La salud en México, un pendiente que no se resuelve (solo) con dinero

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El sistema de salud mexicano es como un monstruo de mil cabezas que se traga cada centavo que se le asigna y cada vez da menos resultados. Una Hidra. 

Como suele suceder con muchas instituciones mexicanas, las intenciones son magníficas pero terminan siendo pésimas las cuentas que entregan. El Artículo 4 de la Constitución es claro en definir que toda persona tiene derecho a la salud. A partir de esa simple oración se ha construido un enorme laberinto de instituciones dedicadas, según esto, a brindar servicios de salud a la ciudadanía. 

Desde 1938, año en el que se creó la Secretaría de Asistencia Social, han aparecido como hongos distintas instituciones que, se supone, debían atender las necesidades de salud de la población mexicana. 

En estos 83 años se han fundado, además de esa secretaría, instituciones como el IMSS, el ISSSTE, el Seguro Popular, el Insabi que sustituyó al Seguro Popular y los institutos de seguridad social de los trabajadores de los estados; además están el DIF y todos los institutos nacionales de salud que dependen de la Secretaría de Salud.

Toneladas de dinero han corrido hacia ese sector que sigue quedando en deuda con las y los mexicanos. Un claro ejemplo de que aventarle dinero a los problemas no los soluciona.

Las instituciones de salud mexicanas hacen muchas cosas, demasiadas, además de procurar que la ciudadanía esté bien tratada cuando se enferma (o prevenir que se enferme). Pero sobre todo, gastan muy mal el dinero que se les da.

Y a pesar de ser mucho dinero seguimos invirtiendo poco. México destina, según los últimos reportes, 5.5% del PIB a la salud, cuando el promedio de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, la OCDE, ronda el 9%. En consecuencia, México tiene también una de las coberturas de salud por parte del gobierno más baja de los países que integran esa organización.

Esto, a pesar de que el gasto en salud ha crecido casi de manera sostenida un 4% en promedio a lo largo de los últimos 8 años. Y no solo eso, el gobierno mexicano, es decir, el actual gobierno mexicano ha gastado más que ninguno en compras de material médico, es decir: medicinas y equipos sanitarios que van desde cubrebocas hasta equipos para hacer tomografías de cráneo o cirugías microscópicas.

¿Entonces qué se ha hecho mal? Casi todo.

Para empezar, los gobiernos mexicanos -del PRI, del PAN o de Morena- meten dinero a una gran bolsa de corrupción e ineficiencia. 

Hospitales que nunca se construyen, tratamientos inexistentes (como las famosas quimioterapias de agua del gobierno de Javier Duarte), ambulancias en las que se gasta pero nadie sabe dónde están y una burocracia robusta y obesa que poco contribuye a las consultas médicas son solo algunas de las razones que tienen al sistema de salud en la lona. Y ya lo tenían antes de la llegada del nuevo coronavirus.

A eso hay que sumarle dos factores. Uno es que en este momento la secretaría es operada por un grupo de personajes grises e incompetentes, como el titular, Jorge Alcocer o el famosísimo Hugo López-Gatell.

Y otro, que la ineficacia de este gobierno a la hora de hacer las compras de medicamentos han sumido a las instituciones de salud en una de las peores crisis de desabasto de medicamentos de las que se tenga memoria.

La combinación arraigadísima de corrupción, más ineptitud, más baja inversión tiene al sistema de salud al borde del colapso.

¿Hay que meterle más dinero? Quizá. Pero antes, hay que limpiar las instituciones, hacerlas eficientes, coordinarlas de manera adecuada, acabar con la corrupción, adelgazar la enorme estructura burocrática. Hay que pagarle mejor al personal de salud, urgentemente. Médicos, médicas, enfermeros, enfermeras, dentistas, todas las personas involucradas se merecen mejor sueldo, mejor trato.

Es hora de revisar los salarios de las y los altos funcionarios y acabar con gastos innecesarios como la inútil Conferencia Interamericana de Seguridad Social que le cuesta millones al IMSS.

Hay mucho que andar en temas de salud. Por eso, esta semana en Cuestione revisaremos los modelos exitosos de gestión de salud pública y documentaremos muchos de los malos manejos del pasado, pero también los actuales. 

Porque con la salud de las y los mexicanos no podemos seguir jugando.

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