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Foto: Margarito Pérez/Cuartoscuro
Cuestione | Tus tacos contaminan más que tu auto
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Tus tacos contaminan más que tu auto
¿Es ecologista dejar de comer carne?
18 Mar | 2019
Por: Angélica Jocelyn Soto Espinosa
Muy Cierto
Tus tacos contaminan más que tu auto
¿Es ecologista dejar de comer carne?
Mar 18, 2019
por: Angélica Jocelyn Soto Espinosa
Muy Cierto
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Si tú y otras 10 mil personas se propusieran no comer carne por un día, el mundo se ahorraría la contaminación de un coche a lo largo de 288 mil 917 kilómetros (el equivalente a darle la vuelta al mundo siete veces).

Sí, según datos de Greenpeace y la Fundación Heinrich Boll, la producción de carne a gran escala emite más gases de efecto invernadero (causantes del cambio climático) que, incluso, todos los autos, camiones y vehículos juntos.

La ganadería en el mundo ha convertido 30% de la superficie terrestre en pastizales para el ganado –especialmente en América Latina-. Es una de las industrias más contaminantes y contribuye a la desigualdad social. Cuestione te explica por qué:

  1. Aumenta la deforestación y destruye los hábitats naturales

La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés), estima que en el mundo hay más de 28 mil millones de cabezas de ganado. El terreno que se requiere para que todos estos animales pasten equivale a 1.5 el tamaño de México.

Esto es grave por dos razones: la primera es que cuando se corta un árbol, éste no solo deja de absorber dióxido de carbono, sino que además libera grandes cantidades del mismo. Por ello, la deforestación causa una cuarta parte de todas las emisiones de carbono producidas por el ser humano, según la FAO.

La segunda razón es que, al convertir los hábitats naturales –bosques y selvas– en tierras destinadas al pastoreo, se mata o condena a la extinción a las especies que viven en esos territorios. La revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences atribuyó a la deforestación, la pérdida de población de mamíferos hasta en un 70%.

Así que por un lado destruye los hábitats naturales y por el otro es…

  1. Altamente contaminante

“El ganado es uno de los principales responsables de los graves problemas medioambientales de hoy en día. Se requiere una acción urgente para hacer frente a esta situación”, dijo hace más de una década Henning Steinfeld, jefe de la Subdirección de Información Ganadera de la FAO. Las cosas no han cambiado desde entonces.

Para llevar un corte a tu mesa, el sector ganadero genera más gases de efecto invernadero que el del transporte, advierte la ONU. Y, además, consume grandes cantidades de agua. Para producir un kilogramo de carne se requiere entre cinco mil y 20 mil litros de agua, advierte el Instituto de Ingenieros Mecánicos, un organismo con presencia en 140 países.

A nivel social, también tiene gran impacto:

  1. Muchos recursos, para alimentar a pocos

El tercer problema con la carne es que su producción en masa enriquece a las industrias y empobrece a la población, principalmente la campesina. ¿Cómo es eso?

Las y los campesinos son los principales —y en ciertos casos, los únicos— proveedores de alimentos para más del 70% de la población del mundo, y producen esta comida con menos del 25% de los recursos (agua, suelo, combustibles) que lo hacen las grandes empresas agropecuarias, de acuerdo con el informe ¿Quién nos alimentará?.

En contraste, la gran industria (empresas) utiliza más del 75% de los recursos agropecuarios del mundo (terreno, animales, plantas y agua), pero sólo provee los alimentos a menos del 30% de la población mundial, de acuerdo con Heinrich Bóll Stiftung, una fundación alemana con sede en México que trabaja, entre otros temas, a favor de los derechos medioambientales.

Y eso no es todo, las ganancias de esta industria le cuestan mucho a nuestros bolsillos: por cada dólar que los consumidores pagan por productos ganaderos y agrícolas en los supermercados, pagan más tarde otros dos dólares, a través de sus impuestos, por los daños ambientales y a la salud que la misma cadena provoca, según el mismo reporte.

¿Qué sigue?

Como consumidores, también podemos actuar para reducir el impacto de la contaminación por alimentación:

  • Haz el reto de declarar un día a la semana sin carne –si ya lo haces, aumenta a dos días–.
  • Evita desperdiciar alimentos.
  • Consume tan local como puedas, así sabrás que no se generó más dióxido de carbono del necesario para transportar hasta a ti los alimentos.
  • Revisa qué hacen las marcas que consumes para contribuir al medio ambiente y selecciona a las que sean más responsables.
  • Involúcrate e infórmate sobre consumo responsable.


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