México
Foto: Rogelio Morales/Cuartoscuro
¿Cómo nacen y quién le paga a golpeadores?
México
¿Cómo nacen y quién le paga a golpeadores?
Como los porros que atacaron CU
04 Sep | 2019
Por: Scarlett Lindero
Muy Cierto
¿Cómo nacen y quién le paga a golpeadores?
Como los porros que atacaron CU
Sep 04, 2019
por: Scarlett Lindero
Muy Cierto
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Hace un año, estudiantes del CCH Azcapotzalco fueron agredidos por un grupo de encapuchados mientras se manifestaban; este 3 de septiembre de 2019, cuando se reunieron para conmemorar ese ataque, sucedió de nuevo. 30 porros los golpearon con piedras, palos y petardos afuera de la Rectoría de Ciudad Universitaria (CU). 

También causaron destrozos al edificio de Rectoría y al mural de David Alfaro Siqueiros. Al respecto, la Universidad Nacional Autónoma de México condenó los hechos y levantó “las actas contra quienes resulten responsables”.

Estos “provocadores” forman parte de grupos de choque: personas que se infiltran en las marchas para generar caos y desprestigiar una causa, de acuerdo con el sociólogo Sergio Tamayo, investigador y experto en movimientos sociales de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

El problema es que el gobierno y los partidos políticos han financiado a estos grupos (como los porros e infiltrados) para dos cosas: ir a las manifestaciones a vigilar a quienes participan en ellas y, en segundo lugar, provocar violencia entre los manifestantes, que sirve para enviar mensajes negativos, según Tamayo. 

Estas prácticas son similares a las que utiliza el crimen organizado para contratar sicarios. El objetivo es generar terror, provocar más violencia e incitar el miedo de la libre manifestación, opina Carlos Cruz, fundador de Cauce Ciudadano, en entrevista para Cuestione. 

Por acudir y desestabilizar una marcha, cada infiltrado recibe entre 200 y 400 pesos por marcha, según dijo uno de ellos a ADN40, y muchas veces se alquilan también como golpeadores a sueldo o para desalojar a personas de manera forzada.

Desde las campañas políticas de 2017-2018 hemos visto cómo los grupos que están perdiendo el poder en la ciudad o de oposición, “alquilan” estos servicios para desestabilizar al gobierno en turno y ocasionarles problemas, dice Carlos Cruz.

Carne de cañón 

Los perfiles de las personas que son reclutadas para estos grupos desestabilizadores son los jóvenes, por ser “los idiotas útiles”, dice Cruz. Por su ideología transgresora aceptan desestabilizar el sistema; los hay vinculados con el crimen o contratados en campañas políticas y están los que lo hacen por necesidad económica, agrega.

Aunque es difícil conocer cuántas personas están dentro de los grupos de choque,  ya que son clandestinos, éstos han ido en aumento en los últimos años, coinciden Tamayo y Cruz 

“Estos grupos son exitosos porque logran que la gente se aleje de los procesos de manifestación, aunque la participación ciudadana también ha ido en aumento", dice Cruz. 

La historia detrás de los grupos de choque

Pero, ¿quiénes son y cuándo nacieron? Los primeros grupos de choque surgieron a mediados del siglo XIX en nuestro país y principalmente venían de organizaciones revolucionarias y anarquistas, quienes consideraban los actos violentos como su estandarte de lucha, explica Tamayo. 

Este fenómeno evolucionó en el Siglo XX con las primeras manifestaciones estudiantiles y los “porros”, grupos que nacieron de las aficiones que apoyaban a los equipos deportivos de la Universidad Nacional Autónoma de México y el Instituto Politécnico Nacional (IPN). 

El problema es que estos grupos no son suficientemente investigados, y operan en la impunidad. “No es un hecho menor, hay que romper con las cadenas de mando y desmantelar sus redes, porque si golpean, por ejemplo, a un periodista en público, pueden ser reclutados para matarlos en privado”, alerta Carlos Cruz.



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