A Fondo
Foto: Cuartoscuro
Todas las razones por las que sale caro ser pobre
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Todas las razones por las que sale caro ser pobre
Así es vivir en la trampa de pobreza
08 Sep | 2019
Por: Omar González
Muy Cierto
Todas las razones por las que sale caro ser pobre
Así es vivir en la trampa de pobreza
Sep 08, 2019
por: Omar González
Muy Cierto
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Gobiernos van y vienen, pero la desigualdad sigue siendo la misma para los mexicanos. Son millones de personas las que, que durante años, no han visto mejoras importantes en su calidad de vida y continúan sumidos en una trampa de pobreza.

Esto fue lo que el especial “¿Por qué es tan caro ser pobre?”, que elaboramos en Cuestione demostró: hay una brecha muy importante entre los costos de vida de los hogares más ricos y los hogares más pobres.

En el análisis de la desigualdad en salud, educación, transporte, alimentación y vivienda que se vive en nuestro país mostramos que a los más pobres les cuesta más vivir.

Mientras que a los hogares con menores ingresos, después de cubrir esas cinco necesidades, les quedó disponible solo 3% de su ingreso para completar otros gastos (incluído, por ejemplo, la recreación y el ahorro), a los hogares más ricos les sobró ¡65% de su ingreso!.

Esto implica una diferencia ¡21 veces mayor! entre ambos deciles. De ese tamaño es la desigualdad que enfrenta nuestro país.

Para revisar nuestro especial completo da click en los siguientes vínculos: gasto en salud da click aquí, sobre gasto en educación aquí, para el gasto en transporte aquí, sobre gasto en alimentación aquí y para el gasto en vivienda da click aquí.

Ser pobre sí sale caro

De acuerdo a los expertos consultados, en nuestro país existe un fenómeno llamado “trampa de pobreza” que limita a los que menos tienen el acceso a mejores oportunidades y condiciones.

Esto provoca que con el tiempo, los pobres se vuelvan más pobres y se les complique desarrollarse plenamente.

Aquí un resumen del análisis a la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares 2018 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Ordenamos a todos los hogares encuestados por los ingresos que reportan -desde los más pobres hasta los más ricos- y los dividimos entre 10, obteniendo un sistema de medición conocido como deciles de ingreso, donde el decil I incluye a los hogares más pobres y el decil X a los más ricos.

En el caso del decil de menores ingresos, en conjunto sus gastos se ven así:

Como se observa en la gráfica, la compra de alimentos ocupa, en promedio, el 55% del ingreso de las personas más pobres, siendo el rubro al que más dinero destinan. Le sigue la educación (en aquellos lugares donde reportaron tener hijos que asisten a la escuela) con una proporción de 13.9%

Los gastos de vivienda (11.2%) y transporte (10.3%) acumulan 21.5% de los ingresos de las familias más pobres, mientras que a la salud le destinan 6.6%. Esto les deja solo con 3% de su ingreso para gastar en otros bienes y servicios o para ahorrar. 

Los beneficios de mayores ingresos

Mientras, las familias con mayores ingresos en el país viven una realidad completamente diferente que se puede apreciar en la siguiente gráfica.

A primera vista podemos ver la magnitud de la brecha. Mientras que a las familias mexicanas más pobres solo les queda 3% de su ingreso para otros gastos, en el decil más alto (decil X), la proporción del ingreso disponible para otros gastos es 21 veces mayor (65.5%).

Mientras el gasto en alimentación representa 13.2% de su ingreso, el gasto en educación solo les cuesta 10%, transporte 6.4%, y vivienda 4.5%. En salud, gastan solo 0.4%.

Como nos explicó Diego Alejo Vásquez, economista y gerente de investigación de Oxfam México, se “mantiene así una trampa de pobreza que evita que la población con más carencias pueda acumular activos y mejorar su capital humano”.

Ana Sofía Sánchez Argüelles, economista del Centro de Estudios y Docencia Económica (CIDE) y que forma parte del el área de Seguimiento, Evaluación y Aprendizaje de Oxfam México, afirmó que esta situación afecta hasta en la nutrición de las personas.

Esto quiere decir que existe una “trampa de pobreza basada en la nutrición” que implica que sin “cierto número de calorías, el pobre no puede trabajar, (por lo que) no puede ganar lo suficiente para comer, y si este no puede comer lo suficiente, no podrá trabajar.

Aunque las cifras e indicadores muestran que este es un tema que afecta a millones de mexicanos, la política de desarrollo social parece seguir los mismos pasos de siempre. 

Entonces, ¿qué pasarà durante este gobierno que, supuestamente, pone “primero a los pobres”? ¿Logrará convertirse en un pueblo verdaderamente “feliz, feliz” por la reducción de carencias o se mantendrá esta trampa de pobreza que los mantiene en esa situación?



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