México
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Nuevo gobierno eleva niveles de ansiedad, depresión, tristeza y estrés
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Nuevo gobierno eleva niveles de ansiedad, depresión, tristeza y estrés
¿El colmo? Cortan recursos para salud mental
27 May | 2019
Por: Angélica Jocelyn Soto Espinosa
Muy Cierto
Nuevo gobierno eleva niveles de ansiedad, depresión, tristeza y estrés
¿El colmo? Cortan recursos para salud mental
May 27, 2019
por: Angélica Jocelyn Soto Espinosa
Muy Cierto
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La incertidumbre generada por el cambio de gobierno, las decisiones políticas, la inestabilidad laboral y la violencia contra las mujeres son actualmente algunos de los factores para que se desarrolle ansiedad, depresión, tristeza y estrés entre la población mexicana.

Así lo explicó en entrevista para Cuestione, la psicóloga clínica y terapeuta Alejandra Buggs Lomelí, directora del Centro de Salud Mental y Género en México, un espacio de atención psicológica y de formación para otras terapeutas.

“Actualmente estamos pasando por distintos cambios. Hay incertidumbre por cambio de gobierno y por decisiones que se están tomando (...) no sabemos qué va a pasar, hay recortes, la gente se está quedando sin trabajo y la violencia es exacerbada. Son factores que se suman a que nuestra salud mental no estén en su mejor momento. Esto genera angustia y altos niveles de estrés y ansiedad”, señaló Buggs, según los casos que ella y su equipo han atendido.

De acuerdo con la terapeuta, estos trastornos son justamente los más frecuentes en México pero también han sido los más constantes en los últimos años.

En 2017, 30% de las personas entrevistadas para la Encuesta Nacional de los Hogares (ENH) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía dijo haberse sentido deprimida alguna vez, al menos 9.7% dijo que diario. De hecho, los casos de suicidio en México -cuya principal razón son la depresión- pasaron de 4 mil 300 en 2007 a 6 mil 500 una década después.

El informe La Salud Mental en México, que elaboró la Cámara de Diputados, coincide con Buggs al explicar que hay causas sociales que incrementan la vulnerabilidad de padecer alguno de estos trastornos, principalmente: la pobreza, el desempleo, el bajo nivel educativo, la violencia y el trauma, así como -en el caso de las mujeres- la sobrecarga de trabajo en el hogar y el empleo, entre otras.

Buggs -que se especializa en la salud mental diferenciada por sexo- explicó que los factores psicosociales impactan de manera distinta a mujeres que a hombres. Por ejemplo, mientras los hombres buscan atención a su salud mental después de la pérdida del empleo, 75% de las mujeres lo hacen porque sufrieron violencia de algún tipo.

Sin embargo -dijo-, en ambos sexos los trastornos de ansiedad, tristeza y depresión se han mantenido e incrementado por falta de atención a la salud mental.

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Desatender salud mental, antesala de violencia social

Buggs Lomelí explicó que aunque desde hace 10 años existe más atención a estos temas, en general, en México no existe una cultura de atención a la salud integral y mucho menos a la salud mental y emocional, por ello, socialmente prevalecen estigmas al respecto.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la salud mental se define como un estado de bienestar en el cual el individuo es consciente de sus propias capacidades, puede afrontar las tensiones normales de la vida, puede trabajar de forma productiva y fructífera y es capaz de hacer una contribución a su comunidad.

La especialista explicó que atenderse psicológicamente no es más que trabajar con las heridas que se han formado a través de toda nuestra historia de vida para entender por qué dentro de la familia puede haber neurosis, problemas de alcoholismo o abuso. “En el momento en el que yo comprendo mi vida, puedo irla cambiando y puedo ir evitando repetir patrones”, explicó.

De acuerdo con Alejandra Buggs, aunque en México existe un Programa de Acción Específico Salud Mental (que concentra la política pública en esta materia), no está lo suficientemente difundido y, por lo tanto, no está plenamente ejecutado, además de que se concentra en garantizar servicios de atención y no así en acciones para la prevención.  

A la falta de una cultura de atención psicológica se suma el factor económico, ya que cuando una persona pierde el empleo o tiene una reducción salarial, los primeros gastos a los que renuncia son los de la salud mental, manifestó Buggs.

No atender la salud mental a nivel individual tiene impactos sociales, ya que, según explicó la especialista, los padecimientos como depresión, ansiedad, angustia y tristeza también son algunas de las causas del estallido de la violencia social en México.

Además, explicó que la violencia tiene que verse como problema de salud mental por las secuelas que deja en las personas, principalmente en contexto donde existe la tortura, la guerra, los delitos violentos, el maltrato a niñas y niños, adolescentes y la violencia contra las mujeres.

“Si yo no ubico que estoy viviendo algún tipo de violencia en el trabajo o en casa y yo no lo trato, va a repercutir en que mi estado de ánimo no va a estar bien, puedo tener estrés, no tener concentración, una cuestión de ansiedad y de depresión”, comentó la experta.

Y concluyó que una medida que podría tomar el nuevo gobierno para evitar el incremento de estos padecimiento es poner más presupuesto para crear más centros especializados y de acompañamiento para la salud mental, a fin de que el “ambiente social sea mucho más sano emocionalmente”.

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¿Qué viene en México en materia de salud mental?

Los recortes presupuestales de la nueva administración federal afectaron a centros especializados de salud mental. Por ejemplo, en enero pasado, el Centro Integral de Salud Mental (CISAME) de la Ciudad de México (dependiente de la Secretaría de Salud) -que ofrece más de 500 consultas diarias-  emitió un comunicado en el que informa que “por órdenes superiores” no recibiría el presupuesto etiquetado que le correspondía, lo que pondría en riesgo su permanencia.



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