México
Foto: Gabriel Pichardo
Sin terminar, 166 hospitales y centros de salud. ¿Dónde está el dinero?
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Sin terminar, 166 hospitales y centros de salud. ¿Dónde está el dinero?
34.6 millones de personas siguen en la espera
11 Feb | 2020
Por: Gabriela Gutiérrez
Muy Cierto
Sin terminar, 166 hospitales y centros de salud. ¿Dónde está el dinero?
34.6 millones de personas siguen en la espera
Feb 11, 2020
por: Gabriela Gutiérrez
Muy Cierto
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En medio de la crisis que enfrenta el gobierno por el desabasto de medicinas y los problemas operativos del Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi), el presidente Andrés Manuel López Obrador anunció que daría a conocer cuántos hospitales se habían quedado sin construir en otros sexenios y dónde estaban.

A través una investigación de registros públicos, Cuestione ha documentado que son casi ocho mil millones de pesos los que necesitan los gobiernos de 18 estados para concluir las 166 obras hospitalarias suspendidas, algunas de ellas desde hace más de 10 años, de acuerdo con una respuesta de la Secretaría de Salud (SSa), vía transparencia.

Los exgobernadores Ulises Ruiz, Javier Duarte, Fidel Herrera y Manuel Velasco, entre otros, dejaron a sus estados con cientos de hospitales y centros de salud en obra negra o pendientes de construir. 

Unos siete mil millones de pesos invertidos se encuentran en estructuras de cascarón o obra negra, dijo a Cuestione el titular de la Dirección General de Planeación y Desarrollo en Salud (DGPLADES) de la SSa, Alejandro Vargas.

De haberse terminado en tiempo y forma, esas 166 obras hospitalarias –la mayoría centros de salud– habrían beneficiado a 34 millones de personas en el país, es decir, a una cuarta parte de la población. 

En el Plan Maestro de Infraestructura Física en Salud, con corte a junio de 2019, al que Cuestione tuvo acceso, muestra un caso que llama particularmente la atención: Oaxaca, entidad que reporta 59 obras paradas (una tercera parte de las del todo país). La mayoría de ellas (38), iniciadas durante la administración del gobernador Ulises Ruíz (2004-2010).

Fuente: Secretaría de Salud (vía transparencia).

Promesas rotas

Es una obra que a lo lejos se ve magnífica. Un edificio alto y blanco. Una entrada amplia con una jardinera redonda al frente, que serviría para dar cauce a las ambulancias y vehículos de emergencia. Al lado, la torre de Oncología.

El proyecto costaría 700 millones de pesos, pero valdría la pena porque no solo sería en beneficio del millón y medio de habitantes de Ciudad Juárez, Chihuahua, sino sería el hospital con la mejor tecnología en salud del norte del país

Por eso, en 2014, el entonces gobernador César Duarte se veía orgulloso al colocar la primera piedra, y presumió orgulloso su logró: "más de dos años batallé con la administración federal anterior para que el terreno fuera donado al estado".

Pequeño detalle: la obra es solo un cascarón, que se abandonó hace tres años y los 700 millones de pesos que se le invirtieron no se ven en ningún lado. 

Por el caso, la Auditoría Superior de la Federación señaló que hubo varias irregularidades en el proceso de licitación, entre ellas, que la valoración realizada por el gobierno de Duarte pudo haber favorecido a las empresas Afirma Inmobiliaria S.A. de C.V. y Tradeco Infraestructura S.A. de C.V., dándoles más puntos injustificadamente para poder ganar la licitación.

Todo comienza con una promesa de campaña, explica Malaquías López Cervantes, extitular de la DGPLADES en la administración anterior y actualmente investigador de la Facultad de Medicina de la UNAM: “A todos los políticos les fascina prometer unidades de salud, hospitales para que voten por ellos, pero a la hora de la hora no toman en cuenta que debe haber una racionalidad de la ubicación y distribución de los recursos”. 

El gobierno que propone un centro de salud con fondos federales, debe hacer un proyecto ejecutivo y presentarlo a la Secretaría de Salud, la cual dará el certificado de necesidad o no. De obtener los fondos, es el estado o municipio el responsable de ejercerlos, por lo cual, el proyecto se encuentra con dos problemas: primero la corrupción, y después a que el proyecto sobreviva el cambio de gobierno. 

“Un hospital tarda de cinco a siete años en construirse, más que un periodo gubernamental, lo cual siempre lo pone en riesgo de continuidad, derivado de la falta de visión o información de las autoridades entrantes y las restricciones normativas que impiden dar certidumbre y continuidad a proyectos de este calibre”, explica a Cuestione Ricardo Pérez-Cuevas, especialista de Salud y Protección Social del Banco Interamericano de Desarrollo. 

¿Cómo se suspende una obra? 

“El estado nos da un reporte mes con mes del avance, de acuerdo con el proyecto ejecutivo. Cuando una obra no nos reporta movimiento en un mes, se les hace un llamado. Si en el segundo mes,tampoco reportan, se consideran entonces que están suspendidas (más no canceladas)”, explica Vargas. 

Sin embargo, hay obras que llevan “suspendidas” más de 10 años, apunta Vargas. Por lo que se tendrá que hacer un análisis de su viabilidad y de si todavía son necesarias para el fin que fueron pensadas.

Aunque falta terminar de hacer el análisis de cada una, es posible que alrededor de 10% de las obras ya no se destinen al sector salud –como fueron concebidas en un inicio– y se pasen a otras áreas, como Educación o Seguridad. 

La lista de las más:

  • La obra más antigua suspendida: Hospital de la Comunidad de Tizapán, en Jalisco, está parada desde 2004.
  • La obra que requiere más recursos: es la sustitución Hospital General de Mexicali, que necesita 951 mdp.
  • La obra que más población beneficiaría: la ampliación del Instituto Nacional de Pediatría, en CDMX, pues sería en favor de 16.5 millones de niños y adolescentes. 
  • El estado con más obras de salud suspendidas: Oaxaca, con 59, la mayoría centros de salud en comunidades marginadas. 

 



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