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Foto: Andrea Murcia/Cuartoscuro
Banco de México, los retos de su autonomía en el gobierno de AMLO
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Banco de México, los retos de su autonomía en el gobierno de AMLO
Por una política monetaria de largo plazo
09 Jul | 2019
Por: Redacción
Banco de México, los retos de su autonomía en el gobierno de AMLO
Por una política monetaria de largo plazo
Jul 09, 2019
por: Redacción
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En medio de diferencias con el presidente de la República sobre las expectativas de crecimiento económico para el país, el Banco de México (Banxico), encargado de la política monetaria, cumplió el pasado 1 de abril sus primeros 25 años de ser autónomo. 

¿Qué significa su autonomía?

La función del Banxico, que está gobernado por el economista Alejandro Díaz de León Carrillo, es garantizar que el valor de la moneda sea fuerte frente al precio de los productos a lo largo del tiempo; es decir, garantizar el poder adquisitivo de la moneda y los billetes.

Esto lo hace a través de regular la emisión y circulación de la moneda, los cambios, la intermediación y los servicios financieros

De sus decisiones dependen que la economía crezca con baja inflación; que no aumenten las tasas de interés para lo que consumes o ahorras; que tu banco privado permanezca saludable; el adecuado funcionamiento de los sistemas de pago; y que se mantengan estables los costos de los bienes y servicios.

Las otras funciones de Banxico son operar con las instituciones de crédito como banco de reserva y acreditante de última instancia; servicios de tesorería al Gobierno Federal y actuar como agente financiero del mismo; y fungir como asesor del Gobierno Federal en materia económica y, particularmente, financiera.

Asimismo, Banxico tiene la misión de participar en el Fondo Monetario Internacional y en otros organismos de cooperación financiera internacional o que agrupen a bancos centrales, y operar con los otros bancos centrales y con otras personas morales extranjeras que ejerzan funciones de autoridad en materia financiera.

Su misión no es fácil

En otras palabras, del Banco de México depende el sano desarrollo de las finanzas y economía de cada persona en el país, una de las promesas en las que el actual presidente hizo énfasis en sus discursos del 1 de julio de 2018 y 2019

Para lograrlo, el organismo debe basarse en una metodología científica que permita evaluar la trayectoria de la inflación, según dice el mismo Banxico en su portal web

Décadas de intentos con un banco totalmente dependiente del gobierno y tras la crisis económica que se vivió en el sexenio de Miguel de la Madrid, (quien recurrió al financiamiento inflacionario a través del Banxico), lo hicieron necesario.

Por eso, a fin de garantizar la autonomía de nuestra banca central, el 1 de abril de 1994 se reformó la Constitución para dotar de autonomía a Banxico y limitar al Máximo posible el financiamiento que otorgue al Poder Ejecutivo para saldar sus deudas o variar su inflación ante situaciones coyunturales como desempleo.

Por ello también se estableció que los miembros del consejo de administración en ningún caso podrían ser funcionarios o empleados públicos y que el financiamiento del Banco al gobierno no podía exceder el 10% del capital pagado de la Institución.

Esto es importante porque cuando un banco central está sujeto a los gobiernos en turno, y no se cuentan con límites y objetivos claros y verificables para su accionar, sus facultades han llegado a ser mal utilizadas, lo que ha derivado en episodios de crisis muy costosos para las sociedades, según analizó el propio Banxico.

Por ejemplo, en muchas crisis en América Latina, el monto de los créditos que los bancos centrales otorgaron a los bancos que estaban en graves dificultades fue tan cuantioso que los bancos centrales no fueron capaces de mantener la política monetaria controlada.

Así sucedió en  Argentina (2002), Ecuador (1999), República Dominicana (2003) y Venezuela, de acuerdo con el análisis La participación de los bancos centrales en las crisis bancarias de la América Latina, de Luis I. Jácome H, del Fondo Internacional Monetario. 

En México, “la autonomía es una garantía para todos los usuarios de la moneda nacional de que el Banco de México no le extenderá crédito al gobierno para financiar su gasto y, por tanto, es garantía de que el mandato prioritario del banco central será procurar, por todos los medios a su alcance, que la moneda conserve su poder adquisitivo”, explicó Agustín Carstens, exdirector de Banxico, en el libro Autonomía de la Banca Central en México.

Valeria Moy, directora general de “México, ¿Cómo Vamos?” y economista del ITAM, explicó en entrevista para Cuestione que hacer autónomo al banco central “fue una visión para adelante”, ya que no debe funcionar como un financiador del gobierno. 

“El objetivo principal del Banxico es el mantenimiento constante de la inflación, porque es lo que más deteriora el poder adquisitivo de la gente. Esa es la función primordial de un banco central, que el dinero mantenga su poder adquisitivo y por lo tanto que funcione como dinero”, agregó la experta. 

Es una práctica mundial

En otras partes del mundo también se ha optado por conceder diferente nivel de autonomía a sus bancos centrales, principalmente después de enfrentar crisis económicas, como Chile, Nueva Zelanda, Colombia, Perú, Venezuela y, entre los más exitosos están los de Alemania, Estados Unidos y Suiza

Pero “esta tendencia mundial a dotar de autonomía al banco central ha ido acompañada por una tendencia, también muy importante, de restringir los objetivos de la banca central, es decir, de limitar las finalidades que debe perseguir el banco central en el ejercicio de sus funciones, o al menos de dar prioridad o establecer como objetivo primordial la estabilidad del nivel de precios”, según el texto Ámbito internacional de la autonomía de los bancos centrales del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM

Los retos en la 4T: AMLO tiene “otros datos”

En mayo pasado, Banxico pronosticó que la economía de México crecería sólo 2% en 10 años; esto contradice al Plan Nacional de Desarrollo (PND) 2019-2024 donde se espera un crecimiento promedio sexenal de 4% y una estimación de 6% para 2024. 

En respuesta a esta contradicción, López Obrador señaló: “Está muy bien la economía en México, son buenos los pronósticos, aún con lo expresado ayer por los miembros del Banco de México. Somos respetuosos de la autonomía del Banco de México (pero) nuestros datos nos indican que vamos bien”. 

Esto no es lo único en lo que no coincide López Obrador con Banxico. En enero pasado, el banco anunció que promovió una controversia constitucional ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) bajo el argumento de que la Ley de Remuneraciones, que señala que ningún funcionario puede tener un sueldo mayor al del presidente, podría ir en contra de la autonomía de la institución.

Un poco de historia

Antes de existir la banca central, México pasó por otras experiencias que le condujeron a decidirse por la autonomía: tras la destrucción del sistema bancario porfirista durante la Revolución, se creó en 1917 el Banco Único de Emisión (de monedas y billetes) que estaba bajo control gubernamental. 

Sin embargo, la escasez de fondos públicos fue el principal obstáculo para integrar el capital de la Institución. Mientras, el resto del mundo avanzaba hacia la idea de que todos los países debían contar con un banco central cuyos objetivos fueran centralizar las reservas bancarias, convertirse en “banco de los bancos” y en prestamista de última instancia.

Así, en 1925 se creó el Banco de México con capital proveniente de los ahorros presupuestales que logró el Ejército.

Su objetivo era ser la única institución con facultad de crear moneda, tanto la acuñación de piezas metálicas como a través de la emisión de billetes. Se le encargó regular la circulación monetaria, las tasas de interés y el tipo de cambio. Asimismo, se convirtió al nuevo órgano en agente y asesor financiero y banquero del Gobierno Federal, aunque se dejó en libertad a los bancos comerciales para asociarse o no con el banco central.

Durante sus primeros seis años de vida, Banxico  logró promover el renacimiento del crédito en el país. Sin embargo, las dificultades que enfrentó para consolidarse como banco central fueron considerables. Aunque su prestigio creció y logró avances, la circulación de sus billetes fue débil y pocos bancos comerciales aceptaron asociarse con él mediante la compra de sus acciones.

La banca se volvió autónoma luego de que México viviera las consecuencias, en los años 80, del excesivo endeudamiento con el exterior

Para salir del endeudamiento con el Fondo Monetario Internacional, México recurrió a un ajuste fiscal y al financiamiento inflacionario; esto es, que los gobiernos determinen una tasa de inflación que le permita financiar su déficit fiscal, sin importar el comportamiento orgánico de la economía.

A fin de caer en el mismo error, los siguientes mandatarios garantizaron a Banxico su completa autonomía. 



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