México
Foto: Cuartoscuro
La peligrosa práctica de “curar la homosexualidad”
México
La peligrosa práctica de “curar la homosexualidad”
Torturas y abusos, la norma
05 Dic | 2019
Por: Mariangel Calderon
Muy Cierto
La peligrosa práctica de “curar la homosexualidad”
Torturas y abusos, la norma
Dic 05, 2019
por: Mariangel Calderon
Muy Cierto
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“Tenía 15 años y obvio no quería ser discriminado por mi homosexualidad, nadie quiere ser separado de la sociedad, criticado. Por muchos años creí que estaba curado, pero lo único que hacía era hacerme daño”. dice Iván Tagle, quien fue ingresado por su familia en el grupo de apoyo San Agustín, que considera la homosexualidad como un defecto de carácter. Prometían “curarlo”, pero lo único que hicieron fue romperle el espíritu.

Dos años luchó contra sí mismo para convencerse de que la única opción era ser heterosexual e ignorar sus preferencias sexuales a costa de lo que fuera. Negando cada fibra de su ser, Iván pensaba que era normal aguantar torturas. 

Así, pasó muchas horas de pie, sin comida ni agua, privado de su libertad, escuchando horas enteras rezos e historias de personas que “ya se habían curado de la homosexualidad”.

Convencido de que también se había curado decidió formar parte del “grupo de apoyo”. Con eso esperaba tener la aceptación de su familia y la sociedad, así que durante un tiempo buscó “convertir” a otras personas al camino de la heterosexualidad. “Estos grupos te hacen codependiente, te hacen sentir que formas parte de algo, te dan un reconocimiento que se traduce en dinero, porque además tienes que pagar para poder estar ahí”, dijo Tagle a Cuestione

Reprimir su sexualidad le causó frustración y depresión, así que abandonó el grupo y su hogar. Un día entendió que su historia era una de violencia, y que sus preferencias sexuales no eran una enfermedad. Ahora, mediante la organización civil Yaaj México, evidencia los peligros de estos “tratamientos” y otras intervenciones para “quitar la homosexualidad”. 

Homosexualidad, una preferencia que no se cura

Desde 2016, la Asociación Mundial de Psiquiatría señaló que no hay evidencia científica de que la orientación sexual se pueda cambiar. “Los llamados “tratamientos de la homosexualidad” pueden crear escenarios en los que el prejuicio y la discriminación crezcan, y son potencialmente dañinos. El ofrecer cualquier intervención prometiendo “curar” algo que no es una enfermedad es puramente antiético”. 

Se les conoce como Esfuerzos para Corregir la Orientación Sexual y la Identidad de Género (Ecosig) y consisten en prácticas conocidas como terapias de conversión o “reparativas”, pero según la Organización de las Naciones Unidas, estas “son carentes de ética, sin bases científicas e ineficaces, además de poder llegar a la tortura”.

Armando no piensa lo mismo. Es cristiano de hueso colorado, logró “arrancar” la homosexualidad de su hija a punta de rezos. “No fue con los mejores modos, pero no me arrepiento, ella ahora tiene una hijita y está bien casada”, explicó a Cuestione con orgullo. En su congregación todo el mundo lo conoce por sacarles a los jóvenes “esas ideas raras”. Su teléfono es de dominio público y ofrece ayudar a “las ovejas que perdieron el camino del señor”.

“Los homosexuales creen que nacen así, pero no es cierto, espiritualmente no están protegidos ni por Dios ni por nadie y Satanás tiene acceso a las personas, cuando viene una fractura emocional o espiritual queda una puerta abierta y entonces manda un espíritu de homosexualidad a la gente y la gente se confunde”, explicó. 

“Le pasó a mi hija, porque me divorcié de su mamá, porque la señora adulteró y fornicó, entonces mi hija estuvo un tiempo con esas cosas de ser lesbiana, pero yo oré y ayuné”, dice convencido. Asegura que “algunos demonios como el de la homosexualidad confunden el alma de las personas hasta hacerles creer que es natural, pero la Biblia dice que no, que no es natural”.

Armando no es el único. Grupos religiosos concentran sus esfuerzos para tratar de convencer que la homosexualidad es una enfermedad que además tiene cura. Incluso hay un psicólogo de una organización dedicada a ofrecer asesoría a personas que quieren dejar el camino de la homosexualidad que asegura que “la atracción homosexual es totalmente reversible y que el potencial heterosexual puede ser desarrollado”. 

Hay otras organizaciones religiosas que presumen el aval del Vaticano, sede de la Iglesia Católica Apostólica y Romana, y organizan encuentros para hablar de castidad como solución a la homosexualidad; si bien aseguran que no ofrecen terapias reparativas, cuentan con grupos de apoyo y orientación para enfrentar las tentaciones de la carne. También organizan encuentros masivos en ciudades como Chihuahua, Guadalajara y Morelos. 

Sin legislación, no hay delito

Los riesgos de estas prácticas pueden derivar incluso en intentos de suicidio, porque las violencias que las personas pueden enfrentar van desde la privación ilegal de la libertad, uso forzado de medicamentos, violencia verbal o psicológica, electroshocks, exorcismos e incluso, abuso sexual, en específico a las mujeres lesbianas, aseguró Tagle.  

Sin una legislación que prohíba estas prácticas, no hay delito que perseguir. En la actualidad hay dos iniciativas estatales y una federal para combatir los  Esfuerzos para Corregir la Orientación Sexual y la Identidad de Género (Ecosig), pero no se han consolidado.

Los principales afectados son los jóvenes menores de 20 años, explicó Iván Tagle, de YAAJ México. Estas personas, por lo general, aún son dependientes de sus familiares, lo que los hace más susceptibles a enfrentar este tipo de “terapias”. El chantaje emocional es el principal ingrediente. 

Los grupos de reparación o conversión sexual, por lo general, carecen de profesionales de la salud mental, y suelen ser de corte religioso, aunque también se sabe de algunos relacionados con Alcohólicos Anónimos. Hay incluso psicólogos que aseguran que en cuatro meses las personas estarán curadas de su homosexualidad, tras hacer importantes pagos.

Instituciones gubernamentales se han sumado contra estas prácticas, incluso la Comisión Nacional de Derechos Humanos ha emitido diversas recomendaciones para garantizar los derechos de las personas LGTB; recomendaciones que no se han cumplido. Sin embargo, las iniciativas legislativas de protección a los derechos humanos en la actual administración van lentas, y la violencia contra quienes tienen preferencias sexuales contrarias a la heterosexualidad, sigue creciendo.

¿Harán algo al respecto los legisladores y el gobierno?

 



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