México
Foto: Tonatiu Cruz/Cuartoscuro
Una farmacia (ilegal) sobre ruedas
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Una farmacia (ilegal) sobre ruedas
¿Cuánto ahorrarías en tu salud?
15 Mar | 2019
Por: Redacción
Muy Cierto
Una farmacia (ilegal) sobre ruedas
¿Cuánto ahorrarías en tu salud?
Mar 15, 2019
por: Redacción
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Por: Alejandra Rodríguez

“¿Qué buscabas?” “¿Qué te ofrezco?” “Son robados, pero garantizados”, gritan comerciantes de El Salado, en Iztapalapa, que con dos kilómetros de largo, es considerado uno de los tianguis más grandes de la Ciudad de México. Pero la fama de El Salado no surge solo en su extensión, sino en lo que se puede encontrar en él: desde ropa de paca (por cinco o 10 pesos la pieza), chácharas y, también, medicina.

En este lugar florece cada miércoles uno de los mercados negros más grandes y, por sus consecuencias, también, de los más peligrosos: el de las medicinas.

Caducada, pirata y también en buen estado, pero robada. Así se ofrecen miles –quizás millones– de medicamentos de uso común (como paracetamol, ibuprofeno) y “controlado” (que solo se venden en farmacias con prescripción médica), como el clonazepam.

Después de salir del Metro Acatitla, a unos metros se comienzan a ver los primeros puestos que ofrecen cajitas blancas con palabras raras: Riopan, Ranitidina, Metformina y Captopril. Son algunos de los fármacos de uso más común, para el malestar estomacal, la diabetes o la presión arterial.

Los medicamentos en El Salado cuestan entre 50 y 70% más baratos que en farmacias. Por ejemplo, la presentación de Metformina con 60 tabletas –el fármaco más socorrido para controlar la diabetes–, se vende entre 20 pesos, mientras que en las farmacias establecidas cuesta 90 pesos. Lo mismo sucede con el Captopril –para tratar la hipertensión—, que en este tianguis de Iztapalapa se encuentra entre 5 y 20 pesos, y en las farmacias en 65 pesos. Y la lista podría continuar.

Esta venta ilegal de medicinas cuesta alrededor de 9% de los 185 mil millones de pesos en los que está valuado el mercado de medicinas y fármacos en México, de acuerdo con datos de la Unión Nacional de Empresarios de Farmacias (Unefarm).

Con seguridad social, pero sin medicamentos

Aunque para muchas personas El Salado es un sitio peligroso, para otros, como Guadalupe, representa la única forma en la que la que han podido hacer frente a la hipertensión y ansiedad.

Guadalupe tiene 63 años, desde hace ocho padece hipertensión, durante su vida laboral trabajó como enfermera en el Instituto Nacional de Ciencias médicas y Nutrición Salvador Zubirán, por lo que cuenta con el servicio médico del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), pero el trámite para hacer citas le resulta muy complicado y en varias de sus consultas no ha logrado obtener el medicamento por el desabasto. Por ello, prefiere ir a un consultorio médico particular para su chequeo mensual y en el tianguis surte su receta.

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Para tratar la hipertensión, cada mes Guadalupe adquiere en El Salado una caja de Losartán con 30 comprimidos, que en farmacias tiene un costo de entre 150 y 200 pesos, mientras en el tianguis lo consigue en 100 pesos. La Sertralina, un fármaco que usa para la ansiedad, en las farmacias tiene un costo de 295, mientra en El Salado lo compra en 40 pesos.

Siendo enfermera le advirtieron que los fármacos no deben estar expuestos al sol y deben adquirirse en lugares establecidos, pero asume los riesgos para lograr sobrellevar su enfermedad y cuidar su economía.

A pesar de ser un mercado ilegal, la demanda es amplia. En el último operativo en El Salado –febrero de 2018–, se decomisaron 110 kilogramos de fármacos.

Los medicamentos controlados y de uso psiquiátrico, que para su venta requieren receta médica, en El Salado el único requisito es pagar el precio establecido, alrededor de 100 pesos.  

A nivel nacional, en 2018, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) aseguró 23 toneladas de fármacos de dudosa procedencia, en nueve entidades (Veracruz, Baja California, Chihuahua, Sinaloa, Tlaxcala, Jalisco, Puebla, Aguascalientes y Ciudad de México).

El problema no es nuevo: entre 2010 y 2018, la Cofepris ha realizado 205 operativos para asegurar medicamentos que inundan el mercado negro. De ellos, ha recuperado 564 toneladas de fármacos.

“Las penas, para quien adultere medicamentos de uso humano con inminente peligro para la salud humana, podrían alcanzar hasta nueve años de cárcel, de acuerdo con el artículo 464 de la Ley General de Salud”, explica Julio Copo, especialista en derecho sanitario e investigador de la organización Impunidad Cero.

Copo advierte que al comprar medicinas en un tianguis, además de correr el riesgo de adquirir medicamentos caducados, se puede adquirir un producto distinto al indicado en la caja.

Guadalupe recurre a ciertos cuidados cada vez que compra medicamento en el tianguis: checa que la fecha de caducidad no haya vencido, abre las cajas para cerciorarse que el contenido corresponda al indicado y de manera minuciosa revisa que las pastillas vengan completas. Hasta el momento sus compras en El Salado no le traído perjuicios a su salud.

Pese a las advertencias de excolegas de trabajo, Guadalupe seguirá acudiendo de manera puntual al tianguis de El Salado, para surtir la receta que le fue prescrita hace años y que su servicio de salubridad no cubre a cabalidad.



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