...]. Hay que hacer una reforma constitucional”.

Así, podemos notar el cambio en el discurso del primer mandatario; contradiciéndose al afirmar, en primer lugar, que los soldados no debían estar en las calles para después asegurar que será el ejército, junto con los demás cuerpos policiacos, quienes se encargarán de la seguridad pública… en las calles.

En segundo lugar, el ejecutivo mexicano declaró, inicialmente, que no se requeriría algún cambio en la Constitución pero concluyó la presentación de la Guardia Nacional reconociendo que se tendría que hacer una reforma constitucional.

¿Qué implicaciones tendrá que el ejército se encargue de la seguridad pública? ¿surgirán nuevas violaciones a derechos humanos por parte de los soldados? ¿es la mejor estrategia? ¿combatirán, de forma efectiva, la violencia e inseguridad en el país?

¿Qué sigue?

La Guardia Nacional ya fue aprobada en la Cámara de Diputados pero necesita la ratificación del Senado pues se modificaron 13 artículos de la Constitución política que afectan también a las entidades federativas, cuyos congresos (al menos 17) también deberán aprobar dicha reforma.

Si el dictamen de reforma constitucional es aprobado por el Senado con modificaciones, éste regresará a la Cámara de Diputados para que se discuta y avale nuevamente para que después se envíe a los congresos estatales. Si el dictamen se aprueba sin modificaciones, se enviará directo a las entidades.

El Senado deberá considerar la reciente petición de López Obrador para incluir un artículo transitorio que fue eliminado en Cámara de Diputados, el cual señala que “en tanto la Guardia Nacional desarrolla su estructura, capacidades e implantación territorial, la Fuerza Armada permanente prestará su colaboración para la seguridad pública”.

¿Cuál es la diferencia entre seguridad nacional y seguridad pública?

La seguridad nacional y la pública no significan lo mismo. El primer caso se refiere a las acciones destinadas a mantener la integridad, estabilidad y permanencia del Estado mexicano, tanto en su vertiente de seguridad interior, como de defensa exterior, de acuerdo con la definición otorgada por el Centro Nacional de Inteligencia (CNI).

Los valores que busca defender la seguridad nacional son la soberanía, la integridad estatal y el orden social y económico, es decir, su objetivo principal es el orden, de acuerdo con varios estudios en materia de seguridad (Conceptos y enfoques de seguridad; Seguridad ciudadana y la seguridad nacional en México).

La seguridad pública tiene el objetivo de salvaguardar la integridad y derechos de las personas, así como preservar las libertades, el orden y paz públicos; comprende la prevención de los delitos, la sanción de las infracciones administrativas, así como la persecución de los delitos y la reinserción social del sentenciado, de acuerdo con el CNI.

Las amenazas de esta seguridad ya no están enfocadas en la soberanía del Estado, sino en la integridad de las personas. Se persiguen delitos comunes, como el homicidio o robo, de acuerdo con el informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

En síntesis, la seguridad nacional está enfocada en proteger al Estado; implica la investigación de temas relacionados con el terrorismo, crimen organizado, migración, espionaje, fenómenos naturales de alto impacto, y relaciones con otros Estados u Organismos internacionales. A diferencia de la seguridad pública, cuyo objetivo es resolver problemas que atenten directamente la integridad personal de sus ciudadanos, como lo explica Héctor Hernández Álvarez en su artículo Diferencias entre seguridad pública y seguridad nacional.



Compartir: