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¿Se aceitan las maquinarias electorales para asegurar triunfos de Morena en 2021?
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¿Se aceitan las maquinarias electorales para asegurar triunfos de Morena en 2021?
Retos nuevos para el INE
30 Jun | 2020
Por: Andrei Vasquez
Muy Cierto
¿Se aceitan las maquinarias electorales para asegurar triunfos de Morena en 2021?
Retos nuevos para el INE
Jun 30, 2020
por: Andrei Vasquez
Muy Cierto
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A menos de un año de que se celebren las próximas elecciones para renovar la Cámara de Diputados y 15 gubernaturas, entre otros cargos, el presidente Andrés Manuel López Obrador anunció el 22 de junio de 2020 que será guardián de las elecciones 2021.

“Me voy a convertir en guardián para que se respete la libertad de los ciudadanos a elegir libremente a sus autoridades”, dijo el presidente. 

Y el 23 de junio agregó: “legalmente al INE le corresponde, pero el presidente de México puede opinar, puede ejercer su derecho de manifestación, como cualquier ciudadano estoy obligado a denunciarlo ¿o no puedo?”.

Esto que suena razonable, deja clara la intención del presidente de ser partícipe en las elecciones de 2021.

Platicamos con Javier Santiago Castillo, exconsejero del Instituto Nacional Electoral (INE) 2014 a 2017, quien considera que la declaración del presidente es inoportuna. 

Para el también investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana, campus Iztapalapa (UAM-I), es verdad que el presidente es un ciudadano, pero no es cualquier ciudadano, ya que tiene atribuciones extraordinarias y también limitaciones.

Los ámbitos legales son claros, según Santiago Castillo. Al INE le corresponde en primera instancia vigilar la organización y, en su caso, le corresponde al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TE) investigar irregularidades y sancionar.

Lo que sí puede hacer el presidente, de acuerdo con el especialista, es comprometerse a que el gobierno federal no utilice recursos públicos para conseguir votos y, en caso de que hubiera ese tipo de casos, permitir que se cumpla la ley.

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¿Riesgo de compra de votos en 2021?

Nadie puede estar en contra de que la gente reciba apoyos, pero se debe vigilar que no se utilicen a cambio de votos, de acuerdo con Eloí Vázquez López, integrante de la Comisión Nacional de Diálogo del Partido de la Revolución Democrática (PRD).

Para el experto, debido a la crisis económica, podría aumentar la entrega de despensas y apoyos económicos por parte de partidos políticos, los cuales podrían utilizarse para condicionar el voto, incluídos los programas sociales que entrega el gobierno federal.

“Durante décadas, los programas sociales se canalizaban a través de grupos organizados, de dónde surgieron líderes que se convirtieron en representantes populares y, eventualmente, en gobernantes”, dijo Vázquez López.

A eso se le llama clientelismo político, según Vázquez López, al intercambio sistemático de apoyos por parte de grupos políticos a cambio del voto o de una mal entendida lealtad de los ciudadanos beneficiados a la hora de las elecciones.

“Utilizaron los programas sociales como la forma de ir cooptando a personas dentro de la población. Eran sus clientes quienes al mismo tiempo recibían apoyos y daban votos. Los partidos políticos se fortalecieron mediante este modelo”, dijo Vázquez López.

De acuerdo con el fundador del PRD, el programa social clientelar por excelencia fue Solidaridad, del sexenio de Carlos Salinas de Gortari, que servía supuestamente para fortalecer la producción agropecuaria pero que fortaleció cuadros priistas.

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Según Vázquez López, el presidente ha cambiado la lógica. Al establecer la concentración de los programas sociales desde la presidencia, el clientelismo se podría volver estrictamente presidencial, sin líderes clientelares.

“Por eso, cuando Andrés Manuel habla de eliminar intermediarios, lo que está diciendo es que él es el único que va a tener clientela electoral, con programas sociales a cambio de votos o lealtades, las cuales podría canalizar hacia su propio partido”, dijo Vázquez López.

Y agregó: “La buena noticia es que desaparece el clientelismo social, pero la mala noticia es que se corre el riesgo de que sea sustituido por el clientelismo presidencial”.

El exconsejero del INE, Javier Santiago Castillo, es más optimista al respecto:

“De que existe la posibilidad, existe. Ahora, yo esperaría que el gobierno, y en particular el presidente de la república, cumpla su palabra de evitar el desvío de recursos y la participación de servidores públicos en los procesos electorales”.

Para Santiago Castillo, no solo existe la posibilidad de que el gobierno federal actúe de esa manera, sino todos los niveles de gobierno. 

Y ahí estará el INE para cumplir con su papel de organizar y vigilar las elecciones en 2021.

¿El INE está debilitado?

“Crearon (en el INE) todo un aparato durante todo este periodo, costosísimo, es el aparato de organización de elecciones más caro del mundo y nunca garantizaron elecciones limpias y libres”, dijo el presidente López Obrador el 22 de junio en su conferencia matutina.

Y, para que no quedaran dudas de la desconfianza que le inspira el INE, el presidente sentenció: 

“Nosotros triunfamos porque fue una ola, era imposible de hacer un fraude, pero en las elecciones anteriores lo permitió el INE”.

Sin embargo, para el exconsejero Javier Santiago Castillo “el INE tiene una fortaleza organizativa muy grande, importante, incuestionable, igual que los institutos electorales de los estados, esa es su fortaleza y además esa es su labor esencial”.

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Aunque, por otro lado, el INE podría ser aún más fuerte, según Santiago Castillo, ya que debería poder sancionar directamente a funcionarios públicos que violen la legislación electoral.

En cuanto a si las palabras del presidente podrían debilitar al organismo, el exconsejero opina que a los institutos electorales no les toca hacer juego político, les toca respetar las reglas y hacer que se respeten en los procesos electorales.

Para Santiago Castillo, los juicios del presidente sobre el INE son desproporcionados, de entrada porque la institución de ahora no es la misma de 2006.

“Ha evolucionado. El día de hoy, ningún consejero que haya participado en las elecciones de 2006 o 2012 está en funciones. Parece que hay una actitud prejuiciosa, y lo que hay es dolor de las derrotas de otros momentos”, dijo Santiago Castillo.

Y agregó: “En mi opinión, hubo fraude electoral en 2006; sí, pero orquestado desde la presidencia de la república. Entonces acusar al IFE de fraude electoral, me parece que es una desmesura”.

El exconsejero explicó que el mismo TE señaló las irregularidades que existieron desde el gobierno federal, pero se concluyó que no se anularon las elecciones al no saber el grado en que incidieron en el proceso electoral.

En cuanto a las elecciones presidenciales de 2012, el exconsejero afirma que sí hubo compra de votos, pero de todos los partidos políticos.

“No hubo uno que se salvara, ¿eh? Todos, todos compraron. ¿Quiénes compraron más? Pues los que tenían más recursos, entonces pues hay una conducta generalizada reprochable a todos los partidos políticos, no solo a uno”, dijo Santiago Castillo.

De acuerdo con el exconsejero, el problema es que no existieron denuncias, es decir, no hay testigos de esos delitos.

“Entonces es fácil descalificar a la autoridad electoral cuando no hay quien respalde una denuncia”, dijo Santiago Castillo.

Los retos del INE en 2021

“Hay que ver hacia adelante, hay que superar el dolor de las derrotas pasadas. Necesitamos construir un nuevo país, porque las instituciones no son perfectas, incluidas las electorales, pueden ser susceptibles de mejoras, indiscutiblemente”, nos dijo el exconsejero.

Para el experto es necesario discutir cómo mejorar el sistema electoral y cómo disminuir su costo, pero construyendo acuerdos y consensos y no con descalificaciones.

En cuanto a la posibilidad de que el presidente busque desaparecer el INE para controlar las elecciones desde la Secretaría de Gobierno (SEGOB), Santiago Castillo opina que sería un retroceso democrático grave, pero que no lo ve posible.

Los retos que sí se puede asegurar que vivirá el INE en 2021, según Santiago Castillo, son sanitarios, organizacionales, presupuestales y, sobre todo, políticos.

Sanitarios porque debido al posible contagio de COVID-19 habrá que elaborar protocolos para trámites como recoger una credencial, para la capacitación electoral y los mecanismos de votación en las casillas.

Retos organizacionales porque los problemas de salud en el país podrían acarrear nuevos inconvenientes como, por ejemplo, que algunas personas no quieran participar como funcionarios de casilla o que la sana distancia haga más lentas las elecciones.

También, de acuerdo con Santiago Castillo, el INE se enfrentará a retos presupuestales, ya que estos protocolos sanitarios requerirán más dinero para llevarse a cabo.

Y, por último, según el exconsejero, se enfrentarán retos políticos porque es un hecho que la institución necesitará más dinero justo cuando el gobierno federal busca austeridad a toda costa, así como obtener recursos a rajatabla de todos lados. 

“Una merma presupuestal drástica sí sería muy riesgosa para la organización de las elecciones, porque van a costar posiblemente más”, según Santiago Castillo.

Para el exconsejero este es un asunto serio que van a enfrentar el INE y los institutos electorales locales, porque no es un asunto financiero, sino un asunto político que se va a definir en una instancia política como la Cámara de Diputados.

“Y en la coyuntura actual el presidente tiene un peso definitivo sobre los montos presupuestales y, pues ahí, se ve que será una decisión de carácter político”, dijo Santiago Castillo. 

Por lo cual, según el especialista, debe existir un diálogo intenso entre organismos electorales y los gobiernos de todos los niveles. 

En cuanto al día de las elecciones, Santiago Castillo espera elecciones limpias, “creo que los ciudadanos que no somos el presidente de la república sí tenemos la responsabilidad de vigilar el proceso electoral y, si se da una anomalía, hay que denunciar”.

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Y agregó: “Es prematuro hacer cualquier pronóstico. Los partidos de oposición no tienen candidatos fuertes y el partido en el poder está muy dividido, incluso con acusaciones penales. Los ciudadanos no saben por quién van a votar, todavía no tenemos indicios claros”.

¿El presidente dará luz verde para que el INE tenga más herramientas y más presupuesto para organizar y vigilar las elecciones? ¿O preferirá ser juez y parte? Después de todo, el futuro de su proyecto de nación depende de los resultados electorales de 2021.

 



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