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AMLO quiere que haya solo dos partidos políticos: ¿es eso posible?
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AMLO quiere que haya solo dos partidos políticos: ¿es eso posible?
¿Para qué tantos partidos?
01 Ago | 2020
Por: Andrei Vasquez
Muy Cierto
AMLO quiere que haya solo dos partidos políticos: ¿es eso posible?
¿Para qué tantos partidos?
Ago 01, 2020
por: Andrei Vasquez
Muy Cierto
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“¿Para qué tantos partidos?, debería de haber dos: partido liberal y partido conservador y ya”, dijo el presidente López Obrador durante la conferencia del 10 de junio.

Suena razonable si tomamos en cuenta que este año los siete partidos políticos que existen en nuestro país nos van a costar 5 mil 239 millones de pesos.

Ese dinero es 66 veces más de lo que aportó el gobierno federal a la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres (Conavim) en 2019, que fueron solo 79.7 millones. 

Pero... ¿México podría tener un régimen bipartidista como el de Estados Unidos? ¿Y si solo fueran dos partidos, se gastaría menos dinero en ellos?

Jorge Márquez, doctor en Ciencia Política por la UNAM, explicó a Cuestione que podría sonar lógico un bipartidismo porque vivimos un escenario bipolarizado, pero este es momentáneo y podría cambiar después de las elecciones de 2021. 

Más sobre el tema: Elecciones 2021: ¿Qué estará en juego?

Para el experto, en el panorama general, a los partidos existentes no les conviene fusionarse, no solamente por el tema de presupuestos, sino porque hay aspectos ideológicos que los definen, así como zonas geográficas y bases electorales que les dan cierta identidad

Sin embargo, según Márquez, buena parte de esa personalidad institucional se construye a partir de una identidad negativa, es decir, afirmando que no son como los otros partidos. 

En este momento gran parte de la identidad de varios partidos la determina que no son como el presidente. Y, según el experto, podrían hacer un frente común por objetivos electorales

Todos contra AMLO

“En la coyuntura actual hay dos coaliciones. Los que piensan que el régimen impuesto por López Obrador está muy bien y los que piensan que está muy mal”, dijo Jorge Márquez.

Es importante tomar en cuenta que la coalición opositora no es anti Morena, de acuerdo con el politólogo, sino una coalición anti AMLO, básicamente porque él es más grande que su partido, al menos en términos electorales. 

“Toda esa configuración amlista se compone de Morena y partidos satélite. Tampoco esa coalición es tan grande como él mismo”, dijo el experto.

Y agregó que, del otro lado, lo que une a los partidos es la idea de que pueden volver al antiguo régimen, a ese sistema dominado por tres grandes fuerzas políticas, seguidas por otras fuerzas medianas y pequeñas.

Esa conformación en tercios a la que se refiere el doctor Márquez, se definió a finales del siglo pasado después de que el Partido Revolucionario Institucional (PRI) fue el partido hegemónico durante décadas. 

El segundo jugador importante era el Partido Acción Nacional (PAN), el cual nació en 1939 y desde la década de 1980 comenzó a liderar la oposición de derecha hasta ganar su primera gubernatura en 1989, cuando Ernesto Ruffo venció al PRI en Baja California. 

El tercero era el Partido de la Revolución Democrática (PRD), el cual nació en 1989 después de que varios partidos de izquierda se unieron con un sector de desertores del PRI para competir en las elecciones de 1988 como Frente Democrático Nacional (FDN).

Esas elecciones en las que ‘se cayó el sistema’ y el priista Carlos Salinas de Gortari terminó derrotando a Cuauhtémoc Cárdenas del FDN.

El punto culminante de pluralidad se vivió en 1997, cuando los tres partidos políticos se dividieron la Cámara de Diputados, concluyeron así una lucha de décadas para que existiera equilibrio a la hora de legislar y pusieron fin a siete décadas de autoritarismo.

“Ahora se dan cuenta de que esa vieja configuración no sirve para luchar contra ese fenómeno que es AMLO”, dijo Márquez.

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La fantasía del bipartidismo

Paradójicamente, “para restablecer el pluralismo de antes, necesitan ir juntos en un solo bloque en 2021. Y una vez que equilibren las fuerzas, intentarán acotar al partido en el poder”, dijo el doctor en Ciencia Política. 

Y agregó: “es urgente que no se destruya el sistema político, que se mantenga plural, que no regrese ese horror del partido único de los años 70 en donde los errores de un solo hombre se convertían en un desastre para la nación”.

Según el experto, podría regresar el sistema de tercios, con otros nombres y emblemas, pero para eso tendrían que ganarle la presidencia a la fuerza amlista en 2024.

“No es que les guste hacer una gran coalición a estos partidos, porque de hecho hay rivalidades entre ellos, pero sí les urge que no se destruya ese sistema que les permite vivir”, dijo el experto. 

A López Obrador le gusta la fantasía bipartidista, según Márquez, porque le conviene la idea de que se acaben las complejidades, que no haya matices ideológicos ni fuerzas locales

“Porque justamente eso ha sido lo que le ha dado fuerza. La simplificación de las ideas políticas”, dijo.

El experto puso como ejemplo que el presidente trata de imponer la narrativa de que las elecciones de 2021 se tratan de seguir combatiendo la corrupción o volver a solaparla. De la misma manera, la oposición tendrá que imponer una narrativa en común.

Por otro lado, hay que decir que en Estados Unidos tampoco tienen un régimen bipartidista como se cree, ya que existen otros partidos, sin embargo el sistema electoral impide su crecimiento porque no contempla la representación proporcional.

¿Y lo del dinero?

En realidad, para que México deje de gastar tanto dinero en partidos políticos no es necesario que desaparezcan. Más bien, los legisladores tendrían que reformar el inciso A del artículo 41 de la Constitución.

Ese inciso contempla que el financiamiento para el gasto ordinario de los partidos se define cada año al multiplicar el número de ciudadanos inscritos al padrón electoral por el 65% de lo que valga en ese momento la Unidad de Medida y Actualización, cuyo cálculo puedes consultar aquí.

El 30% de esa cantidad se distribuye entre los partidos políticos “en forma igualitaria”, y el 70% restante se reparte “de acuerdo con el porcentaje de votos que hubieren obtenido en la elección de diputados inmediata anterior”.

¿Cuál será la configuración de fuerzas políticas después de las elecciones de 2021? ¿Seguirá este escenario bipolar? 



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