México
Foto: Rodrigo Rubio/Cuartoscuro
Educación sexual, clave para combatir violencia contra las mujeres
México
Educación sexual, clave para combatir violencia contra las mujeres
México, primer lugar con esta problemática
07 May | 2019
Por: Angélica Jocelyn Soto Espinosa
Muy Cierto
Educación sexual, clave para combatir violencia contra las mujeres
México, primer lugar con esta problemática
May 07, 2019
por: Angélica Jocelyn Soto Espinosa
Muy Cierto
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En México, de los nacimientos que se registran a diario, dos son de niñas entre 10 y 11 años. Esto hace que nuestro país tenga la tasa más alta de fecundidad adolescente entre los miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Así lo documentó el informe La pieza faltante. Justicia reproductiva, del Grupo de Información y Reproducción Elegida (GIRE), que atribuye esta situación a tres factores: acceso y disponibilidad de métodos anticonceptivos; la prevalencia de la violencia sexual (10% de las adolescentes que tuvieron un embarazo fueron víctimas de violencia sexual); y… la falta de educación sexual.

En 2014, la necesidad insatisfecha de métodos anticonceptivos para mujeres en edad reproductiva a nivel nacional fue de 23.5%, y mucho más alto en mujeres indígenas. El acceso a información y servicios de anticoncepción constituye un factor fundamental para atender el elevado número de embarazos en la adolescencia, una problemática en la que México ocupa el primer lugar a nivel mundial, de acuerdo con el informe del Grupo de Información y Reproducción Elegida (GIRE).

¿No que la infancia ya sabe todo sobre sexo?

Según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición en 2012, fueron pocas las y los adolescentes que no conocían los principales métodos anticonceptivos.

En ese año -último del que se tienen datos sistematizados- 90% de la población de 12 a 19 años de edad a nivel nacional reportó conocer o haber escuchado hablar de algún método anticonceptivo, y según la Encuesta Nacional de Dinámica Demográfica 2014, 98.7% de las mujeres en edad fértil conocían al menos uno.

Si todo mundo ya sabe sobre sexualidad, ¿entonces por qué sólo la mitad de las jóvenes que conoce los métodos conceptivos los usa? ¿Por qué en 2017 hubo 390 mil mujeres menores de 20 años que se convirtieron en mamás; y de ellas, casi 10 mil eran niñas menores a 15 años?

Que los conozcan no significa que sepan cómo usarlos, que los usen, o que siquiera tengan acceso a ellos. De acuerdo con el INEGI, en 2014, sólo 54.5% de las mujeres entre 15 y 19 años reportaron haber utilizado, ella o su pareja, algún método de protección en su primera relación sexual. ¿Por qué?

GIRE preguntó a instituciones de salud federales y locales si las personas menores de 18 años deben cubrir algún requisito para solicitar información relacionada con métodos anticonceptivos.

Y la respuesta del Hospital de la Mujer, por ejemplo, fue que es necesario que “las menores que se encuentran emancipadas la soliciten y en menores no emancipadas los padres deben firmar el consentimiento para así cubrir sus necesidades anticonceptivas”.

Tache. Esta respuesta contraviene leyes federales y tratados internacionales sobre derechos económicos, sociales y culturales, de la infancia y de las mujeres que, luego de décadas de debates, reconocen que en México una niña, niño o adolescente puede solicitar información sexual sin la presencia de su tutor.

Educación sexual, todo un debate en México

Y es que este tema ha sido motivo de álgidos debates en México entre la Secretaría de Educación Pública, organismos de la sociedad civil, las asociaciones de padres de familia y hasta la iglesia.

¿Se acuerdan que en 2009 integrantes del Partido de Acción Nacional arrancaron y quemaron las hojas del libro de biología de la Secretaría de Educación Pública porque quitaron la parte en la que basaban la educación sexual en el matrimonio, la virginidad y la abstinencia?

La educación sexual en general ha sido un tema de estira y afloja. En junio 1933, el padre de familia Adolfo Peña expresó al diario La Palabra: “Creo tener por derecho propio, natural y social la facultad exclusiva y única de tratar este asunto (la educación sexual de mis hijos) en el seno de mi hogar”, de acuerdo con el artículo Educación sexual: una polémica persistente.

Tras más de ocho décadas, según el mismo texto, el discurso de la Unión Nacional de Padres de Familia no se ha modificado, pues en 2018 dijo: “los libros pueden confundir a los menores si permitimos que contengan ideología generista y conceptos como derechos sexuales, que no existen en ningún tratado vinculante, lo que sí existe es el derecho de los padres a decidir el tipo de educación para sus hijos”.

Aunque desde los años 30, las secretarías de Educación han buscado incluir en sus programas educativos la educación sexual por diferentes motivos (crecimiento poblacional, infecciones de transmisión sexual y embarazo adolescente), han encontrado el rechazo de grupos conservadores que cada vez que escuchan una iniciativa de ese tipo organizan marchas y hasta hacen convocatorias de quema de libros.

Sin embargo, en 2018 se logró que los libros de texto gratuitos hablen de temas que nunca antes se habían tocado: identidad sexual, la autoexploración y el erotismo.

Si bien se logró incorporar algunos temas en la asignatura de biología y sociales, aún hay pendientes, como: los derechos de las niñas y las adolescentes vinculados a su sexualidad.  

En 2014, cuando se discutió la Ley General de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes, se estableció la obligación del Estado de proporcionar asesoría y orientación sobre salud sexual y reproductiva.

Pero... con algunos candados, por ejemplo, pusieron: promover la educación sexual integral conforme a su edad, el desarrollo evolutivo, cognoscitivo y madurez.

En esa misma ley quedó fuera el reconocimiento de los derechos sexuales; es decir, la sexualidad como un tema de derechos para que se informe en las escuelas sobre el derecho a decidir de forma libre, autónoma e informada sobre su cuerpo y sexualidad, o su derecho a la vida, a la integridad física, psicológica y sexual.

En Argentina sucede lo contrario pues hasta tiene un Programa Nacional de Educación Sexual Integral, derivado de su Ley 26.150, que se aplica en sus escuelas.

Ahora, ¿qué hay de nuevo?

En 2018, UNICEF publicó un informe sobre buenas prácticas en otros países para enseñar educación sexual integral desde un enfoque de derechos y de género, con resultados positivos.

En México, el 8 de mayo la Cámara de Diputados aprobó la nueva Reforma Educativa, que incluye la enseñanza de la educación sexual. Lo que falta es la aprobación del Senado sin ningún cambio en esta materia.

Y a ti ¿cuándo fue la primera vez que supiste para qué era un condón? ¿Quién te explicó cómo se contagian las infecciones de transmisión sexual? ¿Alguién en tu infancia te dijo alguna vez que el conocimiento sobre tu sexualidad era también uno de tus derechos?



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