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La minifalda: cuando la moda se puso rebelde
¿Cómo impulsó la agenda feminista?
26 Oct | 2018
Por: Redacción
La minifalda: cuando la moda se puso rebelde
¿Cómo impulsó la agenda feminista?
Oct 26, 2018
por: Redacción
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“La mini no es moda, es un estado de ánimo”, decía una de las pancartas con las que las mujeres marcharon el 9 de octubre de 1970, en el entonces Departamento del Distrito Federal (hoy Ciudad de México). Las mexicanas tenían, apenas, 17 años de haber conseguido el derecho al voto y para muchos sectores sociales, la minifalda ponía al descubierto la descomposición social.

No fueron ciudadanas sino hasta hace 65 años, cuando obtuvieron el derecho al voto, eran madres, eran esposas; sólo eran vistas a partir de su relación filial con los hombres, recuerda Amneris Chaparro, doctora y maestra en temas de género del Sistema Nacional de investigadores de la UNAM.

La minifalda fue, en aquel momento, el acto rebeldía más provocador de las mujeres, del naciente movimiento feminista en México -y el mundo-, en un entorno convulsionado por todos los cambios de la época: las protestas estudiantiles, el rock, los hippies y, ahora, el feminismo.

Esta pequeña prenda, que nace en los primeros años de los 60 en Estados Unidos, parecía poner en jaque al sistema político y social, que se sentía intimidado por el poder que encerraba la minifalda: la liberación sexual femenina.

“La minifalda fue un fenómeno extraordinario y tuvo un gran impacto social porque formaba parte de la cultura juvenil que emergió en los 60 y expresó, en gran medida, ese movimiento, así como también marcó el principio del movimiento de liberación sexual que se originó con la invención de la píldora anticonceptiva; marcó un momento histórico”, dijo Valerie Steel, curadora del museo del Fashion Institute of Technology.

Para Chaparro, el uso de la minifalda representó un importante acto político, sin embargo “ahora podemos pensar a manera de crítica reflexiva si este acto político fue exitoso o no, sí fue simbólico; fue importante que las mujeres salieran a las calles a protestar, pero por otro lado, vemos que pesa más la fuerza de la estructura de la violencia”.

Vino después “la píldora” anticonceptiva, que durante años estuvo prohibida por la Iglesia y que nuevamente abría la posibilidad, principalmente a las mujeres, de disfrutar de su cuerpo sin embarazarse.

“El movimiento feminista en México de los años 70 significó un vuelco enorme que se gestó junto con los movimientos anti racista, de desarmamiento nuclear, sin embargo lo que buscaron las mujeres fue retumbar las estructuras de la sociedad, ver cómo están configuradas y uno de los espacios donde las mujeres han tenido que luchar mucho tiene que ver con la apropiación del propio cuerpo”.

A casi 50 años de aquel acto político en el que las capitalinas salieron a marchar para defender el uso de la minifalda -y la apropiación de su cuerpo- los movimientos feministas contemporáneos aún demandan este y otros derechos.

Ante cualquier movimiento feminista, señala Chaparro, como el de la minifalda, “siempre va haber una reacción anti-feminista”. La minifalda no fue la excepción, generó un descontento, críticas y acoso, pero ellas siguieron marchando.  



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