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Tres razones para amar la filosofía
¿Por qué nos hacemos tantas preguntas?
16 Nov | 2018
Por: Redacción
Muy Cierto
Tres razones para amar la filosofía
¿Por qué nos hacemos tantas preguntas?
Nov 16, 2018
por: Redacción
Muy Cierto
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La filosofía no es esa carrera que tus papás te dijeron que no estudiaras porque te ibas a morir de hambre. Esta disciplina puede ayudarte a cosas muy prácticas, por ejemplo, a salir más rápido de tus deudas, a tomar mejores decisiones y, en general, a ser más feliz y sonreir.

Su trabajo es tan importante que empresas como Google y Microsoft los han contratado últimamente para que los ayuden a cuestionarse las dudas del futuro.

¿Por qué? Cuando la mayoría de los ejecutivos son expertos en analizar hojas de cálculo, crear procesos y lanzar productos, los filósofos pueden encontrar el origen o detonadores de las ideas de los clientes, que los grandes datos tienden a ocultar, especialmente en relación con el papel que desempeñan los productos en la vida de las personas.

¿Qué es la filosofía? La respuesta de Axel Barceló, miembro del Instituto de Investigaciones Filosóficas, quien suelta una carcajada y asegura que es tan amplia que tiene aplicación en todos los campos, dice: “Si tu hijo aprende Filosofía, no solo la estudia… serán mucho los lugares en los que se va a insertar de manera productiva, en la política, en museos, o incluso se pueden hacer millonarios haciendo software”.

Cuestione.com tiene aquí tres buenas y prácticas razones para amar la filosofía:

  • Bajarle a las deudas

¿Por qué la gente se endeuda? Básicamente porque gasta más de lo que gana.  Es decir, si ganas 10 y te gastas 20, ¿de dónde salen los otros 10?

La mayor parte de las ocasiones cuando gastamos esos 10 pesos que en realidad no tenemos es porque nos da felicidad o, al menos, eso creemos. ¿Zapatos nuevos? ¿Vacaciones extra? ¿Megafiesta? O el típico: ¡Yo invito!

Ir de compras genera un shot de dopamina y endorfinas, que básicamente es la combinación para sentir placer. Por eso, cuando decimos “adictos a las compras”, es verdad, la gente se puede volver adicta a esa reacción química del cuerpo.

Pero si en lugar de usar la tarjeta de crédito, pusiéramos en práctica la filosofía, con preguntas como: ¿lo quiero o lo necesito? Si el artículo es necesario, adelante, pero si solo lo deseo, quizá sea mejor esperar.

Consumir puede sentirse como la felicidad, pero no lo es: “(La filosofía ayuda a saber) dónde buscar la felicidad, en lugar de simplemente consumir”, dice Pedro Stepanenko, director del Instituto de Investigaciones Filosóficas de la UNAM.

  • Nos hace más felices

“¡No estudies Filosofía porque te vas a morir de hambre!” es la típica frase de padres a hijos interesados en la materia, pero en realidad, lo que Stepanenko les contestaría es: “Si sus hijos estudian Filosofía, serán más felices, porque van a tener más herramientas para hacer las preguntas adecuadas de cómo conducir su vida”.

La filosofía es como esa amiga mala-compañía que nos pone en disyuntivas ante el mundo, en lugar de solo digerirlo como una píldora. Ricardo Foster, de la Universidad Nacional de Córdoba, en Argentina, dice que representa un cambio radical de la relación del hombre con el mundo, ayuda a provocar el asombro ante la vida.

“Es una pregunta que siempre es inquietante, es una mirada no complaciente sobre el orden de las cosas”, dice Foster. En una época en donde nuestra principal atención se enfoca en las redes sociales y en donde todo se encuentra en San Google, podríamos comenzar a fijarnos más en los pequeños detalles de la vida.

La filosofía ayuda a poner las cosas en proporción y ¿qué crees? Las cosas pequeñas suelen ser más grandes de lo que parecen. El recuperar este asombro que teníamos de niños nos devuelve la alegría inocente de las simples cosas.

  • Nos hace mejores personas

La filosofía no se trata de grandes respuestas, sino de grandes preguntas: replantearse lo que uno es y hace, y cómo afecta eso al mundo, dice Stepanenko. Y lo explica con un ejemplo reciente: “con la caravana migrante nos preguntamos qué deber tenemos hacia los otros, nos preguntamos si debemos preocuparnos por gente que no es nuestro país, es una duda ética”. Si resulta que te cuestionaste al respecto, bueno, pues estás echando mano de la filosofía.

Y tú, ¿qué otras dudas existenciales tienes?





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