El gobierno: ese monstruo que crece y crece

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Este debió ser el gobierno de la austeridad. Eso prometieron. Pero hasta ahora ha sido solo eso: una promesa. Por el contrario, pareciera que la intención de la 4T es engordar cada vez más a un aparato de gobierno que ya era obeso, torpe e ineficiente desde antes.

La semana pasada, el secretario de Hacienda y Crédito Público, Rogelio Ramírez de la O, entregó al Congreso el Paquete Económico para 2022, que contiene la propuesta del gasto del gobierno para el próximo año.

Es un documento fundamental para entender cuáles serán las prioridades de este gobierno de cara a la segunda mitad del sexenio. El proyecto económico contempla una larga lista de recortes y es importante entender sus consecuencias, porque cada una de estas decisiones y cada uno de estos miles de millones de pesos que serán redistribuidos para atender las prioridades del gobierno, impactan de manera directa en la vida cotidiana de las personas.

Veamos un ejemplo: la nueva empresa del gobierno, Gas Bienestar, pretende tratar de competir en el mercado de distribución a domicilio de gas licuado para, dicen, tratar de controlar los precios que se han disparado a lo largo de los últimos meses.

Pero como hemos documentado, la realidad siempre tiene otros datos. Esa empresa solo servirá para engordar la ya obesa burocracia de Pemex y difícilmente podrá competir con las empresas que llevan décadas operando. Una solución que más bien es un problema que golpeará directamente en los bolsillos de las personas.

Y, además, como sabemos, el gobierno mexicano es un pésimo empresario. ¿Por qué insisten en meterse donde no deben?

¿Por qué seguir ensanchando un aparato burocrático, ineficiente y nada productivo? Este gobierno no entiende que no entiende. Más gobierno no es la solución. La generación de la riqueza no puede depender de un gobierno obeso. Un gobierno reducido a su mínima expresión y eficiente es la respuesta.

Un ejemplo de esta ineficaz forma de trabajar que nos impacta a todos es el de las pensiones para las personas adultas mayores, que reciben todas sin distinguir posición socioeconómica. Vaya, sin importar si ya reciben una pensión por parte del IMSS o del ISSSTE. 

En el 2012, cuando inició a nivel nacional el programa Pensión para Adultos Mayores el gasto para cubrirlas, junto con las pensiones para jubilados del IMSS, del ISSSTE, Pemex, Sedena, Marina, etcétera, fue de más de 520,000 millones de pesos, lo que equivale a 11.3% de todo el gasto público en aquel año y a 2.9% del Producto Interno Bruto.

Para el nuevo presupuesto 2022 se proyecta que el gasto total en pensiones sea de 1.4 billones de pesos, lo que equivaldría a 20.2% de todo el gasto y a 5.1% del PIB. Es decir, en 10 años la proporción del gasto público en pensiones se ha duplicado. Esto significa que uno de cada cinco pesos que se gastarán en 2022 irá destinado a pagar las pensiones. 

Un gasto gigantesco que no ha detenido el crecimiento de la pobreza ni mejorado las condiciones de vida de las y los adultos mayores que menos tienen.

Y en sentido contrario, el presupuesto de la Secretaría de Economía se reducirá en casi 50%, en gran medida porque desaparecerán los dos programas que en 2021 estaban destinados a impulsar la reactivación económica: el Programa de Microcréditos para el Bienestar y el de Apoyo Financiero a Microempresas. Mientras el gobierno crece el apoyo a los empresarios pequeños desaparece.

También para el año que viene plantean destinar más recursos a los proyectos emblemáticos del gobierno como el Tren Maya, la refinería de Dos Bocas y el Aeropuerto Internacional de Santa Lucía, entre otros.

Contempla más recursos para Pemex y la CFE para continuar con la necedad de lo que ellos llaman soberanía energética, pero que en realidad consiste en seguir inyectando dinero a empresas del estado que de productivas no tienen nada. 

A pesar del discurso sobre el combate a la corrupción, los órganos responsables de esta tarea, como la Secretaria de la Función Pública o la Unidad de Inteligencia Financiera tendrán un significativo recorte a sus recursos. Esto podría impactar en las funciones que estas dependencias tienen que cumplir.

Además, pese al aumento de la violencia, al crecimiento en la incidencia delictiva, a la acumulación de denuncias por tortura y de las decenas de agresiones a periodistas y personas defensoras de derechos humanos y activistas, se prevén recortes a las fiscalías federales especializadas en investigar todos estos ilícitos.

En Cuestione creemos que es importante que el gobierno disminuya no solo su gasto, sino también sus funciones y que permita que sea la sociedad la que establezca los mecanismos para generar y repartir la riqueza. Y que el Estado garantice un entorno favorable para el crecimiento económico y la generación de más oportunidades para que las mexicanas y los mexicanos prosperen.

Por esto es que esta semana revisaremos el escenario económico que nos espera en 2022, estudiaremos en qué se planea gastar el presupuesto y explicaremos por qué debería preocuparnos que la estructura burocrática continúe engordando.

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