A Fondo
Foto: Galo Cañas/Cuartoscuro
El alto precio de vender tu voto
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El alto precio de vender tu voto
Así funciona esta práctica en nuestro país
06 Mar | 2019
Por: Elena Rivero Rojas
Muy Cierto
El alto precio de vender tu voto
Así funciona esta práctica en nuestro país
Mar 06, 2019
por: Elena Rivero Rojas
Muy Cierto
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“Es muy chistoso porque en tiempos de campaña vemos que nuestras unidades se ponen muy bonitas, o sea, padrísimas”, declaró Izchel Silva Espinosa, residente en Villa Panamericana, ubicada en Coyoacán, Ciudad de México.

Silva fue testigo de cómo uno de sus vecinos le contó a un candidato del PRD sobre su necesidad de una rampa más amplia para poder caminar; a los pocos días, trabajadores de la delegación acudieron para realizar la obra.

“En la sección 10, al lado de mi casa, están comprando votos y vi pasar como a 50 personas. Siempre he vivido aquí pero antes era más discreto: hoy entran y salen sin esconderse. Yo vi gente recibiendo billetes de 200 pesos por sus votos de la delegación para el PRD”, afirmó Francisco Cuevas Rivera, quien vive en el Frente VIII, Iztapalapa, Ciudad de México.

¿Te identificas con las historias anteriores? ¿Te han ofrecido algún beneficio a cambio de tu voto en algún periodo electoral? Este comportamiento es denominado clientelismo electoral. Esta práctica se basa en la entrega de beneficios (compra) o en la amenaza de perderlos (coacción) a cambio de votos por algún candidato o partido específico.

Explicando el clientelismo electoral...

Las acciones clientelares se pueden dividir en cuatro categorías:

Y la cosa funciona así: representantes de los partidos políticos se acercan a potenciales votantes algunas semanas o meses antes de las elecciones; es más frecuente observar este comportamiento en zonas donde habitan personas de escasos recursos y donde es más fácil vigilar que quienes votan cumplan con su parte del trato mediante una amplia organización de personas infiltradas en los procesos electorales.

En México existen más de 50 millones de personas viviendo en condiciones de pobreza y muchos partidos tienen buenas estructuras organizativas (organizaciones con puestos y funciones identificadas claramente). Es esta pobreza combinada con la eficiente organización electoral, la que permite que el clientelismo electoral sea una práctica cada vez más extendida, en nuestro país, durante las elecciones, según el estudio de José Antonio Hernández ¿Sirve el clientelismo para movilizar a la ciudadanía?

¿Por qué no me conviene el clientelismo electoral?

La compra de votos y el uso de programas sociales con fines electorales requieren de recursos para financiarlos. Ese dinero se obtiene del presupuesto público que generamos toda la ciudadanía mediante el pago de impuestos, pero es asignado de forma arbitraria, sin reglas ni mecanismos de rendición de cuentas.

Lo anterior genera que, muchas veces, no se otorgue a la población vulnerable que más lo necesita o que se destine en acciones que solucionen los problemas de forma inmediata pero no en el largo plazo.

Por ejemplo, el Programa Pensión para Adultos Mayores, que supuestamente entregó más de 304 millones de pesos a personas mayores de 65 años, durante 2015 y 2016 aunque parte de esos recursos jamás llegaron a la población que sí los necesitaba (como comprobó una investigación realizada por Acción Ciudadana Frente a la Pobreza, Cartocrítica y Univisión Datos).

Ese fue el caso de Pablo Bautista, quien se dedica a la albañilería y tiene 77 años y declaró que entre semana labora como albañil y, los fines de semana, vendiendo llaves de baño y otras herramientas en un mercado. Bautista estaba registrado dentro de la lista de beneficiarios del programa pero dejó de recibir el apoyo desde hace siete años. No obstante, los documentos gubernamentales reflejan que, hasta 2015, seguía recibiendo los recursos.

Así, el clientelismo electoral es útil para los partidos, candidatos y actores políticos que se aprovechan de las necesidades de la población con mayor pobreza. Sin embargo, esta práctica daña la democracia y frena la superación de la pobreza.

¿Cómo nos fue en las elecciones de 2018?

Acción Ciudadana Frente a la Pobreza, una organización de la sociedad civil, realizó un estudio exhaustivo sobre las elecciones de 2018 en México y encontró que los partidos políticos mexicanos sí repartieron dinero, tarjetas y mercancía a cambio de votos. También amenazaron con quitar programas sociales o apoyos a quienes no votaran a su favor:

Una de las herramientas con las que esta organización registró dicho comportamiento es un mapa de la compra del voto, con el cual registraron 707 reportes ciudadanos, recibidos de las 32 entidades federativas. Por un lado, algunas de las ofertas que comunicaron los votantes fueron:

  • Entrega de mercancía (31%), principalmente, despensas.
  • Condicionamientos para tener o dejar de recibir los beneficios de programas sociales (19%), como PROSPERA.
  • Entrega de dinero en efectivo (43%).
  • Entrega de tarjetas con promesa de pago en el futuro (7%).

Por otro lado, los condicionamientos que reportaron 658 personas, y que van contra la Ley General en Materia de Delitos Electorales, fueron las siguientes:

  • Entregar su credencial para votar o sacarle fotocopia (54%).
  • Votar por un candidato (38%).
  • Asistir a un mitin (5%).

La cantidad de dinero entregada fue la siguiente: 38% de personas con credencial de elector recibieron 500 pesos; 14% percibió mil pesos; 10% obtuvo mil 500 pesos; 5% consiguió dos mil pesos y, el resto aceptaron denominaciones variadas, como se observa en la siguiente gráfica.

Cantidades entregadas por persona en reportes de compra de voto (2018)

 

Los partidos registrados en los 707 reportes fueron los siguientes: 45.4% del PRI/PVEM/Panal; 45.7% fueron del PAN/PRD/Movimiento ciudadano; 3.8% pertenecieron a Morena/PT/PES y 5.1% a otros. Esta información la puedes consultar, detalladamente, en el siguiente mapa:

¿Qué sigue?

El clientelismo electoral debe reducirse; algunas de las medidas que pueden establecerse para lograr este objetivo es aumentar la supervisión y vigilancia de los eventos electorales, así como de los padrones de beneficiarios de programas sociales. También es necesario asegurar la existencia de canales de quejas confidenciales, eficientes y rápidas para que la ciudadanía informe abusos o mal uso de los recursos públicos .

¿Lograremos eliminar esta práctica que sólo daña la confianza a la población y afecta a quienes más necesitan los apoyos? ¿se destinará un mayor presupuesto a la observación electoral?



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